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Un nuevo código para las vías

Colombia prepara una reforma integral de su Código Nacional de Tránsito, vigente desde 2002. El Ministerio de Transporte trabaja en un borrador que busca actualizar el marco regulatorio y revisar costos y procedimientos. La propuesta todavía no es una norma vigente. Se encuentra en etapa de construcción y debate, por lo que los cambios anunciados pueden modificarse antes de llegar al Congreso y convertirse en legislación.

Menos cargas al conductor

Uno de los principales ejes es revisar el impacto económico de las sanciones. El Gobierno ha cuestionado que una infracción pueda terminar convirtiéndose, por acumulación de intereses, patios y grúas, en una obligación difícil de asumir. Por eso, se estudia reducir sobrecostos asociados a las multas, así como costos vinculados con el Registro Único Nacional de Tránsito, Runt, y el Sistema Integrado de Información sobre Multas y Sanciones por Infracciones de Tránsito, Simit. La discusión incorpora además la posibilidad de establecer sanciones más proporcionales a la gravedad de la conducta. El objetivo sería diferenciar faltas según el riesgo que representan.

Licencias con mayor vigencia

Otro frente corresponde a las licencias de conducción. Se analiza ampliar su vigencia y simplificar su renovación. El cambio buscaría disminuir trámites recurrentes sin eliminar los controles necesarios para comprobar que el conductor conserva las condiciones requeridas para operar un vehículo. En paralelo, vuelve al debate el sistema de puntos. La idea consiste en que las infracciones acumuladas tengan consecuencias sobre la licencia, llegando incluso a su suspensión o revocatoria cuando el comportamiento evidencie un riesgo elevado.

Fotodetección bajo revisión

Las fotomultas serán uno de los temas más sensibles. La discusión no significa necesariamente eliminar las cámaras de fotodetección. Se concentra en establecer para qué deben utilizarse, dónde deben instalarse y cómo demostrar que cumplen una función efectiva de seguridad vial. La tecnología puede contribuir a controlar excesos de velocidad y otras conductas peligrosas. Sin embargo, la reforma plantea revisar aquellos casos en los que la fotodetección pueda percibirse principalmente como mecanismo de recaudo. Se plantea garantizar señalización, aprobación y calibración. El reto será conservar su función preventiva y evitar un modelo basado únicamente en sanciones.

Revisión técnico-mecánica

La revisión técnico-mecánica también podría cambiar. El Gobierno analiza establecer plazos más razonables y revisar procedimientos que generan costos para los propietarios, sin reducir las exigencias de seguridad. Para el transporte público y de carga, este punto tiene especial importancia. La inspección de frenos, dirección, suspensión, iluminación, emisiones y demás sistemas críticos constituye una barrera fundamental frente a fallas mecánicas.

Una eventual flexibilización tendría que concentrarse en trámites y periodicidades, no en el estándar técnico. También se analiza una mayor responsabilidad para los Centros de Diagnóstico Automotor, CDA. Si una certificación deficiente estuviera relacionada con una falla que provoque un siniestro, la discusión contempla revisar las responsabilidades de quienes realizan la inspección. Para las empresas de transporte, cualquier modificación tendrá impacto directo en costos operativos, gestión de flotas, cumplimiento documental, capacitación de conductores y planificación del mantenimiento preventivo de cada unidad en operación diaria.

Una reforma más integral

El debate nace de un sistema construido mediante múltiples reformas parciales. Desde la expedición de la Ley 769 de 2002 se han incorporado herramientas de fotodetección, nuevos procedimientos administrativos y modificaciones en los controles. Esto produjo una regulación acumulativa que en algunos casos aumentó obligaciones y costos sin una revisión integral.

Existen dos caminos: una reforma puntual para desmontar cobros y simplificar procesos, o una revisión amplia del Código y su arquitectura institucional. Una actualización integral debería considerar las nuevas tecnologías de asistencia a la conducción, la expansión de la movilidad eléctrica, los sistemas inteligentes de transporte, la profesionalización de conductores y necesidades del transporte colectivo, intermunicipal y de carga.

Seguridad vial como prioridad

Reducir costos puede ser positivo, pero no debe convertirse en una reducción de los controles que protegen la vida. El desafío será demostrar que cada requisito, sanción y procedimiento tiene una finalidad clara y medible. Las cámaras, las revisiones técnico-mecánicas, las licencias y las sanciones deben funcionar como herramientas articuladas dentro de una política de seguridad vial, no como mecanismos aislados.

Colombia está frente a la oportunidad de actualizar una norma con más de dos décadas de vigencia. Para conductores, empresas y usuarios del transporte, el verdadero cambio no estará solamente en pagar menos o realizar menos trámites, sino en contar con reglas más simples, controles técnicamente sustentados y sanciones proporcionales. El nuevo Código Nacional de Tránsito apenas comienza a tomar forma. Su éxito dependerá de equilibrar eficiencia administrativa, sostenibilidad económica y, sobre todo, protección de la vida en las carreteras y ciudades del país.

Tribuna ANDI: El próximo cuatrienio: una oportunidad histórica para construir la hoja de ruta del transporte terrestre de pasajeros en Colombia

Cada cambio de gobierno representa una oportunidad para redefinir prioridades y construir consensos. Para el transporte terrestre de pasajeros, que moviliza más de 130 millones de pasajeros al año y conecta a miles de municipios del país, el inicio de una nueva administración no debe entenderse únicamente como un relevo institucional, sino como el punto de partida para consolidar una agenda de transformación que permita fortalecer uno de los sectores más importantes para la conectividad, la integración regional y la competitividad del país.

Colombia necesita un transporte de pasajeros más moderno, más sostenible, más eficiente y con reglas de juego acordes con las realidades tecnológicas y económicas del siglo XXI. Ese objetivo solo será posible si el Gobierno Nacional, los empresarios, los gremios y las entidades de control trabajan bajo una visión compartida. Desde la Cámara de Transporte de Pasajeros de la ANDI proponemos que el período 2026-2030 tenga una hoja de ruta clara, construida sobre ocho grandes pilares que permitan convertir los desafíos del sector en oportunidades de crecimiento. El primero es avanzar hacia una Política Integral para el Transporte Terrestre de Pasajeros. Colombia no puede seguir abordando el sector mediante decisiones aisladas o respuestas coyunturales. Es momento de diseñar una política pública de largo plazo que reconozca el papel estratégico del transporte formal en la movilidad de 130 millones de pasajeros al año, que además articule los distintos modos de transporte y establezca objetivos claros en materia de competitividad, infraestructura, sostenibilidad, transformación digital y fortalecimiento empresarial. Más que una política sectorial, Colombia necesita una política de Estado que garantice estabilidad regulatoria y continuidad en las decisiones estratégicas, independientemente de los cambios de gobierno.

