La nueva era de Cootranstame gracias a Promotores

El concesionario VW para el oriente Colombiano, vuelve a jugársela por el transportador que requiere mejor tecnología para llegar a los más alejados territorios del país.

Promotores de Oriente: Una alianza que fortalece el transporte regional

Para entender el éxito de Volkswagen Camiones y Buses en los Santanderes y la Orinoquía, es imperativo hablar de Promotores de Oriente. Con más de dos décadas de trayectoria, esta organización ha dejado de ser un simple concesionario para transformarse en un aliado integral del transportador.

Su filosofía se alinea perfectamente con la visión global de la marca: “Menos para usted, más para su negocio” . Esta premisa no es un eslogan vacío; se traduce en una ingeniería orientada a maximizar la disponibilidad mecánica y reducir los costos de mantenimiento preventivo y correctivo.

En una industria donde un vehículo detenido representa una pérdida directa en el flujo de caja, el respaldo de una red de servicio técnico y especializado es el valor agregado que define la compra. Promotores de Oriente ha sabido interpretar la realidad del transportador llanero y santandereano, ofreciendo soluciones que van desde la financiación hasta el acompañamiento postventa, garantizando que Volkswagen permanezca intacto a pesar de las duras condiciones de operación.

Cootranstame: Resiliencia y Modernización

Hablar de Cootranstame (Cooperativa de Transportadores de Tame) es hablar de la historia misma de la colonización y el desarrollo del departamento de Arauca. Fundada con el firme propósito de unir a las poblaciones llaneras con el resto del país, la cooperativa ha superado desafíos geográficos y sociales, convirtiéndose en un símbolo de resiliencia; Marcada por el trabajo cooperativo y la cercanía con las comunidades que atiende, la empresa ha construido una red de rutas que conectan poblaciones estratégicas entre la Orinoquía y los Santanderes.

Durante más de 50 años, sus vehículos han sido protagonistas en corredores que permiten el intercambio comercial y social entre estas regiones. Municipios como Arauca y Saravena mantienen una relación permanente con ciudades del interior gracias a servicios que facilitan el desplazamiento de pasajeros, comerciantes, estudiantes y turistas.

El ADN del Volksbus 1 1.1 80

El Volkswagen 1 1 .1 80 es un chasis diseñado para la versatilidad. Su éxito radica en un equilibrio perfecto entre peso bruto vehicular y potencia. Equipado con el motor Cummins ISF 3.8 , este bloque motor entrega una potencia de 175 con un torque de 600 Nm . Es un motor reconocido por su eficiencia en el consumo de combustible y su facilidad de mantenimiento. Cuenta con una caja de cambios Eaton de 6 marchas , El VolksBus 1 1 .1 80 OD tiene el paquete de seguridad completo ESC Control de estabilidad vital para corregir trayectorias en maniobras de emergencia o curvas cerradas, ATC Control de tracción evita el patinado de las ruedas en superficies de baja adherencia, HSA Asistente de arranque en pendiente facilita la operación en terrenos inclinados, frenos de accionamiento neumático con ABS + EBD de antibloqueo y distribución electrónica de frenado asegurando una detención controlada bajo cualquier condición de carga; Además trae freno de puerta que solo permite avanzar cuando las puertas del vehículo estén cerradas.

Con una capacidad de hasta 1 1 toneladas de peso bruto vehicular se destaca por su Bastidor Perforado que permite una mejor distribución de los componentes (tanques, baterías, sistemas de aire), facilitando el carrozado y permitiendo que el espacio de bodegas sea superior al de su competencia, un factor crítico para el transporte intermunicipal.

AGA Ventus: Lujo y Tecnología ahora con Espejos Virtuales

Para vestir estos potentes chasis, Cootranstame ha confiado en la reconocida carrocera boyacense AGA, seleccionando su modelo Ventus . Esta combinación resulta en un busetón de alta gama con capacidad para 34 pasajeros. Cada puesto cuenta con conexiones para dispositivos móviles (USB), permitiendo que el viajero moderno permanezca conectado, sistema de entretenimiento ambiental, incluye un baño ergonómico y una disposición de silletería que prioriza el espacio para las piernas.

El cambio que muchos esperaban y que marca un hito en la región es la implementación de espejos virtuales. En lugar de los tradicionales espejos exteriores, el vehículo utiliza cámaras de alta definición y pantallas internas. Sin embargo, la innovación más disruptiva de estas unidades es la implementación de espejos virtuales . Al sustituir los espejos convexos tradicionales por cámaras de alta resolución y pantallas internas, se logran tres beneficios directos:

Aerodinámica: Se reduce la resistencia al viento, optimizando el consumo de combustible.

Visibilidad: Se eliminan por completo los puntos ciegos laterales y se mejora la visión en condiciones de lluvia extrema o niebla, situaciones comunes en el ascenso a Pamplona o Bucaramanga

Maniobrabilidad: En vías estrechas, la ausencia de “orejas” externas permite un paso más seguro entre otros vehículos o vegetación

Dada la naturaleza de las rutas, que pueden extenderse por más de 12 horas, AGA ha incorporado un camarote ara el segundo conductor, garantizando que el relevo descanse en condiciones óptimas para mantener la seguridad vial.

Desafiando la “Ruta de la Soberanía”

El destino de estos cuatro vehículos es tan noble como exigente. Dos de las unidades se integrarán al servicio de Turismo , mientras que las otras dos operarán en el servicio corriente , comunicando la Orinoquía con los Santanderes.

La ruta trazada une poblaciones como Arauca y Saravena con Toledo, Pamplona, Cúcuta y Bucaramanga . El punto más crítico y emblemático de este trayecto es, sin duda, la Ruta de la Soberanía . Son 1 50 kilómetros de una vía que, más que una carretera, es una trocha que pone a prueba la resistencia de cualquier máquina.

La Ruta de la Soberanía ha marcado la historia de los Santanderes y Arauca; marcada por una oscura fama de violencia, abandono y accidentalidad es un corredor necesario para el desarrollo social de los pobladores de ambas regiones. Por allí transitan los sueños de los campesinos, el comercio binacional y la esperanza de una mejor conectividad; es entonces cuando las virtudes del Volkswagen 11.180, como su suspensión reforzada y su entrega de torque desde bajas revoluciones, lo convierten en un vehículo ideal para navegar por este terreno.

