Hay fabricantes que aprovechan cada nueva tecnología para reinventar completamente sus buses. GILLIG ha hecho prácticamente lo contrario durante décadas: evolucionar mecánica y tecnológicamente mientras conserva una arquitectura, una imagen y una filosofía de producto extraordinariamente constantes. Y su muestra en APTA EXPO 2026, en Chicago, probablemente sea una de las mejores demostraciones de esa tradición.
El fabricante estadounidense llevó cuatro buses con cuatro tecnologías de propulsión diferentes: Battery Electric, híbrido, CNG y Clean Diesel. Puestos uno junto al otro, resulta evidente la estrategia de la compañía: cambian las fuentes de energía y los componentes, pero permanece una plataforma inmediatamente reconocible como GILLIG. No hay necesidad de diseñar un bus completamente diferente para identificar cada tecnología.
Esa filosofía tiene décadas de historia. GILLIG nació en 1890 y pasó de fabricar carruajes a buses escolares y posteriormente vehículos de transporte público. Modelos como el Phantom se convirtieron durante décadas en parte habitual del paisaje urbano estadounidense, mientras que la familia Low Floor, introducida a finales de los años noventa, estableció las bases de la arquitectura que la compañía continúa desarrollando actualmente. Incluso con sucesivas actualizaciones y la llegada del Low Floor Plus, la evolución estética ha sido deliberadamente gradual.
Y detrás de esa apariencia conservadora hay tecnología actual. En Chicago, GILLIG demuestra que una misma filosofía de vehículo puede adaptarse a diésel de bajas emisiones, gas natural comprimido, sistemas híbridos y propulsión 100 % eléctrica. En el extremo eléctrico, su plataforma Battery Electric admite diferentes configuraciones de baterías y sistemas de carga, mientras las versiones de combustión e híbridas continúan aprovechando componentes ampliamente conocidos por los operadores norteamericanos.
Por eso los cuatro buses exhibidos en APTA cuentan una historia mucho más interesante que la simple elección entre diésel, CNG, híbrido o eléctrico. GILLIG cambia lo necesario y conserva lo que considera probado. En una industria cada vez más obsesionada con diseños futuristas, uno de los fabricantes más tradicionales de Estados Unidos sigue defendiendo una receta muy diferente: un bus puede evolucionar profundamente por dentro sin necesidad de dejar de parecer un GILLIG por fuera.













































