OLÍMPICA COX 2000: LA HISTORIA DE UNA FIGURA LEGENDARIA

Un vehículo adelantado a su tiempo, hecho por talento colombiano, y construido para durar. El COX2000 marcó una era para la industria nacional y quedó para siempre en la memoria de transportadores y usuarios como el “coche bala”.

Redacción Latinobus

Estamos a comienzos de la década de los noventa y el país busca recuperarse de un momento histórico difícil, tras la guerra frontal que el estado le declarara a los carteles de la droga; el café sufre una de sus más profundas crisis al romperse el pacto internacional donde se acordaban precios y cuotas de producción, preámbulo de lo que serían años en los que el precio del grano alcanzaría unos mínimos nunca antes vistos. 

En el deporte, los colombianos esperan que su selección de mayores alcance en el mundial de Italia una hazaña como la lograda en Chile en 1962.

En el transporte intermunicipal de pasajeros, la producción la lideran las fábricas bogotanas Pájaro Azul y Superior, aunque se siente con más fuerza el embate de las boyacenses AGA, Suprema, Invicta, Muisca y Tundama principalmente. Por otra parte comienzan a verse mejoras significativas en el confort de los vehículos gracias a la incorporación del sanitario en los autobuses, elemento necesario en un capítulo de la guerra con el transporte aéreo que viene presentando reducción en sus tarifas, amenazando a los empresarios del autobús.

Dentro de esas mejoras que presentan los carroceros, destaca un autobús de una estampa impactante que comienza a rodar por las carreteras e incluso en comerciales de televisión de las autoridades de tránsito, con los colores del servicio turístico de Berlinas del Fonce. Sus formas, inspiradas en algunos modelos de autobús argentinos de los 80´s, no dejaban a nadie indiferente: atrevido, futurista, revolucionario, aerodinámico son algunos de los calificativos que recibió el diseño. Su fabricante lo bautizó como COX 2000; pero para el resto de la opinión se le conoce como el “bus bala” o, “coche-bala”.

El origen de ¨los balas¨

Durante la década de 1980, dos fabricantes argentinos emprendieron proyectos de construcción de buses aerodinámicos, emulando las formas de los aviones y trenes de alta velocidad, impactando con su forma tanto a clientes como pasajeros. Aerobús lanzó su “Bus Bala” o “Galáctico” y Cametal se hizo a una buena parte del mercado con su “CX-40”, que incluso llegó a exportarse a Estados Unidos, en configuración 6X2 y con 14 metros de largo.

Una fábrica pequeña

Los hermanos Jairo y Ambrosio Cantor, originarios de Duitama y latoneros empíricos de profesión, vieron en la modificación de carrocerías para autobuses la manera de obtener el sustento para su familia. Desde mediados de los 70, ya tenían acreditado su taller de reparación, que a principios de los 80 se convertiría en Carrocerías Universal. Allí además de arreglar carrocerías, desarrollaban sus propios modelos, sobre chasises Dodge 300 y 600, además del C30 de Chevrolet, compitiendo de igual a igual con las carroceras de la época como AGA, Suprema, Invicta, Súper Mustang y la naciente Suprema. 

Era tal la calidad de su trabajo, que Don Ulises Betancourt (propietario de Expreso Bolivariano) no dudó un instante en hacerse a sus servicios para dar mantenimiento a su flota. El negocio creció y a los hermanos fundadores se unieron Gloria, Orlando, Gilberto, Alfonso, Cecilia, Eduardo y Raimundo; todo un equipo con una misión: crecer la compañía en Bogotá.

Autobuses Olimpica nace un 30 de diciembre de 1987; acompañados por un número reducido de operarios. En su pequeña planta ubicada en el barrio Santa Fé, comienzan a plasmar la idea de construir la primera carrocería para montarla sobre el chasís B60 de Chevrolet, buscando atender un pedido de Escotur, que sería terminado en 1988. Ese mismo año, se busca incursionar en el transporte intermunicipal de lujo, ofreciendo un modelo para ser carrozado sobre el chasís Chevrolet CHR580. Se propuso un diseño sencillo donde lo importante era el interior: portaequipajes tipo avión, sanitario ubicado en la parte delantera derecha, puertas independientes para conductores y pasajeros, tapizados en paño y terciopelo, iluminación fluorescente buscando mayor claridad y separación de las cabinas.

