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Volvo Buses ganó pedido de 200 unidades diésel Euro 6 para Monterrey (México)

LOS 200 CHASIS SE CONSTRUIRÁN EN LA PLANTA DE TULTITLÁN

Redacción Latinobus / Volvo Buses

Monterrey, es la capital el estado mexicano de Nuevo León y también su ciudad más poblada. También, gracias a la cantidad de empresas tanto locales como multinacionales, es una de las de mayor ingreso por habitante del país, lo que la hace muy atractiva puesto que las compañías buscan permanentemente mano de obra calificada.

A medida que la ciudad ha crecido, el transporte urbano se ha convertido en un problema que ocupa cada vez más espacio en la agenda de las administraciones. Mucho tiempo en desplazamientos, retrasos en los horarios, sobrecostos para los ciudadanos y la necesidad de dignificar la forma en que se movilizan los regiomontanos.

Es ahí donde entra Volvo Buses, que sigue desempeñando un papel clave en la modernización de los sistemas de transporte urbano las ciudades, como la importante orden de 200 chasis Volvo B8RLE para la ciudad de Monterrey. Esta orden forma parte de un esfuerzo más amplio para mejorar el transporte público sostenible y hacer frente a la creciente demanda de soluciones de movilidad más eficientes y amigables con el medio ambiente en la región.

La colaboración entre Volvo Buses y las autoridades del estado de Nuevo León tiene como objetivo mejorar la calidad del servicio, expandir el tamaño de las flotas y fomentar el uso de los autobuses. Por ello, los 200 chasis Volvo B8RLE, programados para ser entregados en la segunda mitad de 2025, serán un componente vital del “Plan de Reestructuración y Modernización de la Movilidad” en Monterrey. Estos autobuses están diseñados para contribuir a los objetivos de sostenibilidad al ofrecer motores Euro 6 que garantizan una mayor eficiencia de combustible, menores emisiones de CO2 y mejor accesibilidad para los pasajeros.

Volvo ha presentado una solución integral. Por eso, además de los vehículos, la orden incluye un contrato de mantenimiento en el Volvo Service Point en Monterrey, así como la telemática de Volvo Connect, que ayudarán a optimizar la gestión de la flota y maximizar el tiempo de operación. Este enfoque integral tiene como objetivo generar beneficios duraderos para la comunidad, asegurando un sistema de transporte público bien mantenido y eficiente.

Los chasis serán producidos en la planta de Volvo en Tultitlán, México, con 136 de las unidades siendo completamente ensambladas en autobuses en la planta local de Volvo, mientras que los 64 chasis restantes serán carrozados por Marcopolo, un líder global en la fabricación de autobuses. Volvo Financial Services también desempeñó un papel esencial en el éxito del proyecto al proporcionar soluciones de financiamiento personalizadas que se alinearon con las necesidades específicas del gobierno y las partes involucradas en el proyecto.

Con esta nueva orden para Monterrey, Volvo Buses está ayudando a la ciudad a acercarse a su objetivo de promover una movilidad sostenible para sus ciudadanos, contribuyendo a un aire más limpio y a opciones de transporte más eficientes para una población en crecimiento.

HECHA LA LEY, HECHA LA TRAMPA CON LOS SISTEMAS ANTIPOLUCIÓN EN VEHÍCULOS COMERCIALES

ANULANDO LOS SISTEMAS DE CONTROL DE EMISIONES

Editorial Revista Latinobus No. 47

A pesar de las tendencias negacionistas que promulgan que el cambio climático es una utopía promovida por gobiernos progresistas, las consecuencias del uso masivo de combustibles fósiles en el último siglo han transfromado la manera tanto de construir los vehículos, como la formulación de los derivados del petróleo que permiten su movilización.

Pasamos en apenas veinte años en tener emisiones altamente nocivas para la salud, a utilizar vehículos que únicamente emiten vapor de agua a través de sus escapes. Ni qué decir de la avanzada de los fabricantes para la sustitución de vehículos importados por combustibles fósiles, pasando a las nuevas unidades eléctricas impulsadas por baterías, hibridación e incluso, unidades movidas por hidrógeno mediante la tecnología de pilas de combustibles.

Uno de los escenarios donde más se ha trabajado en la tecnología para la reducción de las emisiones, es el transporte urbano; a tal punto que en las últimas licitaciones para renovación de flota del sistema Transmilenio, el componente ambiental ha tenido vital importancia, convirtiéndose en el factor decisivo en las pujas para la operación de transporte en la capital colombiana. Casi 3.000 unidades entre diésel Euro 5, diésel y gas natural Euro 6 y eléctricas, ahora hacen parte del tráfico bogotano, dejando la metrópoli a las puertas de convertirse en la ciudad con la flota de vehículos de transporte público de bajas y cero emisiones más grande de Latinoamérica. Pero parece que esto sólo quedará en los registros y en la práctica no se logrará, gracias al “ingenio criollo”.

Muchos de nuestros lectores conocen cómo funcionan los sistemas de postratamiento de gases y su dependencia de la úrea automotriz para funcionar adecuadamente y realizar el proceso de descontaminación de los residuos que se emiten a la atmósfera. Una transición bien llevada por muchos operadores tanto de ciudad como de carretera, además de los distribuidores de combustible que hicieron la tarea de surtir a sus clientes con el líquido.

Pues bien, ahora tenemos una red nacional de distribución muy bien organizada y establecida, de vendedores de dispositivos electrónicos que se encargan de “engañar” a la ECU de los vehículos para que no sea necesario utilizar úrea. Estos personajes, que incluso utilizan como fachada compañías de electrónica y venta de accesorios automotrices, ofrecen incluso a domicilio, la instalación de los aparatos que se encargan de enviar una falsa seña a los sensores de NOx (componente altamente tóxico que genera irritación en la piel y las vías respiratorias) indicando que la calidad de los gases de escape es óptima y no se requiere el uso del aditivo. Además adiestran a los “avispados” clientes sobre cómo evadir los controles antipolución y hasta les indican, cómo mantener el nivel de úrea en el depósito para burlar la ley.

Estaba cantado que tarde o temprano esto iba a suceder, y que a un puñado de imbéciles les iba a poder más la ambición por ahorrarse unos pesos, que el respeto por el medio ambiente y la conciencia futura de sus descendientes. Pero, ¿licitar para operar vehículos bajo ciertas condiciones y después inclumplirlas no debería acarrear consecuencias? ¿no están las autoridades ambientales y de transporte capacitadas para verificar que los transportadores cumplan las regulaciones vigentes? ¿No le caba responsabiliad al personal técnico que guarda silencio ante esta situación?

Amanecerá y vermos, aunque poco respiraremos.