La llegada de estos cuatro gigantes de Volkswagen a la flota de Cootranstame, de la mano de Promotores de Oriente, es una declaración de principios. Es la demostración de que, incluso en las rutas más difíciles de Colombia, hay espacio para la alta tecnología y el lujo. El Volkswagen 11.180 no solo llega para rodar; Llega para conquistar terrenos donde otros dudan, reafirmando que el transporte colombiano sigue avanzando con paso firme, ingeniería alemana corazón llanero,

Promotores del Oriente se ha consolidado como un actor clave en la estructuración y desarrollo de proyectos de transporte de pasajeros, articulando necesidades operativas con soluciones técnicas eficientes. De la mano de Volkswagen Caminhóes e Ónibus, la compañía ha impulsado la incorporación de chasises confiables, con estándares de eficiencia, seguridad y desempeño acordes a las exigencias del mercado colombiano.

LO 1116 el Súper Busetón de Mercedes

El chasis Mercedes-Benz LO 1116 Euro VI, con respaldo de Divemotor en Colombia, redefine el segmento del busetón al acercarlo a configuraciones de mayor capacidad sin perder eficiencia operativa. Más comodidad o mayor densidad de pasajeros en una misma plataforma.

Se trata de una plataforma concebida como “super Busetón”, orientada especialmente a servicios empresariales, turismo y transporte especial, donde la productividad por viaje es un factor determinante. Desde el punto de vista técnico, el LO 1116 incorpora el motor OM 924LA de 4.8 litros, con una potencia de 163 hp y un torque de 610 Nm disponible desde bajas revoluciones, lo que favorece el desempeño en condiciones de carga y topografía exigente. Este conjunto se complementa con una transmisión mecánica Eaton de seis velocidades, configurada para privilegiar arranque en pendiente y eficiencia.

Uno de los aspectos más relevantes del chasis es su capacidad estructural. Con un peso bruto vehicular cercano a 10.800 kg, el LO 1 1 16 permite una mayor ocupación sin comprometer la durabilidad del conjunto. Esta condición, sumada a una distancia entre ejes que puede alcanzar hasta 5.500 mm según versión, habilita desarrollos carroceros más largos, con mejor distribución interior y mayor estabilidad.

En aplicación real, esto se traduce en configuraciones de hasta 43 pasajeros, o esquemas de 41 ocupantes con mayor confort, aprovechando el incremento en batalla para ampliar el espacio entre sillas. Este diferencial resulta clave en en servicio especial, donde el estándar de comodidad es cada vez más exigente y directamente asociado a la calidad percibida por el usuario.

A nivel operativo, el LO 1116 logra un equilibrio claro: mantiene la maniobrabilidad de un busetón tradicional, pero incorpora ventajas de capacidad propias de segmentos superiores. Esto permite a los operadores aumentar ingresos, sin migrara plataformas mas grandes.

AGA se lanza hacia el mercado internacional

En el ecosistema dinámico del transporte de pasajeros en el Colombia, pocos nombres resuenan con la mística y el respeto de AGA. La carrocera, que durante décadas ha sido sinónimo de robustez y diseño en las carreteras locales, parece haber tomado una decisión que cambiará el mapa de la industria donde las fronteras nacionales ya no son el límite.

Tras años de una presencia internacional discreta y enfocada en negocios esporádicos, la nueva administración de la compañía ha trazado
una hoja de ruta calculada. Conversamos con Camilo Correa, gerente comercial de la compañía, quien nos reveló cómo la empresa boyacense se prepara para transformar su ADN, estandarizar su producción y “coquetearle” seriamente a la electromovilidad y a las energías alternativas para competir en las grandes ligas de la región.

Más allá de las fronteras

Para muchos, AGA es la viva imagen de la tradición de Don Armando Gutiérrez. Sin dejar a un lado este valioso legado, Camilo Correa es enfático en que lo mejor para la organización está por venir. “Dentro de la planeación estratégica de la organización, siempre ha estado el objetivo de entrar de nuevo a los mercados internacionales”, afirma.

La mira está puesta en destinos con alto potencial como los países del Pacífico sudamericano y Centroamérica, mirando con mucha cautela el caso de Venezuela, a la espera de una mayor estabilidad política. Pero este no es un salto al vacío. Durante los últimos dos años, de la mano de ProColombia y empresas consulnando la casa”. Desde la ampliación del portafolio y sus líneas de producción, registros de marca y temas legales hasta la adecuación de zonas de transformación y su cobertura comercial, AGA ha pasado un año entero estandarizando y modernizando sus procesos para que la exportación no sea un evento
fortuito, sino un motor constante de ingresos

El reto de la estandarización: ¿Adiós al “hecho a mano”?

Uno de los puntos más significativos de la conversación giró en torno a la esencia del producto. El transportador colombiano es conocido por su exigencia y su gusto por la personalización extrema; cada bus es, en esencia, una pieza única adaptada al dueño de la unidad. Pero el mercado global dicta reglas distintas.

“En el mercado internacional se buscan productos mucho más estándares que impliquen una producción más rápida”, explica Correa. Esto supone un choque cultural interno: sin dejar la filosofía tradicional de atender al cliente detalle a detalle, también se debe interiorizar y adoptar normas de calidad internacionales que permitan una producción en serie eficiente. El mensaje es claro: AGA siempre será AGA, no abandonará su esencia en Colombia, pero su versión de exportación será un producto global, optimizado para las flotas internacionales que priorizan la operatividad y la uniformidad.

Alianzas de alto nivel Históricamente, la relación de las carroceras con los fabricantes de chasis (OEM) ha sido estrictamente comercial. Según Correa, han logrado subir el perfil de la conversación, asando de negociar con concesionarios locales a establecer diálogos estratégicos con las matrices y representantes directos de marcas que dominan el mercado.

“Hoy podemos decir que hemos carrozado sobre casi el 90% de las plataformas disponibles en Colombia”, señala el gerente. Esta versatilidad es su carta de presentación. La estrategia incluye desde soluciones completas (unidades terminadas) hasta la exportación de carrocerías parciales o la “maquilación” de diseños propios para marcas locales en otros países. La flexibilidad de AGA para adaptarse a los chasises, que tienen presencia en otras latitudes, que no siempre coincide con el portafolio colombiano, es la punta de lanza de esta incursión.

