Volvo llega a LAT.BUS 2026 con una ampliación de su portafolio de autobuses y nuevas soluciones orientadas a mejorar la eficiencia, la seguridad y la descarbonización del transporte. Entre las principales novedades se encuentran el BZR 6×2 eléctrico para carrocerías de hasta 15 metros, el B320R 6×2 B100 Flex, capaz de operar con diésel o biocombustible puro, y la incorporación de la tecnología de inteligencia artificial I-See a los autobuses rodoviarios.

André Marques, presidente de Volvo Buses para América Latina, y Ricardo Seixas, director comercial de autobuses de Volvo, destacaron durante la presentación la estrategia de la compañía para ofrecer diferentes alternativas de descarbonización, teniendo en cuenta las características de cada operación y la capacidad de inversión de los operadores.
BZR 6×2: mayor capacidad para el transporte eléctrico urbano
Una de las principales novedades presentadas por Volvo es el BZR 6×2, una nueva configuración del chasis eléctrico destinada a carrocerías de hasta 15 metros. Esta configuración amplía las posibilidades de aplicación del modelo en el transporte urbano y puede transportar hasta 110 pasajeros, con cero emisiones de CO₂ durante la operación.

El nuevo chasis se suma al portafolio eléctrico de Volvo y amplía las opciones para sistemas urbanos que necesitan mayor capacidad. La compañía también cuenta con soluciones eléctricas para operaciones de alta capacidad, incluyendo vehículos articulados y biarticulados destinados a sistemas BRT.

B320R 6×2 B100 Flex: una alternativa para reducir emisiones
Otra de las novedades es el B320R 6×2 B100 Flex, desarrollado para ampliar las alternativas de descarbonización de los sistemas de transporte. El chasis puede recibir carrocerías de hasta 15 metros y transportar hasta 120 pasajeros. Una de sus principales características es la posibilidad de utilizar diésel o B100, biocombustible puro, en cualquier proporción. Cuando funciona exclusivamente con B100, la reducción de emisiones puede alcanzar hasta el 90 %.

Para André Marques, esta tecnología representa una alternativa para operadores que buscan reducir sus emisiones pero que todavía no cuentan con la capacidad de inversión necesaria para incorporar vehículos eléctricos y la infraestructura de carga correspondiente. El uso de biocombustible permite realizar la transición sin necesidad de instalar una infraestructura específica de recarga. De esta manera, Volvo plantea el B100 Flex como una solución que puede implementarse de manera sencilla y con una inversión en infraestructura significativamente menor. La estrategia de la compañía, sin embargo, mantiene a la electrificación como el camino hacia el futuro. El B100 Flex se presenta como una alternativa complementaria para aquellas operaciones que necesitan soluciones de descarbonización disponibles de manera inmediata.
I-See llega a los autobuses rodoviarios
La tecnología I-See es otra de las novedades destacadas por Volvo en LAT.BUS 2026. El sistema, que ya se utilizaba en otras aplicaciones de la marca, llega ahora a los autobuses rodoviarios. El I-See utiliza información de GPS y conectividad para analizar la ruta y permitir que el vehículo aprenda las características del recorrido. De esta manera, el sistema puede anticipar curvas, subidas y bajadas y ajustar el funcionamiento de la transmisión y del motor.

La tecnología trabaja en conjunto con la transmisión I-Shift de séptima generación para optimizar los cambios de marcha, la aceleración y el frenado. En una curva, por ejemplo, el sistema puede anticipar la situación para evitar una aceleración excesiva. En las pendientes, puede seleccionar con anticipación la estrategia de cambio de marcha más adecuada.
El objetivo es mejorar simultáneamente la eficiencia de combustible y la seguridad. Según Volvo, el I-See puede generar una reducción de hasta el 3 % en el consumo de combustible, dependiendo de las condiciones de operación. La tecnología se suma a las ganancias de eficiencia ya obtenidas con los motores Euro 6 de la compañía.

Una gama rodoviaria con diferentes niveles de potencia
Volvo mantiene una amplia oferta de chasis para el transporte rodoviario, desde el B360R hasta el B510R. El B360R utiliza el motor D8K de 8 litros y 360 caballos de potencia. Está destinado a operaciones que requieren mayor potencia que las aplicaciones asociadas al B320R, pero sin necesidad de recurrir a un motor de mayor cilindrada. En el otro extremo de la gama se encuentra el B510R, equipado con un motor D13K de 13 litros y 510 caballos de potencia. También destaca el B420R 6×2, que puede utilizar carrocerías de hasta 15 metros. Esta configuración incorpora un eje trasero direccional, una tecnología que Volvo llevó inicialmente de sus vehículos rodoviarios a las aplicaciones urbanas. El eje direccional permite reducir el radio de giro y facilita las maniobras en vehículos de mayor longitud. La gama mantiene además la transmisión I-Shift de séptima generación y los sistemas de seguridad activa desarrollados por Volvo.

Seguridad y eficiencia
La seguridad continúa siendo uno de los pilares de la estrategia de Volvo. Los diferentes chasis incorporan sistemas de seguridad activa destinados a asistir al conductor y reducir los riesgos durante la operación. A estas tecnologías se suma ahora el I-See, que incorpora información de la ruta al funcionamiento del conjunto motriz. La combinación de conectividad, GPS, inteligencia artificial, motor y transmisión permite que el vehículo tome decisiones anticipadas de acuerdo con las características del recorrido. De esta manera, Volvo busca que la tecnología no solo contribuya a reducir el consumo de combustible, sino también a mejorar el comportamiento del vehículo y la seguridad durante el recorrido.
Diferentes caminos hacia la descarbonización
La estrategia de Volvo parte de una premisa: el futuro del transporte será eléctrico, pero la transición no puede depender de una única solución. Por eso, la compañía presenta diferentes alternativas. Los vehículos eléctricos representan el camino principal hacia la descarbonización, mientras que los combustibles renovables permiten reducir emisiones en operaciones que todavía no están preparadas para la electrificación.

La gama eléctrica de Volvo comprende vehículos de diferentes capacidades, desde buses de menor longitud hasta soluciones articuladas y biarticuladas para operaciones de alta demanda. La compañía ya acumula más de 6.000 buses eléctricos e híbridos en operación. Para Volvo, el desafío consiste en acompañar a cada operador en su proceso de transición, ofreciendo tecnologías que respondan a sus necesidades actuales, pero manteniendo como objetivo de largo plazo la electrificación del transporte. Con el BZR 6×2, el B320R B100 Flex y la llegada del I-See a los autobuses rodoviarios, Volvo utiliza LAT.BUS 2026 para mostrar una estrategia que combina electrificación, combustibles renovables, conectividad, inteligencia artificial, eficiencia y seguridad.