En segundo lugar, resulta indispensable una modernización regulatoria
profunda. El Decreto 171 de 2001 cumplirá más de veinticinco años de
vigencia al finalizar el próximo cuatrienio y, aunque ha servido como base para el desarrollo del sector, hoy evidencia limitaciones ya que es un Decreto que fue expedido para un contexto operativo, tecnológico y económico muy diferente al actual, razón por la cual hoy resulta insuficiente para responderá los desafíos de la digitalización, la sostenibilidad y los nuevos modelos de prestación del servicio. El país necesita una actualización integral de este marco normativo que otorgue seguridad jurídica, simplifique procedimientos y genere mejores condiciones para la prestación del servicio.


La tercera prioridad debe enfocarse en la competencia leal y la lucha contra la informalidad. La ilegalidad continúa afectando la sostenibilidad económica de las empresas habilitadas y pone en riesgo la seguridad de los usuarios. Combatir este fenómeno exige fortalecer las capacidades de inspección y control, pero también garantizar que quienes cumplen la normatividad puedan competir en igualdad de condiciones.

La transformación digital constituye el cuarto gran desafío. La empresas han demostrado su disposición para invertir en tecnología y suministrar información a las autoridades; sin embargo, el país debe avanzar hacia un verdadero ecosistema de interoperabilidad entre plataformas públicas y privadas. Sistemas como el RUNT, el SICOV y los distintos mecanismos de reporte deben comunicarse entre sí y evitar duplicidades. Al mismo tiempo, es necesario revisar la creciente regulación tecnológica para garantizar que la digitalización facilite la operación y no termine convirtiéndose en una carga administrativa adicional. El Estado no debe seguir solicitando la misma información a través de múltiples plataformas que no dialogan entre sí. La interoperabilidad debe convertirse en una política pública que reduzca costos de cumplimiento para las empresas y aumente la capacidad de análisis y toma de decisiones de las entidades, de esta manera la tecnología debe simplificar el cumplimiento regulatorio, no multiplicar las obligaciones administrativas.

La sostenibilidad debe ocupar el quinto lugar dentro de esta agenda. La transición energética debe estar respaldada por incentivos que hagan económicamente viable la adopción de tecnologías limpias, promoviendo la inversión de las empresas en programas de bonos de carbono que contribuyan a compensar el impacto de los impuestos ambientales y fortalezcan su competitividad. De igual manera, el país debe impulsar una política pública que acelere la implementación masiva de paneles solares flexibles en los vehículos de transporte de pasajeros mediante el fortalecimiento y ampliación de los incentivos tributarios existentes, reconociendo que esta tecnología permite reducir el consumo de combustible, mejorar la eficiencia energética, disminuir las emisiones y generar importantes ahorros operativos, convirtiéndose en una de las alternativas más rápidas, costo-efectivas y de mayor impacto para avanzar hacia un transporte más sostenible. A diferencia de la renovación total de flota, que demanda inversiones de gran magnitud y largos periodos de ejecución, la incorporación de paneles solares flexibles representa una solución de rápida adopción, alto retorno económico y beneficios ambientales inmediatos, por lo que debería convertirse en una prioridad del próximo cuatrienio.

Un sexto frente corresponde a la infraestructura y la conectividad.
Colombia requiere continuidad en sus proyectos estratégicos y una visión de Estado que garantice la ejecución de las inversiones independientemente de los cambios de Gobierno. Asimismo, es indispensable promover una articulación efectiva entre el transporte terrestre de pasajeros y el modo férreo, desarrollando esquemas complementarios que amplíen las alternativas de movilidad. El séptimo desafío tiene relación directa con el orden público y la garantía de la movilidad. Los bloqueos y cierres de vías generan enormes impactos sociales y económicos sobre las empresas, los usuarios y las regiones. Garantizar la libre circulación por las carreteras nacionales debe constituir una prioridad permanente del Estado, mediante estrategias de prevención, coordinación institucional y respuesta oportuna que aseguren la continuidad de la operación y protejan el derecho de los ciudadanos a movilizarse.

Finalmente, en el octavo lugar está el desafío de promover un nuevo modelo de supervisión. La Superintendencia de Transporte debe evolucionar hacia una supervisión inteligente, preventiva y basada en riesgos, que privilegie el acompañamiento y la mejora continua sobre una lógica sancionatoria. Paralelamente, es oportuno revisar la creciente sobrerregulación tecnológica y las múltiples obligaciones de reporte que hoy enfrentan las empresas. El objetivo debe ser contar con datos de mayor calidad, pero asegurando que esa información sea utilizada por las autoridades, sin trasladar cargas operativas excesivas a las empresas.


La Cámara de Transporte de Pasajeros de la ANDI extiende una invitación al nuevo Gobierno Nacional y a todos los empresarios del sector para construir conjuntamente esta hoja de ruta. Si logramos alinear esfuerzos alrededor de estos ocho pilares, el período 2026-2030 podrá convertirse en el cuatrienio en el que Colombia de el paso definitivo hacia un transporte terrestre de pasajeros más moderno, competitivo, sostenible y al servicio de los ciudadanos. Porque modernizar el transporte terrestre de pasajeros no es únicamente una apuesta por un sector económico; es una inversión en la competitividad del país, en la integración de las regiones y en la calidad de vida de millones de colombianos.










¿Hace falta un gran premio de habilidades de conducción en el transporte de pasajeros?

Hablando del Premio Móvil Delvac de tractomulas en Tocancipá, Colombia podría estar lista para reconocer a los mejores conductores profesionales de autobús.

En los últimos años, Colombia ha sido escenario de importantes iniciativas para reconocer el profesionalismo de los conductores de carga. Una de las más destacadas es el Premio Móvil Delvac, realizado en Tocancipá, donde operadores de tractocamiones ponen a prueba su destreza, precisión y conocimientos técnicos en diferentes desafíos de conducción. Más allá de la competencia, este tipo de eventos promueve la capacitación, la seguridad vial y la profesionalización de un oficio indispensable para la economía. Sin embargo, su éxito también deja una pregunta abierta para otro sector fundamental del transporte: ¿ha llegado el momento de crear un gran premio de habilidades de conducción para los operadores de transporte de pasajeros?