Electromovilidad y Urbanos

Aunque el fuerte de AGA ha sido siempre el transporte de mediana y larga distancia (turismo y carretera), el futuro parece estar en las ciudades. La carrocera reconoce una “deuda pendiente” con el servicio público urbano.

La gran sorpresa es el avance en el desarrollo del AGA CITY, un diseño orientado al transporte urbano que ya cuenta con prototipos y en conversaciones muy avanzadas con algunos sistemas masivos y transportadores enfocados al servicio público. Pero no se detiene ahí: la empresa está explorando activamente soluciones de gas y electromovilidad. “La electromovilidad es un norte al que sí o sí tenemos que llegar”, admite Correa. El objetivo no es solo fabricar sus propios autobuses eléctricos, sino posicionarse como sedes locales o aliados estratégicos de grandes marcas internacionales que ya tienen presencia en la región, ofreciendo la mano de obra y el conocimiento técnico de AGA para ensamblar o adaptar unidades eléctricas. También ven un mercado potencial en las soluciones a gas para algunos nichos específicos del mercado y en ciertas regiones.

La crisis de la mano de obra

No todo es expansión y nuevos mercados; el crecimiento trae consigo desafíos operativos monumentales. Correa describe un fenómeno curioso: mientras que los grandes competidores están saturados con compromisos de sistemas de transporte masivo, exportaciones y su producción normal, AGA ha captado una “avalancha” de pedidos de transportadores que buscan renovar sus flotas sin esperar tiempos de entrega excesivos.

“La rotación de la gente es demasiado alta y el trabajo es muy especializado”, confiesa Correa. La competencia no viene solo de otras carroceras, sino de megaproyectos de infraestructura como el Metro de Bogotá, que atraen a soldadores y especialistas en metalmecánica con salarios difíciles de igualar. Este déficit de personal ha obligado a la compañía a ser medida en su crecimiento para no sacrificar la calidad que los caracteriza. “Nuestra línea es lenta porque se basa en la calidad”, sentencia el directivo, dejando claro que no acelerarán a costa de la excelencia técnica

Entre la tradición de un taller que se convirtió en industria y la ambición
de una multinacional del sector transporte, la marca está demostrando que tiene el vigor para reinventarse. Con el AGA CITY en el horizonte y una estrategia de exportación sólida, el próximo autobús que usted vea en las calles de alguna capital sudamericana bien podría llevar el sello de ingeniería colombiana que nació en las montañas de Boyacá, con el legado de un gran visionario: Don AGA.

El nuevo puesto de mando del JGB Dynamic Dongfeng

JGB presenta su modelo de entrada para vehículos de corta distancia sobre el chasis Dongfeng DPR, y con el, entrega a sus clientes un nuevo tablero de instrumentos, más ergonómico y con un diseño que no pasa desapercibido.


La evolución de la industria del carrozado en Colombia ha alcanzado un punto de inflexión donde la estética y la funcionalidad ya no son elementos aislados, sino pilares de una ingeniería integral. Con el lanzamiento del modelo Dynamic Prime, carrocerías JGB reafirma su posición en el segmento de mediana y corta distancia, presentando un entorno de conducción que rompe con lo tradicional.

En esta edición, analizamos a fondo el diseño del tablero de instrumentos, elemento que hoy cobra más relevancia que nunca ante la transformación técnica de los chasises modernos, y el nivel de exigencia de los clientes.

El Reto del Diseño Propio

Históricamente, los carroceros adaptan componentes frontales provenientes de las líneas de producción de las grandes marcas de chasises. Sin embargo, la transición hacia plataformas exclusivamente diseñadas para autobuses con arquitecturas electrónicas más complejas y disposiciones mecánicas específicas ha obligado a las carroceras a asumir el reto de diseño y fabricar la totalidad del panel.

JGB ha respondido a esta necesidad en el Dynamic Prime con una propuesta que no solo busca “llenar el espacio”, sino optimizar la interacción entre el hombre y la máquina. El tablero del Dynamic Prime es un ejemplo de integración técnica. Al no contar con partes originales de línea de ensamblaje permite una autonomía de diseño para que el tablero fluya de manera armónica con las líneas de la carrocería, eliminando esas brechas visuales que solían quedar al adaptar piezas de
terceros.

Claridad y Precisión.

Al sentarse tras el volante, lo primero que destaca es la configuración en una disposición clásica para una lectura rápida. El cluster de instrumentos es lo único proveniente de la línea de ensamblaje. La retroiluminación es un factor clave en la seguridad activa. JGB ha implementado un esquema de acabados que evita los reflejos molestos en el parabrisas, un detalle técnico vital para los recorridos diurnos a pleno sol.

El diseño del panel frontal superior en el Dynamic Prime destaca por su
arquitectura orientada hacia el conductor. La consola central no es plana; presenta una inclinación que facilita la visión periférica de los controles auxiliares. En la parte superior derecha del puesto de mando, se integra de forma fluida el sistema de Infoentretenimiento, que además de las funciones de audio y conectividad, sirve como monitor para las cámaras de reversa y de seguridad interna.

Un aspecto diferencial es el multiplexado de la carrocería, ubicado a la derecha de la palanca de cambios. Este módulo, con botones táctiles y señalética clara, gestiona la iluminación del salón, el aire acondicionado, los extractores y las puertas. Su ubicación ha sido cuidadosamente estudiada para que el conductor no deba inclinar el torso ni desviar la mirada de la carretera, para operar estas funciones. La integración de la botonera en una} superficie de acabado negro (Piano Black) aporta un toque de elegancia que eleva la percepción de calidad del vehículo.

Innovación Lumínica

Uno de los detalles más relevantes es la incorporación de luz LED de choque indirecta para iluminar las partes bajas y los contornos del tablero. Esta luz, de un tono azul, no solo cumple una función estética de alto impacto visual, sino que es una herramienta funcional para la operación en cabina oscura. Al iluminar de manera tenue las zonas de contacto y los nichos del billar, permite que el conductor localice objetos o interruptores secundarios sin necesidad de encender la luz de la cabina principal, la cual podría causar deslumbramiento o pérdida de visión nocturna.

Conducción Intuitiva

La filosofía detrás del puesto de mando diseñado por JGB es la “conducción sin esfuerzo”. La palanca de cambios queda posicionada en
una zona ergonómicamente neutra, permitiendo transiciones de marchas fluidas.

