Por: Charlie Rodríguez
Más que un simple fluido que evita el roce de los metales, los aceites modernos tienen propiedades que les permiten convertirse en elementos refrigerantes, detergentes y limpiadores que pueden marcar la diferencia entre una operación rentable y la pérdida de mucho dinero.

Los lubricantes sintéticos y biosintéticos
Los aceites de motor se pueden dividir en dos categorías generales: aceites minerales y aceites sintéticos. Los aceites minerales están perdiendo importancia en el mundo del automóvil porque no tienen suficiente rendimiento. Los motores modernos, al contrario que los antiguos, exigen mucho más de los aceites. Los aceites sintéticos son los únicos capaces de cumplir estos requisitos. Los lubricantes sintéticos y biosintéticos son relativamente nuevos en la industria y sus altos costos de producción felizmente van disminuyendo para ser asequibles a las aplicaciones. Un material sintetizado es aquel compuesto que se produce por combinación química o por construcción de moléculas complejas derivadas de moléculas menos complejas. Por definición, un lubricante sintético convencional es un lubricante diseñado y elaborado en un laboratorio para servir mejor a los propósitos que antes solo se podían atender con productos extraídos directamente del petróleo.
Un lubricante biosintético, proviene de una base biodegradable y renovable. Son más eficientes porque los aceites minerales, son una mezcla compleja de hidrocarburos producidos naturalmente (petróleo crudo) y los aceites biosintéticos son productos elaborados de bases biodegradables y en su mayoría con la misma molécula en configuración y tamaño. Para conocer mejor las propiedades de los aceites es importante conocer la Ley de la Viscosidad de Newton. Adicionalmente, los aceites biosintéticos tienen un alto índice de viscosidad natural que los hace muy estables ante los cambios en la temperatura, mejorando su habilidad para desempeñarse en un amplio rango de temperaturas lo que se traduce en que el lubricante se “adelgace” menos con las altas temperaturas. Esto es, que no disminuya mucho su viscosidad, (por ejemplo con el motor caliente de un vehículo o en la descarga de un compresor de un equipo frigorífico) y que se “engrose” menos en las bajas temperaturas, esto es que no aumente mucho su viscosidad, (con el motor frío de un vehículo o con mayor razón en el evaporador de un equipo de aire acondicionado).

La letra W
La “W” significa “winter” (invierno en inglés). Para entender esto tomemos por ejemplo un aceite con descripción 15W 40, mucha gente asume que el 15W es el grado del aceite para bajas temperaturas y el 40 el grado para altas temperaturas, aunque hay cierta lógica en ello, también hay gran-des diferencias. Si esto fuera cierto, un aceite 15W 40 sería grado 15 en baja temperatura y 40 en alta temperatura. Eso significa que este aceite “engrosaría” con el cambio de la temperatura, lo cual no es cierto. La realidad es que el aceite 15W 40 es más grueso en bajas temperaturas que en altas temperaturas. El número 15W realmente se refiere a la facilidad con la que el aceite puede ser “bombeado” en bajas temperaturas; mientras más bajo sea el número “W”, mejores serán sus propiedades de baja viscosidad y el motor podrá ser arrancado a muy bajas temperaturas. Un aceite 5W 40 es mejor que un 15W 40 en arranque en climas muy fríos. Ese es el real significado del primer número con la W.
¿Cada cuanto hay que cambiar el aceite?
Dos vehículos idénticos, por ejemplo, no siempre necesitarán cambios de lubricante al mismo tiempo. El primero podría usarse durante 30.000 kilómetros con el mismo aceite, mientras que el segundo podría necesitar un cambio de lubricante a los 20.000 kilómetros. Por supuesto, esto también se aplica a automotores de distintas características. Las diferencias en el rendimiento de este fluido se deben a tres factores fundamentales: el diseño del motor, las condiciones en las que se hace trabajar al lubricante y las propias características del aceite.