El prototipo, montado sobre un chasís Dodge P900 de Coomotor, fue llamado Star y si bien no tuvo un volumen de ventas elevado, sí le permitió a Olímpica mostrar la calidad con la que elaboraba sus productos.

El concepto revolucionario

Los trenes de alta velocidad japoneses, y referencias de clientes que habían visto buses aerodinámicos en otros países, fueron la inspiración de Jairo Cantor para construir una carrocería de diseño diferente, en consonancia con la visión futurista que quería transmitir su empresa. Berlinas del Fonce haría los primeros pedidos para ampliar su flota de vehículos equipados con sanitario y tomando como base el modelo Star, del cuál recogería muchos elementos, se concentra en hacer un frente revolucionario que diera la forma de bala que haría que su creación jamás pasara inadvertida. No fue fácil lograr un equilibrio entre visibilidad, comodidad, accesibilidad y belleza; pero el resultado final fue realmente asombroso.

Los años dorados

El concepto bala causó tal sensación que los pedidos aumentaron rápidamente y los transportadores tenían que incluirse en la lista de espera. Esto obligó a buscar unas nuevas instalaciones que permitieran atender la demanda, entonces se trasladan a una planta de 18.000 metros cuadrados ubicada en lo que se conoce como La Sevillana, al sur de Bogotá donde ya con 300 operarios, podían entregar hasta 40 buses por mes. Asimismo, toda la familia Cantor se involucró en la operación de la planta siendo Jairo el gerente, Ambrosio subgerente, Eduardo en el almacén, Gloria en la secretaría general; mientras que Orlando, Alfonso, Raimundo y Gilberto estaban en la planta de producción. La planta fue dividida en cuatro áreas que soportaban el proceso: ensamble, pintura, tapicería y decoración, y acabados.

Habían transcurrido algo más de cinco años desde la fundación de Autobuses Olímpica, y ya circulaban más de 600 buses carrozados en la planta de la familia Cantor. Ese primer quinquenio no pudo festejarse de mejor manera, que trabajando para alcanzar una soñada meta: construir las mismas 600 unidades, pero en un año. Una meta ambiciosa pero alcanzable, considerando que había sido desarrollada una versión para transporte urbano y en los países vecinos también existía interés por el COX2000.

“Recuerdo uno de los más grandes retos de nuestra empresa, cuando en 1995 ganamos una importante licitación para construir 70 buses para Copetran, que iban para las minas de carbón de El Cerrejón. Teníamos sólo dos meses para terminarlos, y mucho en nuestra contra; la competencia creía que no seríamos capaces. ¡Qué gran espectáculo cuando empezaron a desfilar los buses fuera de nuestra planta, cinco días antes de la fecha pactada para la entrega!” recuerda Ambrosio Cantor, quien en compañía de su hermano Jairo (QEPD) y a pesar de algunos quebrantos de salud, madrugó todos los días a ponerse al frente de los desarrollos de la carrocera mientras estuvo en funcionamiento.

Las secuelas

Fue tal el éxito de Olímpica y sus buses aerodinámicos, que marcaron tendencia y obligaron a sus competidores a lanzar al mercado productos con silueta similar. JGB, Laser, Muisca, Superior, Indubo, Tundama, entre otras, tuvieron que modificar la forma tradicional de sus vehículos para tratar de convencer a los escurridizos clientes de hacerse a sus productos y enfrentar el embate de los hermanos Cantor.

Las claves del éxito

Luces exteriores desarrolladas en Colombia de forma exclusiva para el modelo, acceso independiente para conductores y pasajeros, lugar especial para la Azafata (Rodomoza), asientos súper cómodos en diversas configuraciones, portapaquetes con tapas al estilo avión, amplios ventanales panorámicos, menor consumo de combustible y una silueta única son sólo parte de las claves que llevaron al COX 2000 a ser el preferido.