Aunque los conductores de autobús movilizan diariamente millones de personas por las ciudades y carreteras colombianas, actualmente no existe un certamen nacional que premie su técnica, precisión y capacidad operativa. Paradójicamente, son ellos quienes enfrentan algunos de los escenarios de conducción más complejos de América Latina, desde los corredores montañosos de la cordillera de los Andes hasta las exigentes operaciones urbanas de sistemas BRT y transporte masivo

La idea no es nueva. En diferentes países existen competencias que han demostrado ser una poderosa herramienta para fortalecer la cultura de seguridad vial. Uno de los ejemplos más representativos es el International Bus Roadeo, organizado por la American Public Transportation Association (APTA), que reúne a conductores y técnicos de mantenimiento de diferentes empresas de transporte público de Estados Unidos y Canadá.

Allí, los participantes no compiten por velocidad. El verdadero desafío consiste en demostrar precisión, control y conocimiento técnico mediante recorridos con obstáculos que simulan situaciones reales de operación. Las pruebas incluyen aproximación exacta a paraderos, giros en espacios reducidos, estacionamiento de precisión, maniobras de reversa, inspección preoperacional del vehículo, exámenes teóricos y ejercicios que ponen a prueba la capacidad del conductor para operar con seguridad y eficiencia.

Este tipo de competencias también reconoce la importancia del mantenimiento preventivo. Por ello, los equipos técnicos participan en pruebas de diagnóstico e inspección mecánica, recordando que la seguridad de un autobús comienza mucho antes de iniciar el recorrido. Colombia tendría condiciones ideales para desarrollar un evento de estas características. La complejidad geográfica del país exige conductores altamente capacitados para enfrentar pendientes prolongadas, descensos continuos, carreteras estrechas, cambios bruscos de clima y una operación urbana cada vez más congestionada. A ello se suma la llegada de vehículos con tecnologías que requieren nuevas competencias por parte del operador.

Actualmente, los conductores deben familiarizarse con transmisiones automatizadas, retardadores hidráulicos e hidráulico-eléctricos, sistemas electrónicos de frenos (EBS), control electrónico de estabilidad (ESP), asistentes avanzados de conducción (ADAS), suspensión neumática, cámaras de visión perimetral y, cada vez con mayor frecuencia, autobuses eléctricos con características de operación completamente diferentes a las de un vehículo diésel convencional. Por esa razón, un concurso colombiano debería ir mucho más allá de una simple prueba de destreza al volante. Sería la oportunidad de evaluar aspectos como la conducción eficiente, el consumo de combustible o energía, la suavidad en las maniobras, el confort para los pasajeros, la correcta utilización de los sistemas de asistencia, la inspección diaria del vehículo, la atención al usuario y la respuesta frente a situaciones de emergencia. Además de reconocer al mejor conductor, una competencia nacional serviría como plataforma para intercambiar experiencias entre empresas transportadoras, fabricantes

Crisis aérea que advierte a Transportadores terrestres.

Se encienden las alarmas en el transporte terrestre colombiano ante la volatilidad de los costos operativos.

La Caída de un Gigante del Bajo Costo

El sector del transporte global ha recibido un impacto sistémico con el cese de operaciones de Spirit Airlines. Lo que comenzó como un modelo de eficiencia en los cielos de Estados Unidos, terminó sucumbiendo ante una tormenta perfecta de deudas y, fundamentalmente, una estructura de costos insostenible. El factor determinante en esta ecuación de fracaso ha sido el incremento desmedido del petróleo, que ha llevado el precio del combustible a niveles críticos para cualquier modelo de negocio basado en tarifas competitivas. Esta situación no es un evento aislado. Datos recientes confirman que 20 de las aerolíneas más importantes del mundo han tenido que recortar drásticamente su capacidad operativa durante el mes de mayo. La subida del queroseno, exacerbada por la inestabilidad geopolítica en Oriente Medio y la guerra entre Irán e Israel, ha dejado a empresas como Lufthansa, United y Delta recalculando sus rutas para evitar números rojos.

Foco Técnico: Al igual que en la aviación, en el transporte terrestre el combustible representa hasta  Un 40% de los egresos operacionales. Cualquier  Variación internacional impacta directamente en el  flujo de caja del transportador.

El Efecto Espejo en las Carreteras de Colombia

Al aterrizar esta realidad en nuestra geografía, la reflexión es obligatoria para los empresarios del autobús en Colombia. Las empresas que operan chasis de alto rendimiento y tecnología Euro VI hoy enfrentan un escenario muy similar al de las aerolíneas. El alza en el precio del ACPM (Diesel), sumada a la inflación de insumos como neumáticos y lubricantes, está asfixiando los márgenes de operación de flotas nacionales. Si las aerolíneas, con su capacidad de ajuste tarifario rápido, están recortando frecuencias, el transportador terrestre colombiano se encuentra en una posición aún más vulnerable. El incremento de los costos operativos en el país no solo responde al petróleo, sino también a la devaluación que encarece los repuestos de marcas como Volvo, Scania y Mercedes – Benz, pilares de nuestra industria.

Hacia una Crisis de Conectividad Nacional

La gran preocupación radica en que este fenómeno desencadena una crisis de transporte de pasajeros. Cuando la operación de una ruta deja de ser rentable debido al combustible, el resultado es la desconexión regional. Si el autobús que es la columna vertebral de la movilidad en Colombia no recibe condiciones de estabilidad operativa, podríamos ver un cierre de servicios en corredores estratégicos, dejando a miles de ciudadanos sin opciones de desplazamiento. Al igual que Spirit tuvo que apagar sus turbinas, las empresas de transporte interdepartamental podrían verse obligadas a dejar vehículos en los patios. La lección que nos deja el sector aéreo es clara: la tecnología y la eficiencia técnica son vitales, pero no bastan si la política de precios de energía no es previsible.

Reflexión Editorial: La sostenibilidad del transporte no es solo un tema de “buses nuevos”, sino de un equilibrio financiero que permita seguir moviendo alpaís por sus venas de asfalto.

Tecnificación: El Único Salvavidas

Para evitar un “efecto Spirit” en las empresas de autobuses, la industria colombiana debe acelerar su tecnificación. El manejo eficiente, la telemetría avanzada y la optimización de rutas son las únicas herramientas para mitigar el impacto de los costos externos. No podemos permitir que el alza del crudo detenga el progreso que el sector ha logrado en renovación de flota y confort para el usuario. En conclusión, el transporte es un sistema integrado. Lo que hoy ocurre a 30,000 pies de altura es una advertencia directa para quienes recorren nuestras cordilleras. La crisis de las aerolíneas es el preámbulo de un desafío mayor: garantizar que el derecho a la movilidad no se convierta en un lujo impagable por culpa de la volatilidad energética global

¿Qué esta pasando con la Electromovilidad? Cambio para el ambiente y para la conducción

La industria automotriz atraviesa una de las metamorfosis más profundas de su historia. No se trata solo de un cambio de combustible, sino de una reingeniería completa de la relación entre el hombre y la máquina. Históricamente, la Fórmula 1 ha servido como el laboratorio de pruebas más exigentes del mundo, donde la vanguardia tecnológica nace para luego filtrarse hacia las calles y eventualmente, hacia los robustos chasis del transporte público masivo.