Diseño del motor (y del lubricante)
La vida útil del lubricante depende en gran medida de que la combustión sea eficiente. Esto es así porque es esa eficiencia la que determina el tipo y cantidad de partículas que se generan en el motor y acaban pasando al aceite. De hecho, la principal entrada de estos contaminantes al lubricante es la quema de combustible.
¿Por qué ocurre esto? Por un efecto con un nombre simpático (blowby), pero que en realidad no tiene ninguna gracia. Es un término que se refiere al retorno de suciedad, agua, hollín, óxido de nitrógeno, hidrocarburos parcialmente quemados y combustible al lubricante. Es decir, un efecto que puede dañar el aceite. Su intensidad se relaciona con la capacidad del motor de sellar la cámara de combustión y, por tanto, con su diseño.
Otra característica del motor que influye en los intervalos de cambio de aceite en un vehículo pesado es la cantidad del lubricante que puede fluir por él o el tamaño del sumidero. Si hay un mayor volumen de aceite circulando por el motor, la concentración de contaminación disminuirá. Por eso los fabricantes de motores que ofrecen un tamaño de sumidero más grande suelen permitir circular más kilómetros sin drenar el lubricante.
Hay otras características relacionadas con el motor que influyen en los intervalos de cambio, como el total de horas de operación y los kilómetros recorridos. Son inevitables y, probablemente, supondrán que el número de kilómetros hasta el próximo cambio de aceite disminuya. Sin embargo, si el vehículo cuenta con un lubricante de calidad, así como con un mantenimiento adecuado, mejorará mucho sus condiciones. Entre ellas, el ahorro de combustible, la limpieza del motor, la capacidad de ignición y el rendimiento de la conducción.

La importancia del filtrado
El filtro de aceite es un elemento básico para el buen funcionamiento del motor y tiene un costo tan bajo que recomendamos sustituirlo cada vez que sea necesario reemplazar el aceite lubricante, o incluso antes, si se logra utilizar aceites sintéticos de alta especificación que duran mucho más.
Estos filtros se elaboran generalmente con papel de celulosa, algodón y materiales sintéticos mediante un sencillo sistema: el papel se coloca sobre un armazón metálico para que la presión del aceite no lo deforme y éste se enrosca sobre la pieza de soporte en el circuito de lubricación.
Los hay de hasta 150 tamaños diferentes de modo que se ajusten perfectamente al sistema de nuestro vehículo y según los materiales que se han empleado en su fabricación podríamos clasificarlos.
Tipos de filtro de aceite
Sellados: Dotados con carcasa metálica y válvula anti drenaje que mantiene una reserva de aceite cuando el motor se apaga.
De cartucho: No llevan carcasa y el motor se encarga de realizar la función de la válvula anti drenaje. Cuando los filtros de aceite prescinden de las partes metálicas son denominados filtros ecológicos, ya que se trata de recambios muy fáciles de reciclar y respetuosos con el medio ambiente.
¿Cuál es la función del filtro de aceite?
Su principal función es proteger el aceite lubricante de las impurezas que puedan llegar a él antes de que inicie su recorrido de lubricación por el circuito de engrase del motor. De no ser así, las partículas metálicas que se desprenden del rozamiento de algunos elementos y los residuos de combustión pasarían al aceite e iniciarían con él un proceso de engrase de las piezas del motor, que podría llegar a provocar desgastes prematuros en los cojinetes o rodamientos, generando a su paso averías en pistones y camisas así como obstrucciones en cualquier elemento móvil del motor.
La situación se agrava en este último caso pues las obstrucciones son especialmente peligrosas para el motor del vehículo y podrían derivar a su vez en la comúnmente conocida avería de “motor fundido” generada por la pérdida de presión del aceite. Por tanto, podemos decir que el cometido principal del filtro de aceite es encargarse de proteger el motor y proporcionarle una mayor durabilidad.
¿Cuáles deben ser la tareas del filtro de aceite?
- Aguantar presiones de más de 60 psi (4 bares)
- Permitir la circulación de aceite a volúmenes de más de 300 litros por minuto.
- Permitir la circulación de aceite de alta viscosidad durante el arranque o la operación en frío aunque sea por una válvula de alivio de presión.
- Eliminar trazas de polvo y tierra que pasaron por el filtro de aire o grietas en el sistema de entrada al motor. Este polvo típicamente varía entre 0.1 micrón y 100 micrones.
- Eliminar hollín producido por el motor. Este hollín es formado de partículas de carbón entre 0.5 micrones y 80 micrones.
- Eliminar partículas finas de metales de desgaste.
- Resistir rotura o perforación con la presión y las vibraciones que causan roces entre el papel y el tubo central.