La visibilidad es otro punto fuerte. El diseño es bajo en su parte frontal, lo
que, sumado al amplio panorámico del Dynamic Prime, ofrece una vista despejada del camino reduciendo los puntos ciegos y mejorando la seguridad en maniobras urbanas o en terminales de transporte.

Marcopolo Superpolo25 años moviendo el corazón de nuestras ciudades

Durante un cuarto de siglo, el paisaje urbano de Colombia ha sido testigo
de una transformación silenciosa pero profunda. No se trata solo de metal, chasises o motores; se trata de la posibilidad de llegar a tiempo a un primer empleo, de regresar a casa para abrazar a la familia o de cruzar una ciudad entera para cumplir un sueño.

En el centro de esta evolución está Marcopolo Superpolo, una organización que ha entendido que su verdadera misión no es fabricar autobuses, sino diseñar soluciones de movilidad que conecten el movimiento de las personas con el progreso de sus regiones.

Más que autobuses, soluciones de ingeniería

La historia de estos 25 años se escribe con cifras que impactan, pero sobre todo con historias de vida que se entrelazan en cada trayecto. Con más de 32,000 unidades fabricadas para el mercado colombiano y una presencia internacional que supera las 3,000 unidades exportadas a países como Ecuador, Panamá y Chile, la ingeniería local ha demostrado estar a la altura de los desafíos globales.

Sin embargo, el verdadero éxito de Superpolo no reside únicamente en la salida de fábrica de un vehículo, sino en su capacidad para mantenerse en movimiento. La continuidad operativa” es el pilar que permite que las ciudades no se detengan. A través de un ecosistema de soluciones diseñado para asegurar que cada vehículo opere de manera óptima, la compañía garantiza que el transporte masivo sea un aliado confiable para el ciudadano. Este acompañamiento integral se traduce en una infraestructura sin precedentes en el país:

Presencia Nacional Sedes propias en Bogotá, Barranquilla, Cali y Medellín, respaldadas por una red de talleres de apoyo en todo el territorio.

Asistencia en Ruta: Cinco carros talleres estratégicamente ubicados
en las zonas Centro, Santanderes, Antioquia, Occidente y Costa, listos
para intervenirse requiera.

Respaldo Inmediato: Una disponibilidad de repuestos a nivel nacional que elimina las esperas prolongadas y mantiene la flota activa.

El motor del progreso

Detrás de cada carrocería hay manos colombianas. Superpolo es un generador de bienestar que hoy sostiene más de 1.300 empleos directos y 5.300 empleos indirectos. Es una familia que crece y que se especializa constantemente. La formación no es un accesorio, es una herramienta de transformación: con más de 2,973 horas de capacitación técnica y 573 horas de entrenamiento a clientes y personal operativo, la empresa eleva el estándar de la industria nacional.

Este enfoque en el conocimiento asegura que el acceso a oportunidades no sea solo para quienes viajan en el autobús, sino también para quienes lo construyen, lo mantienen y lo conducen. Es ingeniería al servicio de las ciudades, donde la tecnología se adapta a las necesidades del operario y del usuario final

Transformando las ciudades

Superpolo ha sido el arquitecto de la movilidad en los sistemas de transporte masivo más importantes del país, con más de 6.500 unidades dedicadas exclusivamente a estos servicios. Su huella es visible en cada rincón:

Bogotá DC: Con más de 5.000 unidades que mueven la capital.
Medellín: Representa cerca del 70% de participación en el sistema SUVA, siendo pieza clave en la movilidad del Valle de Aburrá.
Cali: Más de 800 unidades facilitan el día a día en la Sultana del Valle.
Regiones en Crecimiento: Desde las 140 unidades en Bucaramanga hasta las 1 30 en Valledupar y 80 en Barranquea, la marca se adapta a la topografía y clima de cada región.

Hacia una movilidad sostenible

Mirar hacia los próximos 25 años implica un compromiso ineludible con el planeta. La visión de futuro de Marcopolo Superpolo está marcada por la movilidad limpia. La adaptación tecnológica hacia vehículos de cero y bajas emisiones no es una tendencia, es una responsabilidad con las futuras generaciones de colombianos.

Al integrar tecnologías sostenibles en los sistemas de transporte masivo, la compañía no solo mejora la calidad del aire de nuestras metrópolis, sino que redefine la experiencia de viaje, haciéndola más silenciosa, cómoda y humana; Celebrar 25 años es reconocer que cada bus que sale de la planta de Superpolo lleva consigo una promesa: la de un país conectado. Hoy, Marcopolo Superpolo reafirma su compromiso de seguir siendo más que un fabricante. Seguirá siendo el aliado de las ciudades, el motor de la industria y, sobre todo, el compañero fiel de los millones de ciudadanos que día tras día confían en su ingeniería para llegar a su destino. Porque al final del día, lo que realmente importa no es cuántos kilómetros recorre un autobús, sino cuántas vidas logra conectarse en el camino.

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JMC CQR Versatilidad con el respaldo de ASTARA

El panorama del transporte en Colombia sigue evolucionando hacia la eficiencia y el cumplimiento de las normativas ambientales más estrictas. En este escenario, el JMC CQR se posiciona como una de las soluciones más robustas y versátiles para el segmento urbano e intermunicipal, combinando tecnología de punta con una configuración mecánica diseñada para la topografía nacional.

Ingeniería de Precisión: El Corazón del JMC CQR

El JMC CQR destaca por su equilibrio entre rendimiento y sostenibilidad. Este vehículo integra un motor de tecnología japonesa con un desplazamiento de 2.892c.c. y 4 cilindros en línea. Gracias a su sistema de alimentación Turbo VGT (Geometría Variable) + Intercooler , el chasis entrega una potencia máxima de 1 61 Hp a 2.800 Rpm y un torque excepcional de 440 Nm, disponibles en un rango de 1.600 a 2.400 RPM.

Para garantizar un impacto ambiental reducido, el CQR cumple con el nivel de emisiones Euro VI, utilizando un sistema de inyección directa Common Rail de BOSCH y tratamiento de gases mediante SCR con úrea.
La transmisión WLY 6G45 mecánica de 6 velocidades más reversa, que permite aprovechar de manera óptima la fuerza del motor en pendientes pronunciadas.