Hoy, la electrificación no es una promesa de futuro; es una realidad operativa que exige nuevos protocolos. Sin embargo, este avance trae consigo desafíos técnicos y humanos que han quedado evidenciados incluso en la máxima categoría del automovilismo, recordándonos que la potencia eléctrica requiere una gestión de energía mucho más estratégica que la combustión tradicional.

La F1: El espejo de la movilidad urbana

La Fórmula 1 es, por definición, el epicentro de la innovación. Muchos de los sistemas que hoy vemos en autobuses eléctricos de última generación, como el frenado regenerativo o los sistemas de gestión térmica de baterías, tuvieron sus ancestros en los sistemas KERS y ERS de los monoplazas. La eficiencia es el eje central de la competencia, y la electrificación ha convertido las carreras en un juego de ajedrez energético.

Recientemente, el Gran Premio de Japón fue escenario de un incidente que puso de manifiesto esta nueva dinámica. El accidente de Oliver Bearman tras intentar esquivar a Franco Colapinto no fue solo un error de cálculo en pista; fue una consecuencia indirecta de los modos de gestión de energía. En la F1 moderna, los vehículos híbridos deben utilizar su motor de combustión interna para generar energía destinada al motor eléctrico en fases específicas.

Este proceso, conocido como cosecha o recolección de energía, obliga a los pilotos a circular a velocidades significativamente reducidas en ciertos sectores de la pista para “recargar” el sistema. Esta disparidad de velocidades en pista vehículos en modo de ataque versus vehículos en modo de recarga crea situaciones de riesgo y convierte sectores de la carrera en un entorno más lento y complejo. Lo que sucede en el circuito de Suzuka es una advertencia técnica para lo que ocurre en las avenidas de nuestras ciudades.

Del monoplaza al bus eléctrico: La gestión de la autonomía

Al igual que en la F1, donde un piloto debe decidir cuándo usar su reserva eléctrica, los conductores de los nuevos sistemas de transporte masivo, como el de Bogotá , se enfrentan a un cambio de paradigma en sus “costumbres” de conducción. La llegada de flotas eléctricas masivas a la capital colombiana en este 2026 marca un hito, pero también exige una transformación en la pedagogía del operador.

En un autobús diésel convencional, la aceleración brusca resultaba en un desperdicio de combustible y emisiones, pero la “recarga” era cuestión de minutos en una estación. En la electromovilidad, la autonomía es un recurso finito y extremadamente sensible al comportamiento humano. Existe una técnica de compresión directa: entre más agresiva sea el perfil de aceleración, más rápida es la descarga de los paquetes de baterías de litio-ferrofosfato (LFP) o níquel-manganeso-cobalto (NMC).

La física detrás de esto es simple pero implacable. Los picos de demanda de corriente (amperaje) generan calor en las celdas, lo que reduce la eficiencia química y drena la energía útil de forma exponencial. Por ello, los sistemas de transporte masivo requieren hoy una conducción sostenida y predictiva . Un conductor que no entiende la inercia y la regeneración eléctrica está condenado a dejar su vehículo fuera de servicio antes de terminar la jornada.

Modos de conducción: La técnica detrás de la sostenibilidad

La explicación técnica de por qué la F1 y el transporte masivo comparten esta problemática reside en la gestión de potencia . En ambos casos, el motor eléctrico entrega el 100% de su torque de manera casi instantánea. Si un conductor de autobús en Bogotá acelera a fondo en cada arranque, está sometiendo al inversor ya la batería a un estrés térmico innecesario. Para maximizar la autonomía y la vida útil del vehículo, se deben adoptar los siguientes pilares técnicos:

Aceleración Progresiva: Evitar los picos de descarga iniciales para mantener la estabilidad del voltaje en la batería.

Frenado Regenerativo Eficaz: Aprender a usar el freno motor eléctrico para devolver energía al sistema, reduciendo el desgaste de las bandas de freno mecánicos.

Conducción Predictiva: Anticipar el tráfico para evitar frenadas innecesarias, tal como los pilotos de F1 gestionan el lift-and-coast (soltar el acelerador antes de la curva) para ahorrar combustible y energía.

Esta transformación de “costumbres” es necesaria para evitar que el transporte urbano se convierta en un entorno de “velocidades variables” peligrosas, similar a las que causaron el incidente entre Bearman y Colapinto. La seguridad vial en la era eléctrica depende de la uniformidad del flujo vehicular.

Un cambio cultural en el puesto de mando

Es válido afirmar que la electromovilidad ha democratizado la tecnología de punta. Lo que antes era exclusivo de un ingeniero de pista en una escudería europea, hoy es parte del tablero de instrumentos de un operador en el patio-taller de una troncal urbana. La telemetría en tiempo real ahora monitorea si el conductor está siendo “amigable” con la batería o si está comprometiendo la operación de la flota.

Este cambio de hábitos es la verdadera transformación ambiental. De nada sirve tener un vehículo de cero emisiones si el modo de conducción obliga a ciclos de carga más frecuentes, aumentando la huella de carbono indirecta y el costo operativo. La eficiencia no es solo un dato en la ficha técnica del fabricante del chasis; es una habilidad que se desarrolla tras el volante.

Tribuna ANDI: Eficiencia energética en el transporte terrestre: Una oportunidad real de ahorro y sostenibilidad

Hernando Tatis Gil – Director Ejecutivo – Cámara de Transporte de Pasajeros de la ANDI

El transporte terrestre de pasajeros enfrenta hoy un punto de inflexión estratégico. Durante décadas, las empresas del sector han operado bajo un modelo intensivo en combustible fósil, altamente sensible a las variaciones en los precios, sus incrementos constantes y cada vez más presionado por exigencias ambientales, regulatorias y con las mismas tarifas.

En este contexto, la incorporación de tecnologías de eficiencia energética no es simplemente una tendencia ambiental; se está convirtiendo en un factor determinante para la sostenibilidad económica de las empresas transportadoras, quienes están en la obligación de encontrar las mejores alternativas para reducir sus costos de operación.

