Un viaje diferencial que te hace sentir único sin valer más, experiencia de viaje por parte de Centro América

No hay una mejor manera de conocer las Costumbres, paisajes, costo de vida y cotidianidad de un país, que a bordo de un autobús. Así que para vivir de primera mano, si lo que tanto pregona la prensa sobre la transformación centroamericana y más concretamente, los cambios en la seguridad y orden público de El Salvador, decidimos viajar entre la capital guatemalteca y San Salvador, utilizando uno de los servicios internacionales más populares que conectan los dos países a través de la ruta Panamericana.
Un viaje de 5 horas y media aproximadamente, que recorriendo la compleja geografía de la región, nos permitió andar los 240 kilómetros que separan ambas capitales. Abordo de uno de los móviles de lujo de Transporte del Sol (una compañía que lleva 10 años en el mercado y en buses de dos pisos y piso sencillo) pudimos deleitarnos a través de la ventana de la belleza del paisaje y la calidad de las vías.

Comprando y abordando
Acceder a un tiquete internacional y comprar en línea es relativamente fácil. Este tipo de servicios no salen desde una terminal de transporte, sino desde paradas privadas, generalmente ubicadas en hoteles de lujo del sector más comercial de ciudad de Guatemala. Allí optamos por la opción más completa (pagando 45 dólares, unos 220.000 pesos colombianos por el viaje de una sola vía), en el primer piso de un Comil Campione Invictus DD, equipado con 12 poltronas en la planta baja y 44 en la cubierta superior.
Es obligatorio presentarse con una hora de anticipación a la salida del móvil para la respectiva revisión de pasaportes y requisitos de viaje y además para que el personal de despacho verifique la cantidad de equipaje, que está limitado a máximo dos piezas por persona. Por la longitud del trayecto, sólo un con-ductor opera la unidad, pero para nuestra sorpresa y una vez ubicados en las poltronas de cuero, una auxiliar de servicio a bordo nos dio la bienvenida.
En punto de las 3p.m. comenzamos nuestro viaje y sólo un par de minutos después, nos llevarían el almuerzo hasta el asiento: un combo de Burger King.

Comienza la ruta
El avance a través de las avenidas de ciudad de Guatemala es un tanto lento. Estamos en plena hora pico y el tráfico es bastante caótico. De hecho, ésta es una de las urbes más contaminadas de la región, debido a la gran cantidad de automóviles, camiones y autobuses viejos que circulan por ella, siendo las “camionetas o Chicken Buses (antiguas unidades escolares norteamericanas descartadas y repotenciadas para su uso en el transporte urbano) el principal medio de movilización de sus habitantes.
La posibilidad de importar vehículos de segunda mano hace que las ventas de unidades de bajas emisiones sean muy limitadas, por lo que estar rodando en bus de 2020, importado directamente desde Brasil es un milagro y un lujo a la vez. A pesar de ello, la mayor parte de la flota de buses de Transporte del Sol está compuesta de unidades Comil y Mascarello Roma, equipadas con chasís Mercedes-Benz,y este en particular, está equipado con una transmisión automatizada que le da una marcha muy cómoda y sin sobresaltos. El sonido del motor, la caja y el retarder se escuchan bastante en el salón inferior, pero la suavidad de la suspensión y la comodidad del asiento nos hacen pasar por alto el detalle.
No fue una, ni dos ni tres: Fueron más de 6 las veces en que nuestra auxiliar de abordo nos ofreció almuerzo, bebidas frías, bebidas calientes, pasabocas y galletas. El baño se encontraba totalmente limpio, y dotado de jabón, agua corriente, toallas y papel higiénico. A pesar que el valor del tiquete puede ser más del doble de lo que se paga en Colombia por un trayecto similar, al final se siente que cada dólar pagado está justificado por el nivel de servicio obtenido.