Su tracción trasera 4×2 se apoya en un eje rígido reforzado con ballestas y amortiguadores de accionamiento mecánico, asegurando un peso bruto vehicular máximo (PBV) de 8570 Kg, ideales para lograr llevar hasta 30 pasajeros.

Seguridad para el trabajo duro
En cuanto al equipamiento, el JMC CQR cuenta con un completo conjunto de seguridad activa:

Frenos: Sistema 100% aire con asistencia ABS y frenos de campana
en ambos ejes.

Asistencia: Incluye freno de ahogo para descensos más seguros.

Dirección: Asistida hidráulicamente con ajuste de volante en altura y
profundidad, mejorando la ergonomía del conductor.

Autonomía: Tanque de combustible de aluminio con capacidad para 120
litros.

Neumáticos: El tendido de llantas sellomáticas tiene la medida 275 75R/1 7.5 en riñes de acero.

Electricidad: Sistema eléctrico a 12 voltios con alternador de 80
amperios.

Astara Colombia: Un Gigante de la Movilidad al Volante

Detrás de la distribución de JMC se encuentra Astara, una de las compañías de movilidad líderes a nivel mundial. Astara no es solo un distribuidor; es un ecosistema que integra datos, tecnología y una visión
de futuro para simplificar la vida de los usuarios y transportadores.

¿Quién son y qué hacen?

Astara opera como una compañía global con presencia en 19 países de Europa, Latinoamérica y el Sudeste Asiático (incluyendo España, Chile, Perú, Filipinas y Colombia). Su enfoque principal es la distribución de vehículos, pero ha evolucionado hacia la “Movilidad Abierta”, ofreciendo servicios de suscripción, conectividad y consultoría para la transformación digital del sector automotriz.

Su Historia en Colombia

Astara aterrizó en Colombia hace más de 13 años, consolidándose como un actor estratégico en el mercado local. Actualmente, representa un portafolio diverso que incluye marcas de renombre internacional. Su llegada al país transformó la manera en que se gestionan las flotas, enfocándose en un servicio posventa robusto y una red de concesionarios que garantiza el soporte técnico necesario para vehículos de trabajo pesado como el JMC CQR y su completa línea de productos para pasajeros, recientemente lanzada.

Con el respaldo de Astara, JMC continúa fortaleciendo su presencia en las carreteras colombianas, ofreciendo vehículos que no solo cumplen con la norma Euro VI, sino que están listos para los retos logísticos del mañana.

Tribuna ANDI Cuando cumplir desplaza operar: La sobrerregulación que asfixia al transporte intermunicipal

En Colombia, el transporte terrestre intermunicipal de pasajeros enfrenta hoy una paradoja preocupante: mientras se le exige mayor eficiencia, calidad y formalización, se le impone simultáneamente una carga regulatoria creciente que amenaza con desviar su foco operativo y comprometer su sostenibilidad.

La Superintendencia de Transporte, en su rol de inspección, vigilancia y control, ha venido consolidando un esquema de supervisión intensivo en herramientas tecnológicas y programas de cumplimiento que, en la práctica, está desbordando la capacidad real de las empresas del sector. SICOV II, SARLAFT y el grama de Transparencia y Ética Empresarial (PTEP) son claros ejemplos. Estos instrumentos, en sí mismos, no son cuestionables; el problema radica en su acumulación de Problemática desarticulada, su implementación simultánea y, sobre todo, en la ausencia de un criterio de proporcionalidad que reconozca la heterogeneidad empresarial del transporte intermunicipal.

Hoy, muchas empresas transportadoras especialmente medianas y pequeñas están siendo forzadas a convertirse en organizaciones de cumplimiento antes que en operadores de transporte. Equipos administrativos volcados a alimentar plataformas, documentar procesos y atender requerimientos regulatorios, mientras la operación el corazón del negocio pierde prioridad. La pregunta es inevitable: ¿en qué momento el cumplimiento dejó de ser un medio para convertirse en un fin en sí mismo?

El diseño actual del modelo de supervisión parece asumir que todas las empresas cuentan con la misma capacidad técnica, financiera y organizacional para implementar sistemas complejos de gestión. Esta premisa, sencillamente, no corresponde a la realidad del sector El resultado es una presión desproporcionada que incrementa costos, fragmenta la gestión empresarial y genera un riesgo adicional: que el exceso de regulación termine incentivando la informalidad, precisamente lo contrario de lo que se pretende combatir. No se trata de
debilitar el control, sino de hacerlo inteligente. La supervisión efectiva
no es aquella que acumula exigencias, sino la que prioriza riesgos, articula herramientas y facilita el cumplimiento.

En este contexto, el sector transporte está llamado a tomar decisiones pragmáticas. Una de ellas, inevitable, es avanzar hacia la tercerización de las funciones de cumplimiento. Pretender que cada empresa desarrolle internamente capacidades para atender de manera independiente todos los sistemas exigidos no solo es ineficiente, sino financieramente inviable.

La externalización especializada permite generar economías de escala, elevar la calidad técnica del cumplimiento y, sobre todo, liberar a las empresas para concentrarse en lo esencial: operar, mantener flota, mejorar el servicio y responder a los usuarios. Sin embargo, esta solución empresarial no exime la necesidad de un ajuste institucional. La Superintendencia debe revisar el alcance, la integración y la gradualidad de sus exigencias. Persistir en un modelo fragmentado y acumulativo no fortalece al sector; por el contrario, lo debilita.

El transporte intermunicipal no puede seguir siendo tratado como un sujeto pasivo de obligaciones crecientes sin considerar su realidad operativa. Se requiere una conversación seria sobre cargas regulatorias, capacidades empresariales y sostenibilidad sectorial. Porque cuando el regulado dedica más tiempo a reportar que a operar, el sistema empieza a fallar. Y cuando el sistema falla, no solo pierden las empresas: pierde el usuario, pierde la conectividad regional y pierde el país

Barranquilla estrenó flota urbana Euro 6 con Chevrolet y Marcopolo

Barranquilla renueva su movilidad colectiva con una apuesta tecnológica y financiera sin precedentes: 100 nuevas unidades listas para rodar, gracias al recaudo de tarifa y el apoyo de Marcopolo y Chevrolet. Una apuesta que mejorará la percepción de ciudad, pensando en el confort y seguridad de los usuarios del transporte público colectivo de la capital del Atlántico.