Una de las innovaciones con mayor potencial en este frente es la integración de sistemas de paneles solares en los buses de transporte
terrestre de pasajeros. Gracias a los avances en tecnología fotovoltaica flexible y ultraliviana, hoy es posible mediante un proceso sencillo, y a un bajo costo, cercano a los $3.400 USD lograr instalar paneles solares en los techos de buses, nuevos y usados y en vehículos de cualquier modo de transporte sin afectar su estructura, ni su operación.

Esta solución permite aprovechar una superficie hasta ahora subutilizada para generar energía limpia que alimenta los sistemas eléctricos auxiliares del vehículo, tales como los aires acondicionados, los sistemas de audio y video, puertos de cargas eléctricas, entre otros, reduciendo entre un 5% a un 20%, el consumo de combustible y mejorando la eficiencia operativa de los vehículos, trayendo consigo un
retorno de la inversión óptima, en un promedio de seis (6) meses. La relevancia de esta innovación radica en que ataca simultáneamente tres
de los principales desafíos estructurales del sector: el incremento sostenido en los costos de combustible, la necesidad de mejorar la eficiencia operativa y el cumplimiento de metas de reducción de emisiones, además de ser pilar fundamental de los gobiernos frente a los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

Desde la perspectiva financiera, los beneficios pueden ser significativos. La generación de energía solar a bordo permite disminuir la carga sobre el alternador del vehículo, lo que reduce el consumo de combustible asociado a los sistemas eléctricos auxiliares. En flotas de transporte intermunicipal que operan largas distancias y altos ciclos diarios de operación, incluso reducciones marginales en consumo energético se traducen en ahorros acumulados relevantes a lo largo del año.

Adicionalmente, la incorporación de estas tecnologías puede beneficiarse de incentivos tributarios asociados a proyectos de energías renovables. En Colombia, la normativa vigente contempla que este tipo de proyectos, son deducibles en hasta el 50% de la inversión en el impuesto de renta, además de exenciones de IVA y aranceles para la importación de equipos de generación solar, así como beneficios fiscales que reducen la base imponible para inversiones en tecnologías limpias. Estos instrumentos mejoran sustancialmente el retorno de la inversión y aceleran los tiempos de recuperación de capital.

Más allá del componente económico, el impacto ambiental es igualmente relevante. El sector transporte es uno de los mayores emisores de gases de efecto invernadero a nivel global. Cada reducción en consumo de combustible implica una disminución directa en las emisiones de C02, contribuyendo a los compromisos climáticos del país y a las metas de transición energética.

Otro aspecto clave es la escalabilidad de la tecnología. A diferencia de otros procesos de transición energética que requieren reemplazos completos de flota o grandes inversiones en infraestructura, los sistemas solares vehiculares pueden implementarse de manera progresiva sobre vehículos existentes.

Esto convierte a la energía solar aplicada al transporte en una herramienta de modernización pragmática y financieramente viable para el sector. El transporte terrestre de pasajeros ha demostrado históricamente una gran capacidad de adaptación frente a los cambios tecnológicos, regulatorios y económicos. Hoy, frente a los desafíos de
la transición energética y la competitividad empresarial, la incorporación de soluciones de eficiencia energética como los paneles solares representa una oportunidad concreta para reducir costos operativos, mejorar el desempeño ambiental y fortalecer la sostenibilidad
del negocio.

En un sector donde cada punto de eficiencia cuenta, aprovechar la
energía del sol que acompaña diariamente las rutas del transporte
colombiano puede convertirse en una ventaja estratégica para las empresas y en un paso importante hacia una movilidad más sostenible,
además de estar a la vanguardia de los avances en el sector pues este tipo de iniciativas vienen siendo adoptadas por Europa y Norteamérica desde hace 5 años.

Marcopolo Viale DD Sunny

Barranquilla pone en circulación una pieza inédita para la industria carrocera nacional: el primer Víale DD Sunny ensamblado en
Colombia por Superpolo S.A.S., concebido para el servicio turístico BAQ TOUR bajo el concepto City Sightseeing.

No se trata únicamente de un bus de dos niveles; es la consolidación de
una integración técnica entre carrocería, chasis y sistemas de seguridad avanzada, desarrollada específicamente para operación panorámica urbana en condiciones climáticas exigentes. Este proyecto marca un punto de inflexión en la capacidad industrial colombiana, al ingresar formalmente al segmento de doble piso con un producto que combina movilidad sostenible, accesibilidad y tecnología de asistencia a la conducción.

La unidad está construida sobre el chasis Scania K 280 4×2, configurado
para operar con gas natural comprimido (GNC). Esta plataforma de piso
bajo ha sido diseñada para aplicaciones urbanas que demandan accesibilidad eficiente, estabilidad estructural y desempeño energético optimizado, incorpora el motor OC09 de 9 litros, cinco cilindros en línea y ciclo Otto, alimentado 100 % a gas natural. Cumple con normativa ambiental Euro 6 y desarrolla 280 hp, con un torque máximo de 1.350 Nm. Esta curva de par, disponible en rangos medios de operación, resulta
ideal para recorridos urbanos con frecuentes detenciones y arranques,
como los de operación turística.

La transmisión automática ZF 6AP 1200B de seis velocidades complementa el sistema motriz, asegurando transiciones suaves, gestión
inteligente del régimen del motor y reducción de fatiga para el conductor. El conjunto permite optimizar consumo y mantener desempeño constante incluso bajo carga estructural elevada, propia de una configuración de doble piso.

La combustión a gas natural reduce significativamente las emisiones de
material particulado y óxidos de nitrógeno frente a soluciones diésel
convencionales. A ello se suma umenor nivel sonoro, atributo determinante cuando la experiencia del entorno urbano y paisajístico es protagonista del recorrido.

El chasis incorpora suspensión neumática integral, frenos de accionamiento neumático con sistema antibloqueo ABS y campanas en los cuatro puntos de apoyo. Se complementa con retardador incorporado y freno de ahogo, que operan mediante restricción de gases de escape y compresión hidráulica respectivamente. Esta solución mejora el control en desaceleraciones prolongadas y reduce el desgaste del sistema de frenos de servicio, alargando la vida de las zapatas.

Superpolo desarrolló una configuración para 53 pasajeros, distribuidos en 8 plazas en el primer nivel y 42 en el segundo. El piso superior adopta el concepto abierto sin ventaneria lateral, maximizando la experiencia panorámica. Esta decisión implica resolver desafíos estructurales y de protección frente a la intemperie.