Los autobuses de Olimpica eran construidos para resistir las más duras pruebas, y su confiabilidad los convertía en un negocio seguro. La familia Cantor siempre fue cercana a los clientes y cumplidora de los tiempos de entrega. Aun hoy, 27 años después de su lanzamiento, es uno de los vehículos preferidos en el transporte escolar y mantienen su estampa intacta a pesar del paso del tiempo.

El COX 2001

“Alineación que gana, no se cambia” es un viejo adagio que resume la fórmula que llevó a Olímpica a ser el líder en la fabricación de carrocerías para buses en nuestro país. Sin embargo, la familia Cantor era consciente que podía mejorarse, y es así como se presenta la versión COX 2001, con pocos cambios en su exterior (que lo hacían difícil  distinguirse del modelo previo), pero sí con mejoras en el proceso de construcción.


Externamente unos parachoques más redondeados, un nuevo juego de unidades traseras, tercera luz de freno y espejos retrovisores con regulación eléctrica de nuevo diseño, fueron los cambios. En su interior, nuevos tapizados y apoyapiés, un sistema de de reclinación por botones mucho más suave y silencioso; así como la posibilidad de ubicar el sanitario en la parte central de vehículo y prescindir de la cabina.

En el proceso de construcción de la carrocería, el cambio más significativo fue abandonar los remaches en la unión de las láminas de acero y aluminio, reemplazándolas por adhesivo de poliuretano. Esta modificación, permitió aumentar la rigidez estructural del vehículo, hacerlo más liviano, así como eliminar los problemas de corrosión propios de las uniones mecánicas. Esta nueva versión lanzada en 1994, estuvo disponible para los Chevrolet CHR660 y LT500, Mitsubishi RP118, Mercedes O1318, Daewoo y Spartan mexicano. 

La crisis del transporte

A partir de 1995 se hicieron evidentes las dificultades del sector, donde la informalidad y la sobreoferta de vehículos ocasionaron un enorme desequilibrio, que además veía un descenso en el volumen de pasajeros movilizados, y la aparición de las llamadas “Aerovans” importadas que aunque “democratizaron” la adquisición de vehículos, (permitiendo a pequeños propietarios hacerse a un microbús de carretera), robaron demasiado mercado a los buses de gran tamaño. Los problemas de orden público del país y las quemas de vehículos terminaron de afectar al sector y con ello el interés de los viajeros en desplazarse por tierra.

Después de casi 12 años de producción ininterrumpida y tras haberse carrozado sobre todos los chasises de motor trasero de la época (y algunos cuantos de motor delantero) para servicios urbano, intermunicipal y de turismo, el último ejemplar de la saga COX2000 y 2001 fue construido en 2001 para una empresa de turismo, tras haber vendido más de 2000 unidades y convertirse en un modelo legendario, que rescataba el valor de lo popular combinándolo con un diseño atrevido, pero teniendo en cuenta la comodidad del pasajero.

Luego de haber abandonado los vehículos aerodinámicos para hace el Star Evolution, Olímpica regresó con las formas atrevidas y en 2016 puso en el mercado la última apuesta por recuperar su prestigio de antaño: El COX 3000. Un modelo desarrollado desde 2012 y que pretendió sumar el bagaje técnico e industrial de la marca y el diseño industrial, para  lograr un vehículo acorde con las nuevas tendencias del mercado y conforme a la normatividad del momento, que en su corto periodo de producción, logró cautivar a transportadores sabaneros y de turismo que aún lo conservan como el último vestigio de la figura “coche bala”.

“Si el Halcón fue el hito del desarrollo y diseño industrial de los 90´s, el Olímpica COX 2000 fue la máxima expresión del empirismo y el ingenio carrocero nacional”, afirma Jorge Montaña, profesor universitario y diseñador encargado de la creación de aquel legendario Blue Bird.

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