El Área Metropolitana de Barranquilla (AMB) ha dado un golpe de autoridad en la mesa de la modernización del transporte en Colombia. No se trata simplemente de un cambio de estética en las calles de la “Puerta de Oro”; es una transformación estructural que combina ingeniería de punta, confort térmico y, principalmente, un modelo financiero sostenible que permite jubilar vehículos con más de dos décadas de servicio.

Ingeniería Isuzu: El corazón de la renovación

En el núcleo de esta apuesta se encuentra el chasis Chevrolet MS 4.9, una plataforma que ha ganado terreno en el mercado colombiano por su
equilibrio entre desempeño, confiabilidad y costos operativos. Equipado
con el motor Isuzu 4HK1 TCS de 210 caballos de potencia, este conjunto
ofrece una respuesta eficiente para operación urbana intensiva, respaldado por un sistema de inyección de alta presión que optimiza el consumo de combustible.

A nivel de seguridad, incorpora frenos de aire con distribución electrónica de frenado y sistema ABS, elevando los estándares de seguridad activa en el segmento. Su suspensión mecánica, ampliamente conocida en el país, facilita procesos de mantenimiento más predecibles y económicamente sostenibles. Esta primera fase contempla 100 unidades, aunque ya se proyecta una expansión progresiva del parque
automotor bajo este mismo concepto.

En cuanto al confort térmico, un elemento crítico para Barranquilla, las unidades incorporan sistemas de climatización desarrollados por Transaire, diseñados específicamente para operar en condiciones de alta temperatura, humedad y salinidad. El equipo elegido para esta operación fue el K3 MAX, con una capacidad de enfriamiento de 110.000 BTU/h, que incorpora 6 motores SPAL, y un compresor de 430 c.c.

La distribución uniforme del aire garantiza un ambiente estable incluso en recorridos con paradas constantes, convirtiendo el aire acondicionado en un componente esencial de la operación, más que un valor agregado.

Attivi: diseño pensado para la operación urbana

Sobre esta base mecánica, el proyecto se materializa con la carrocería Attivi de Marcopolo Superpolo, una propuesta que prioriza la eficiencia espacial y la resistencia estructural sin sacrificar el confort del usuario. Además, su diseño inconfundible los diferencia fácilmente de los vehículos antiguos, y permite optimizar el espacio, la visibilidad y añadir luminosidad interior.

Con capacidad para hasta 50 pasajeros, el Attivi optimiza la distribución
interior con un enfoque ergonómico. Destaca la inclusión de sillas preferenciales debidamente señalizadas, fortaleciendo el componente de accesibilidad e inclusión dentro del sistema. La configuración de pasillos y puertas permite agilizar los flujos de ascenso y descenso, un factor clave en rutas de alta demanda.

“Empezamos a cambiarla flota del Transporte Público Colectivo en Barranquilla, buses con aire acondicionado. Entregamos los primeros 42 buses, de los 100 que tendremos en operación este año. Lo más importante es que logramos ponernos de acuerdo con los transportadores para financiar esta renovación desde la misma tarifa y ahora el reto es cuidar estos buses entre todos”

Alex Char, Alcalde de Barranquilla

Estandarización: eficiencia a gran escala

¿Por qué un mismo modelo de carrocería y chasis para todas las empresas? Uno de los pilares estratégicos de esta renovación es la unificación de chasis y carrocería en todas las empresas participantes. Esta decisión responde a una lógica clara: eficiencia operativa.

La estandarización permite optimizar inventarios de repuestos, reducir tiempos de mantenimiento y facilitas la capacidad técnica del personal. A
su vez, disminuye los tiempos de inactividad de los vehículos, impactando directamente en la rentabilidad del sistema. En un entorno donde cada minuto fuera de servicio representa pérdidas, esta uniformidad técnica se traduce en una ventaja competitiva para el sector.

Un modelo financiero que marca la diferencia

Más allá de lo técnico, el verdadero diferenciador de este proceso radica en su estructura financiera. Históricamente, la renovación de flota en el TPC ha enfrentado grandes obstáculos por la falta de mecanismos de financiación.
En este caso, el Área Metropolitana de Barranquilla (AMB), en conjunto con las empresas transportadoras, estructuró un modelo basado en la colaboración público-privada. El eje de esta estrategia es el denominado “Factor de calidad”, una sobretasa incluida en la tarifa que inició en 50 pesos en 2024 y que actualmente llega a los 200 pesos.

Este mecanismo permite la creación de un fondo de reposición, donde el
usuario se convierte en un actor clave al aportar directamente a la modernización del sistema. Gracias a esta base financiera, los transportadores han logrado acceder a líneas de crédito y respaldos económicos que antes resultaban inaccesibles, superando la barrera del alto capital inicial.

El resultado es un esquema sostenible que facilita la sustitución de vehículos obsoletos por unidades de última generación, reduciendo costos operativos y mitigando el impacto ambiental.

Impacto: más allá de la renovación

La incorporación de estas 100 unidades marca un antes y un después en la movilidad de Barranquilla . Para el usuario, se traduce en mayor confort seguridad y calidad del servicio. Para el conductor, significa operar vehículos con mejores condiciones ergonómicas y asistencias tecnológicas que reducen la fatiga.

Desde la perspectiva empresarial, la modernización abre la puerta a una gestión más eficiente basada en telemetría y análisis de datos. Asimismo, se sientan las bases para la implementación de sistemas de recaudo electrónico y pago digital, elementos clave en la evolución del transporte.





Marcopolo entrega 68 busetones eléctricos al TransmiZonal

El panorama del transporte urbano en Colombia está viviendo una metamorfosis técnica y estratégica de gran calado. La llegada de 68 autobuses eléctricos, carrozados por la industria nacional a través de Superpolo, marca un punto de inflexión no solo para el concesionario ETIB, sino para todo el sistema TransMilenio.

Esta entrega trasciende la mera renovación de flota; es una declaración de intenciones sobre hacia dónde se dirige el transporte público en la capital: un sistema más limpio, tecnológicamente avanzado y, principalmente, respaldado por la capacidad industrial colombiana.
Bogotá ha trazado una hoja de ruta ambiciosa. Con el objetivo de integrar 71 1 autobuses eléctricos entre 2026 y 2027, la capital busca jubilar de manera definitiva las unidades Diésel con más de quince años de servicio, aquellas que, si bien fueron el motor de la ciudad durante décadas, han cumplido su ciclo de vida útil en términos de emisiones y eficiencia. Esta transición sitúa a Bogotá como un referente regional en electromovilidad aplicada al transporte masivo, un modelo que otros países latinoamericanos observan con detenimiento.