Para ello, la unidad incorpora drenajes perimetrales y un tratamiento
de aislamiento tipo Body Shut con propiedades repelentes al agua, diseñado para soportar lluvias tropicales sin comprometer integridad estructural ni acabados interiores. En una ciudad con alta humedad y exposición salina, estos desarrollos no son accesorios, sino determinantes para la durabilidad del vehículo.

Un aire acondicionado a la medida

El primer nivel integra un sistema de aire acondicionado desarrollado
especialmente por Transaire. No se trata de una adaptación convencional: el diseño consideró la carga térmica diferencial generada por el segundo piso abierto, la radiación solar del Caribe y la necesidad de mantener confort estable en condiciones de alta humedad. La distri¬
bución de flujo, capacidad frigorífica y ubicación de componentes fueron
calculadas específicamente para esta aplicación, empleando componentes probados en otros vehículos dedos pisos.

En temas de accesibilidad, la unidad incorpora una rampa manual para
personas con movilidad reducida (PMR) en el primer piso. Este componente, coherente con la arquitectura de piso bajo del chasis, garantiza inclusión real dentro del servicio turístico y se complementa con un espacio con cinturón de seguridad y espaldar para ubicar correctamente una silla de ruedas.

Desde el punto de vista estructural, el desarrollo ensamblado en y para Colombia implicó cálculos precisos de rigidez torsional, refuerzos en el armazón y control del centro de gravedad. La estabilidad lateral es crítica en maniobras urbanas cerradas y en vías con peraltes variables. La integración carrocería-chasis fue optimizada para asegurar correcta distribución de cargas y comportamiento dinámico seguro.

El Viale DD Sunny incorpora un paquete ADAS (Advanced Driver Assistance System) integrado al chasis, que incluye cámara frontal con detección de peatones y sensores orientados a la identificación de actores viales en tiempo real monitoreando permanentemente el entorno inmediato del vehículo y emite alertas ante riesgo potencial de colisión. En escenarios donde convergen peatones, ciclistas y tráfico mixto, esta tecnología se convierte en un aliado estratégico para la seguridad activa.

La incorporación de ADAS eleva el estándar operativo del servicio y alinea el proyecto con tendencias globales de movilidad inteligente, donde la electrónica complementa la capacidad del conductor para reducir siniestralidad.

Barranquilla, referente de talla mundial


El Viale DD Sunny es la denominación dada por Marcopolo desde Brasil, para esta tipología de bus turístico, que por su peso y exigencia, no necesita de chasis 6×2 (tres ejes) como los doble piso de carretera. Los primeros vehículos de este tipo se conocieron en la GV, con una configuración formal muy similar a la del modelo Paradiso de ese entonces. Algunos de los más célebres se encuentran en el Parque Natural de las Cataratas de Iguazú, en el occidente del país, una de sus principales atracciones turísticas, donde la mejor forma de desplazarse
sin perder una sola toma del paisaje, es en estos buses panorámicos que incluso, podrían llegar a ofrecerse con el techo superior totalmente abierto.

Con su reciente desarrollo y proyección, Barranquilla aparece como una ciudad con un potencial turístico superior, por ello, la administración local pensó en la inclusión de esta tipología de buses, a los cuales, los
pasajeros pueden subirse cuantas veces lo deseen en un día con la compra de un sólo tiquete.

Los recorridos, que parten desde el Malecón del Río hacia el Ecoparque Ciénaga de Mallorquín y la Ventana al Mundo, posicionan a Barranquilla como ciudad que articula turismo, sostenibilidad y tecnología alineada con tendencias internacionales observadas en destinos como Cartagena, Londres, Roma o San Francisco.

Este Viale DD Sunny no solo transporta pasajeros; transporta conocimiento técnico, transferencia tecnológica y consolidación industrial. Barranquilla se convierte así en vitrina de un producto que integra sostenibilidad, seguridad y diseño bajo un sello de “hecho en Colombia”.

EXPO FORO MOVILIDAD 2026: El Epicentro de la Evolución del Transporte

La Ciudad de México se convirtió, una vez más, en el corazón palpitante del transporte de pasajeros. Expo Foro Movilidad 2026 no solo cumplió con las expectativas, sino que las pulverizó, consolidándose como la edición más grande en la historia de la Cámara Nacional del Autotransporte de Pasajeros y Turismo (CANAPAT). Con una asistencia récord que superó los 15,000 visitantes profesionales, el recinto de Expo Santa Fe fue el escenario donde el futuro dejó de ser una promesa para convertirse en una realidad rodante.

Por: Redacción Latinobus

El Despertar de un Gigante: Récords y Negocios

Desde la inauguración, el ambiente era electrizante. José Lucio Rodríguez González, presidente de CANAPAT, destacó que esta edición centró el debate en dos pilares fundamentales: la seguridad vial y la modernización de las flotas . El evento no fue solo una exhibición de lámina y pintura; fue un espacio clave de diálogo e innovación donde se cerraron negocios estratégicos que renovarán el parque vehicular de las empresas más importantes de la región.

Irizar I6S: Estética y Eficiencia

Uno de los stands más concurridos fue, sin duda, el de la carrocera española Irizar. La presentación del Irizar I6S (versión optimizada para 2026) cautivó a los asistentes por su diseño aerodinámico que hereda el ADN del galardonado I8 en una versión más compacta.
Este modelo se posiciona como el “caballo de batalla” para el segmento de lujo y turismo. Su nueva estructura de acero de alta resistencia y la reducción de peso hasta de 750 kg mediante el uso de materiales compuestos y un diseño más aerodinámico, permiten una mejora significativa en el consumo de combustible. La iluminación Full LED, el renovado puesto de conducción ergonómico y el sistema de infoentretenimiento para el pasajero lo mantienen como el referente estético en las carreteras.

Volvo 9800: La evolución de una leyenda

Si hay un autobús que ha definido la última década en México, es el Volvo 9800. Para 2026, la firma sueca presentó una evolución centrada en la inteligencia artificial y la seguridad activa .


El nuevo Volvo 9800 integra la sexta generación del sistema Volvo Dynamic Steering y frenado autónomo de emergencia mejorado. Visualmente, el vehículo mantiene su imponente estampa, pero con ajustes en la gestión térmica del motor y una cabina de pasajeros más silenciosa gracias a nuevos aislamientos acústicos. La marca reafirma su compromiso con el “Cero Accidentes”, demostrando que el confort no está peleado con la protección total del usuario. Ha logrado reducir 700 kg su peso y se integra al uso eficiente de combustible, permitiendo ser hasta un 10% Más eficiente que su versión anterior.