Superpolo puso la marca “Hecho en Colombia”


Hablar de Superpolo es hablar de la columna vertebral de la industria carrocera en el país. En su planta de Cota, Cundinamarca, donde convergen conocimiento técnico y mano de obra calificada, se gestaron estas 68 unidades. hoy recorren las calles de la capital. No es un detalle menor: la fabricación de estos vehículos involucró a más de 1 .330 trabajadores directos, demostrando que Colombia no solo ensambla, sino que crea soluciones de movilidad de clase mundial.


El modelo elegido para esta operación es el moderno ATTIVI , una carrocería que ha sido adaptada meticulosamente a las exigentes topografías y condiciones operativas de Bogotá como el pare y arranque de la ciudad. Con capacidad hasta de 50 pasajeros, incorpora sillas de atención inclusiva preferentes y sillas prioritarias; las sillas de color verde para acompañantes de pasajeros especiales, silla más grande para madres lactantes o personas de talla grande y las sillas azules para personas con algún tipo de discapacidad e incluso con espacio para ayuda viva.

Estos buses también cuentan con espacio para silla de ruedas o para coche de bebés generando un servicio más inclusivo; en el apartado de tecnología, vienen equipados con conectores USB tipo A para dispositivos móviles y videovigilancia con 6 cámaras que ayudan a verificar el estado del conductor y de los pasajeros.

BYD y la Plataforma BC86S01

Bajo la piel del ATTIVI hay un corazón tecnológico de última generación provisto por el gigante chino BYD . La plataforma BC86S01 es la base sobre la cual se construye este proyecto de transporte sostenible. Se trata de un chasis diseñado específicamente para la operación urbana intensa, configurado en este lote para una tipología de “busetón” con un largo aproximado de 9 metros, plataforma alta y baterías bajo el piso del salón de pasajeros.

Estos vehículos incorporan un motor eléctrico central de transmisión directa que entrega una potencia de 268 caballos (1 97 kW) . Esta configuración no solo garantiza una respuesta inmediata en el arranque (una ventaja competitiva vital para el andar cambiante de las rutas zonales) sino que reduce considerablemente las vibraciones y el ruido
mecánico.

“Bogotá no se detiene en la modernización de su sistema de transporte. Este es un salto muy importante en movilidad, sostenibilidad y calidad de vida para la ciudadanía. Son buses de otra época los que salen. Hoy entran vehículos más seguros, más cómodos y amigables con el medio ambiente, que reflejan el avance de Bogotá hacia el transporte limpio.”

Carlos Fernando Galán, Alcalde Mayor de Bogotá

El resultado es una elevación inmediata del estándar de confort tanto para el operador, que ve reducida su fatiga auditiva, como para el usuario
final. La autonomía es, sin duda, la variable que permite la viabilidad de este proyecto. Gracias a sus paquetes de baterías de Litio-Hierro-Fosfato, estos autobuses pueden superar los 300 kilómetros de recorrido con una sola carga. En términos operativos, esto significa que una unidad puede cumplir su jornada completa de servicio sin necesidad de regresar a patio antes de tiempo para recargar.

La tecnología Blade de BYD, también ha reducido el peso y volumen. Además, el sistema de gestión energética de BYD admite recargas rápidas en un tiempo cercano a las 4 horas utilizando cargadores de 1 50 kW, lo que optimiza la disponibilidad de la flota en las franjas de mayor demanda y permite una rotación eficiente en los patios de ETIB.

Operación en el componente zonal

Las 68 unidades entregadas a ETIB se integran al componente TransMiZonal del sistema TransMilenio, reforzando la cobertura del transporte público en diferentes localidades de la ciudad. La primera ruta en entrar en operación con esta flota es la conexión entre la estación General Santander y el sector de Timiza, un corredor que conecta zonas residenciales con la red troncal del sistema.

Con el paso de los meses, estos buses se incorporarán gradualmente a otras rutas zonales, beneficiando a localidades como Bosa, Ciudad Bolívar, Tunjuelito, Puente Aranda, Chapinero, Teusaquillo y Santa Fe, donde la demanda de transporte público sigue en crecimiento. Se estima que los 68 buses permitirán evitar la emisión de aproximadamente 2.628 toneladas de dióxido de carbono al año, un impacto equivalente a sembrar más de 119.000 árboles en la ciudad.

“Esta flota es para todos los usuarios. Por eso invitamos a la ciudadanía a
cuidarla, porque está pensada para mejorar la calidad y la experiencia
de viaje en Bogotá. Son buses zonales que comienzan a operar en distintas localidades, pero que conectan la ciudad completa, mejorando el servicio y la experiencia delos usuarios.”

María Fernanda Ortíz, Gerente TransMilenio

¿Por qué la configuración interna?

La incorporación de los nuevos buses eléctricos BYD con carrocería Superpolo en el componente zonal de TransMilenio introduce un cambio relevante en el enfoque de diseño interior, donde la inclusión y la operación en condiciones reales toman protagonismo. Más allá de la electrificación, estos vehículos han sido concebidos para responder a una demanda urbana diversa, priorizando el espacio útil sobre la densidad de asientos.

En los busetones Attivi se ha reducido el número de plazas para ampliar pasillos y zonas de circulación, facilitando el flujo de pasajeros en horas pico y reduciendo los tiempos de ascenso y descenso. Esta decisión no solo mejora la eficiencia operativa, sino que permite integrar espacios adecuados para personas con movilidad reducida, usuarios en silla de ruedas, coches de bebé y pasajeros de distintas tallas. La redistribución interior responde así a una lógica más realista de operación: aumentar la capacidad efectiva del vehículo, entendida no como número de sillas, sino como volumen de pasajeros transportados en condiciones adecuadas.

Desde el punto de vista operativo, la elección de busetones ofrece ventajas claras. Su menor longitud frente a buses de mayor capacidad mejora la maniobrabilidad en rutas zonales, especialmente en sectores con geografía compleja, vías estrechas o tráfico denso. Esto se traduce en mayor flexibilidad y mejor cumplimiento de frecuencias.