Scania y su Nuevo Chasis: Flexibilidad y Acondicionamiento

Scania no se quedó atrás y revolucionó la zona de chasis con su nueva plataforma modular. Este nuevo chasis Scania está diseñado para adaptarse a diversas motorizaciones, desde el eficiente diésel Euro VI hasta opciones de gas natural (GNC/GNL) y propulsión eléctrica.


La gran novedad técnica radica en la nueva motorización y transmisión Opticruise de 12 velocidades , optimizada para terrenos montañosos complicados, asegurando que el torque se entregue de manera fluida y con el mínimo desgaste mecánico. Es una arquitectura pensada para la máxima disponibilidad operativa, ya que comparte muchas partes mecánicas comprobadas para una fácil adquisición de repuestos, un factor crítico para cualquier empresario del transporte.

Yutong: La Ofensiva Eléctrica y Hibrida

La presencia de los gigantes asiáticos era contundente. Yutong presentó su portafolio integral para carretera, impulsando la movilidad sostenible en México. La marca no solo mostraba unidades urbanas, sino que se sorprendería con sus autobuses de larga distancia 100% eléctricos y de hidrógeno.

Con baterías de última generación de alta densidad energética, Yutong promete autonomías que ya empiezan a competir seriamente con los motores de combustión interna en rutas intermunicipales de media distancia. También presentó sus vehículos híbridos como el H10, con una motorización doble donde un motor es térmico de 7 litros de 250 Hp y el otro es eléctrico de 350 Hp gracias a un super capacitor de 16 celdas se puede lograr esta hibridación con un ahorro de 35% de combustible; el H9 es un poco más compacto en su motor térmico y capacidad, su motor térmico en esta ocasión logra 177 Hp.

Betunia de Beccar: El B350 inspiración de un viaje intergaláctico

Si hay un lanzamiento que ha roto los moldes visuales en Expo Foro Movilidad 2026 , es el proyecto #Betunia de Beccar. Este nuevo modelo B350 , desarrollado para chasis como el Volvo B320R Euro VI , redefine el concepto de autobús foráneo de cercanías y turismo. Con una estética disruptiva inspirada en naves espaciales y viajes interplanetarios, el B350 no solo apuesta por una aerodinámica rediseñada para reducir la resistencia al viento, sino que integra tecnología de vanguardia como espejos digitales e iluminación Full LED. Orientado a servicios empresariales y turísticos de alta gama, ofrece una capacidad versátil de 47 pasajeros (o 43 con sanitarios), destacando por sus bodegas pasantes de mayor volumen y un panel de instrumentos optimizado para el confort del operador. El Betunia es, sin duda, la prueba de que el diseño
Mexicano puede alcanzar órbitas tecnológicas superiores.

e-Volksbus 22L: El titán eléctrico de Volkswagen llega a Latinoamérica.

La electromovilidad de alta capacidad ha encontrado su nuevo referente en el e-Volksbus 22L , el primer autobús 100% eléctrico que Volkswagen Camiones y Buses lanza oficialmente en el mercado mexicano. Diseñado para responder a las exigencias del transporte masivo con cero emisiones, este gigante destaca por su configuración de 2 ejes y una arquitectura modular que le permite transportar hasta 120 pasajeros con una eficiencia energética sin precedentes. Potencia de 280 kW o 380 Hp en un motor eléctrico central con una capacidad de rampa de hasta el 19% y una regeneración de energía de hasta el 40% durante la desaceleración garantiza un andar silencioso y fluido, sino que reduce los costos operativos, posicionándose como la solución ideal para corredores urbanos de alta demanda. Con el e-Volksbus 22L, la firma alemana consolida su estrategia demostrando el cuidado del medio ambiente pueden rodar en perfecta sintonía.

Reconocimientos y Sostenibilidad

El evento también fue marco para el reconocimiento de la industria. International (Navistar) destacó la labor de empresas como Traxión y Transportes Scholastico , premiando su compromiso con la renovación tecnológica y la eficiencia operativa. Estos premios subrayan la importancia de la relación entre fabricante y operador para lograr un transporte más seguro y rentable.

El debate técnico no se detuvo en los vehículos. Mesas de diálogo sobre la necesidad de infraestructuras de carga para autobuses eléctricos y la importancia de la capacitación de operadores en sistemas de asistencia ADAS (Advanced Driver Assistance Systems).

Un Futuro de Conectividad

Expo Foro Movilidad 2026 nos dejó claro que la industria se mueve hacia la interconectividad. Ya no hablamos solo de autobuses, sino de centros de datos sobre ruedas que reportan en tiempo real consumos, fatiga del conductor y estado mecánico a través de la telemetría avanzada.
Desde Latinobus , celebramos este salto cualitativo. La modernización del transporte de pasajeros es el motor que impulsa el desarrollo económico de nuestras naciones, y lo visto en esta Expo Foro es la prueba fehaciente de que el camino está trazado hacia la eficiencia, la seguridad y la sostenibilidad.

¿De qué están compuestos los aceites modernos?

El aceite de motor es un componente esencial para el correcto funcionamiento de los motores de combustión. Pero, ¿en qué consisten realmente los lubricantes modernos y cuál es su composición? Una nota de Liqui Moly y Méguin.

El petróleo: la base de todos los aceites

Un aceite base puro no cumple por sí solo las numerosas tareas que deben cumplir los lubricantes actuales. Los aceites modernos, especialmente los aceites de motor y los aceites lubricantes, no se componen únicamente de un aceite base, sino de diferentes aceites base. Además de esta composición, los aditivos especiales desempeñan funciones importantes en los aceites de motor.

Clasificación del aceite de motor:

Para seleccionar el aceite de motor adecuado, se necesitan dos datos: Viscosidad y calidad. Para esta clasificación de los aceites de motor existen varias organizaciones:

  • SAE (Sociedad de Ingenieros del Automóvil)
  • ACEA (Asociación de Constructores Europeos de Automóviles)
  • API (Instituto Americano del Petróleo)
  • ILSAC (Comité Internacional de Normalización y aprobación de lubricantes)
  • JASO (Organización Japonesa para la Normalización de
    Automóviles

Especificaciones de los fabricantes de vehículos.

Los fabricantes europeos de vehículos basan sus especificaciones prescritas por el fabricante en las pruebas de motores de la ACEA o en las de la API. Para alcanzar la homologación de un fabricante para un aceite en particular, además del correspondiente método de pruebas de la ACEA/API, se deben cumplir otras pruebas de motor y otros requisitos más.