Por su parte, la configuración de piso alto responde a las condiciones topográficas de Bogotá, donde las pendientes pronunciadas exigen soluciones estructurales más robustas. Este diseño permite además una integración más eficiente de los componentes eléctricos, como baterías y
sistemas de potencia, sin comprometer el espacio interior ni la durabilidad del vehículo En conjunto, estos buses reflejan una evolución en el transporte público: menos centrada en la capacidad nominal y más enfocada en la calidad del espacio, inclusión y eficiencia.

El Desafío Financiero: La Realidad de una Tecnología Superior

No podemos ignorar la compleja realidad económica que rodea a la tecnología eléctrica. Un autobús de esta características tiene un costo de adquisición que llega a ser tres veces superior al de un vehículo convencional Diésel o incluso a gas. Esta diferencia de precio se debe
principalmente al alto costo de los minerales y la tecnología de las baterías, así como a la sofisticación de los inversores y sistemas de refrigeración de potencia.

Sin embargo, el Distrito y los operadores han entendido que la inversión no debe verse solo como un gasto inicial, sino como una inversión a largo plazo en salud pública y reducción de costos operativos (energía vs. combustible). Para lograr la entrada de estos 68 autobuses, fue necesaria una arquitectura financiera innovadora. Debido a su alto costo, se requirieron fuentes de financiación diferenciadas, incluyendo créditos de fomento y el apoyo de organismos internacionales que promueven el transporte limpio. Es una apuesta por la sostenibilidad que requiere que el Gobierno Nacional y Distrital aseguren la sostenibilidad del fondo de estabilización tarifaria mientras la ciudad capitaliza los beneficios de una tecnología que no emite material particulado ni gases de efecto invernadero.

El futuro del transporte urbano

La llegada de estos 68 autobuses eléctricos es mucho más que una simple renovación de flota. Es el inicio de una era donde convergen la innovación, la sostenibilidad ambiental y el fortalecimiento de la industria nacional donde la tecnología eléctrica comienza a consolidarse
como una alternativa viable para la operación urbana. Al mismo tiempo, el hecho de que estas unidades hayan sido carrozadas en Colombia demuestra que el país cuenta con la capacidad industrial y técnica para participar en la transición hacia la movilidad sostenible.

Para el sistema TransMilenio, la incorporación de estos vehículos marca el inicio de una nueva etapa en la que la innovación tecnológica, la sostenibilidad ambiental y el fortalecimiento de la industria nacional avanzan en la misma dirección, estamos ante un punto de inflexión en la historia del sector; el compromiso con el medio ambiente y la eficiencia operativa ha sido asumido por la industria.

“TransMilenio es un proyecto fundamental para Superpolo y para el desarrollo de la industria en Colombia. Este tipo de programas permiten consolidar capacidades industriales y seguir fortaleciendo la producción nacional, con vehículos diseñados específicamente para las condiciones del sistema. Es una oportunidad para demostrar el nivel de Ingeniería que hay en el país, desarrollando productos adaptados a la realidad de nuestras ciudades, con soluciones pensadas para la operación diaria, la eficiencia y las necesidades de los usuarios.”

James Posada, Gerente Superpolo

Editorial: Barranquilla cuando la voluntad mueve la flota

Barranquilla está demostrando que la renovación del transporte público no es un problema exclusivamente financiero. Es, ante todo, un tema de decisión. La ciudad ha iniciado un proceso concreto de modernización de su transporte colectivo con la incorporación de nueva flota, en un modelo que combina voluntad política, compromiso empresarial y una herramienta financiera que, bien aplicada, cambia el juego: el factor de calidad.

La llegada de los primeros buses nuevos parte de un paquete inicial de 100 marca un punto de inflexión en un sistema históricamente rezagado. No se trata únicamente de vehículos más modernos, con tecnología Euro VI, aire acondicionado y mejores condiciones de accesibilidad; se trata de un cambio estructural en la forma de financiar y organizar el transporte.

El elemento diferenciador está en el mecanismo. Barranquilla decidió incorporar un componente dentro de la tarifa —un recargo destinado al mejoramiento del servicio que, acumulado en el tiempo, se convierte en una fuente de apalancamiento financiero. En palabras simples: el usuario participa directamente en la transformación.

Este modelo, articulado con la banca y respaldado por el flujo futuro
del recaudo, permitió estructurar la renovación sin depender exclusivamente de subsidios estatales. Pero más allá del instrumento financiero, lo realmente relevante es la alineación de actores. La administración distrital, el gremio transportador y los operadores entendieron que el statu quo no era sostenible, y que la única alternativa viable era avanzar juntos.

Ahi está la clave. Durante años, en muchas ciudades del país, la discusión sobre la renovación de flota se ha quedado atrapada entre la falta de recursos, la atomización empresarial y la ausencia de liderazgo institucional. Barranquilla rompe ese ciclo con un mensaje claro: sí se puede, siempre que exista una visión compartida y una estructura que la soporte.

El impacto no es menor. más allá de los beneficios evidentes en confort,
emisiones y seguridad, este tipo de iniciativas tiene un efecto directo en
la percepción del sistema. El usuario vuelve a confiar. Y cuando el usuario
confía, el sistema se vuelve sostenible. Esa es una lección que trasciende la ciudad.

Ahora bien, ¿es replicable? La respuesta es sí, pero no automáticamente. El factor de calidad como herramienta financiera puede implementarse en otras ciudades, pero requiere condiciones mínimas: institucionalidad sólida, capacidad de gestión, transparencia en el uso de los recursos y, sobre todo, un acuerdo real entre transportadores y autoridades.

Barranquilla no inventó la necesidad de renovar flota. Lo que hizo fue ejecutar. Y en un sector donde abunda la competencia desleal y los profundos diagnósticos pero escasean las decisiones, eso marca la diferencia.

El reto ahora será mantener el ritmo. La proyección de ampliar la renovación a cientos de unidades adicionales plantea un escenario
ambicioso, pero necesario. Si el modelo se consolida, la ciudad no solo
habrá transformado su transporte colectivo, sino que habrá establecido un referente nacional. En un país donde muchas veces se dice que no hay cómo, Barranquilla está demostrando que el problema no era el “cómo”. Era el “querer”.