Aceite aprobado por el fabricante

Para obtener una aprobación oficial del fabricante original (OEM), el aceite debe pasar todas las pruebas internas especificas del OEM. Dependiendo de la regulaciones establecidas, la formulación del aceite debe ser personalizada.

Funciones del aceite de motor:

Lubricación: El aceite de motor lubrica los componentes mecánicos del motor. De este modo se reduce la fricción entre los componentes móviles evita el contacto metal con metal y , por tanto el desgaste y los daños del motor.

Limpieza: El aceite del motor limpia, recoge los restos de la combustión, la abrasión metálica y los sedimentos junto al filtro de aceite.

Sellado: El aceite de motor ayuda a hermetizar los segmentos del pistón hacia la cámara de combustión y evita que penetren sustancias nocivas en el circuito del motor.

Protección anticorrosión: El aceite de motor forma una película protectora sobre las superficies metálicas. Así se evitan los efectos del aire y el agua de condensación y se protege al motor de los productos derivados de la combustión.

Refrigeración: El aceite de motor ayuda a refrigerar los componentes del motor. Garantiza la disipación del calor del motor para que no se sobrecaliente.

Dos plataformas una sola carrocería

El Volvo B320R y el Scania K320 afianzan en Colombia un segmento intermedio entre el busetón tradicional y el autobús de larga distancia. Dos plataformas distintas carrozadas por AGA

Durante años, el transporte de mediana distancia y el servicio especial en Colombia estuvieron limitados a plataformas de motor frontal o a soluciones que obligaban a sacrificar confort, bodega o tecnología. Ese escenario comienza a cambiar con la llegada de dos chasises diseñados específicamente para ocupar un nuevo espacio en el mercado: el Scania K320 y el Volvo B320R. Dos propuestas de origen sueco que, montadas sobre una misma carrocería la AGA Forever, permiten comparar filosofías técnicas distintas bajo un concepto común de producto. carrocería que mantiene los beneficios de un autobús de motor trasero en un formato más contenido, sin comprometer confort, seguridad ni capacidad operativa.

AGA Forever: el punto de encuentro

El AGA Forever es el elemento común que permite comparar ambos chasises desde una base equivalente. Con un largo aproximado de 10.5 metros y una altura de 1.200 mm en zona de bodega, la carrocería ofrece
una distribución eficiente de espacios, bodegas pasantes y, según requerimiento del cliente, camarote de descanso para segundo conductor y tanque de combustible pasante de mayor capacidad.

Está configurada para transportar hasta 42 pasajeros con baño, todos con cinturón de seguridad de tres puntos, cumpliendo la normativa vigente. No obstante, su diseño es altamente personalizable, permitiendo ajustes en número de asientos, distribución interior y nivel de equipamiento. El sistema de entretenimiento ambiental puede incorporar entre cuatro y cinco pantallas, iluminación LED con luces de penumbra y opciones de espejos virtuales. En el exterior, la iluminación puede configurarse en tecnología LED o incandescente, mientras que el sistema de acondicionado es provisto por Transpire. El vidrio panorámico bipartido mantiene la funcionalidad esperada en Colombia.

¿Un segmento que no existía?

La llegada del Scania K320 y un año después del Volvo B320R no es
casual. Ambos chasises responden a una necesidad concreta del mercado colombiano: contar con plataformas de motor trasero, compactas, eficientes y con .prestaciones de -autobús de larga distancia, pero adaptadas a servicios de mediana distancia, turismo y operaciones especiales. Se trata de un segmento poco explorado en el país, desde que modelos como el Chevrolet CHR 7.2 y el Mercedes Benz OH 1526 salieron del mercado.

En este contexto, la industria carrocera nacional juega un papel determinante. AGA Autobuses y Autocares ha ajustado su modelo Forever para responderá estas y nuevas plataformas, ofreciendo una Más allá del equipamiento, el valor del Forever está en su ingeniería de
adaptación: accesibilidad a componentes mecánicos, facilidad de mantenimiento y una estructura pensada para operar en topografías exigentes sin penalizar tiempos de taller.

Scania K320: Robustez y eficiencia mecánica

El Scania K320 equipa el motor DC09 de 9 litros, cinco cilindros en
línea, con una potencia de 320 caballos y cumplimiento de la normativa Euro VI. Su configuración está pensada para movilizar un peso bruto vehicular de hasta 14 toneladas, ofreciendo un comportamiento sólido y predecible en rutas de mediana exigencia.

Incorpora frenos ABS con distribución electrónica de frenado EBD, suspensión neumática regulable en altura, riñes 22.5 y la transmisión Opticruise de 12 velocidades, compartida con su hermano mayor K420. La filosofía del K320 es clara: mantener una base mecánica probada, simplificando algunos elementos de acabado para ofrecer una solución más racional. El tablero es más austero, con mandos análogos y computador central, el volante es más simple, pero tiene retardador, frenos ABS, sistema ESP y suspensión de aire.

VOLVO B320R: Tecnología y suavidad de marcha:

El Volvo B320R propone una lectura distinta del mismo segmento. Está impulsado por el motor D8K de 8 litros, seis cilindros en línea, con una potencia de 320 caballos y capacidad para un peso bruto vehicular de hasta 15 toneladas. Su arquitectura le permite un funcionamiento más silencioso y una entrega de potencia progresiva Uno de sus principales diferenciales está en el sistema de frenos de disco en las cuatro ruedas, estándar de la marca, acompañado de control de estabilidad, ABS y EBD. La transmisión l-Shift de 12 velocidades, de séptima generación, completamente automatizada y con control por botones, aporta una conducción sencilla y eficiente, apoyada por múltiples sensores que optimizan cada cambio. Integra retardador, y suspensión neumática.

El puesto de conducción conserva el tablero digital del B460R, ofreciendo mayor control de funciones En configuración de carrocería,
mantiene 42 pasajeros y en la configuración presentada por AGA, un baño más compacto con puerta corrediza, cuatro pantallas ambientales, cinturones de tres puntos y puerta de acceso con accionamiento vertical.

Dos caminos, una gran solución

El Scania K320 y el Volvo B320R marcan un antes y un después en el
transporte colombiano. Ambos ofrecen prestaciones de autobús de larga distancia en un formato más compacto y adaptable, sin recurrir a vehículos integrales importados. En un territorio de topografía compleja como Colombia desde las montañas andinas hasta la región Caribe, este nuevo segmento se perfila como una alternativa real para transportadores que buscan eficiencia, seguridad y rentabilidad, ya sea en el transporte de turismo como intermunicipal.
Dos plataformas, una sola carrocería y un mismo objetivo: elevar el
estándar del transporte intermedio en el país.