TransMilenio S.A. adjudicó el contrato de concesión de provisión de flota eléctrica de la Etapa I de la Fase VI “La Nueva Era”, cerrando el proceso licitatorio TMSA-LP-09-2024. La ganadora fue la Promesa de Sociedad Futura E-BRT Móvil Provisión S.A.S., integrada por Buses S.A.S. y Transdev Colombia Holding S.A.S., que se impuso sobre Somos Provisión S.A.S. y la Estructura Plural ZEMobility Terpel. Según el ente gestor, la oferta ganadora implica un ahorro cercano al 21% frente al presupuesto oficial y una reducción del 9% en el costo total de propiedad frente a tecnologías a gas natural.

El contrato contempla el suministro de 269 buses cien por ciento eléctricos —157 articulados y 112 biarticulados— junto con el diseño, suministro, instalación y mantenimiento de la infraestructura de recarga en dos patios: El Vínculo, en Soacha, y Calle Sexta, en Bogotá. Adicionalmente, el concesionario deberá instalar y operar un sistema de generación fotovoltaica en El Vínculo, así como un Sistema de Gestión de Energía para programar cargas y monitorear el desempeño energético de la flota. La entrada en operación se dará en tres lotes, previstos para febrero, julio y diciembre de 2027. El monto total del contrato asciende a 1,5 billones de pesos, financiados mediante un convenio de cofinanciación entre Nación y Distrito, con aportes del 62,4% y 37,6% respectivamente. Es la primera vez que la Nación cofinancia flota eléctrica para un sistema de transporte masivo en Colombia, respaldada por el Conpes 4168 de 2025.
El cambio de fondo: provisión desacoplada de la operación
Más allá de la cifra de buses, el hecho técnicamente relevante de esta adjudicación es el modelo contractual bajo el cual opera la Fase VI. A diferencia del esquema tradicional del sistema, donde un mismo concesionario compra los vehículos, contrata a los conductores y asume el mantenimiento integral de la flota, TransMilenio desacopló por primera vez el contrato de provisión del contrato de operación.

Bajo esta figura, el concesionario de provisión no operará los buses ni contratará personal de conducción. Su rol se limita a comprar la flota, financiarla, garantizar su disponibilidad técnica y entregarla en arrendamiento, junto con la infraestructura de recarga y energía asociada. Un segundo actor, el concesionario de operación —que se seleccionará en proceso de licitación independiente—, será quien reciba la flota en uso y control total, y quien asuma la prestación del servicio, el mantenimiento operativo diario de los vehículos y la vinculación laboral de los conductores, mediante un Acuerdo Entre Privados suscrito con el proveedor de la flota.

Este desacople responde a una lógica de especialización: separa el riesgo financiero y tecnológico de la compra de vehículos —que exige alta capacidad de crédito, garantías bancarias y experiencia en fabricación y financiamiento— del riesgo estrictamente operativo, ligado a la gestión de personal, rutas y mantenimiento correctivo. TransMilenio sostiene que este esquema reduce sobrecostos derivados de estructuras fijas innecesarias en un único operador integrado, y amplía la base de proponentes, dado que fondos de capital privado y fabricantes sin vocación operativa pueden ahora participar únicamente como arrendadores de flota, algo antes inviable bajo el modelo tradicional de concesionarios verticalmente integrados.

Para dimensionar el respaldo financiero exigido, los pliegos de la Etapa I fijaron requisitos de solvencia superiores a los de licitaciones previas: acreditación de 212.563 millones de pesos en patrimonio y 142.375 millones en recursos de deuda, mediante garantía bancaria, carta de crédito stand-by o compromiso irrevocable de inversión. Los tres proponentes contaron con respaldo de banca nacional, lo que TransMilenio interpreta como una señal de confianza del sector financiero en la solidez del esquema
Impacto en capacidad y hoja de ruta de electrificación
Con la incorporación de estos 269 buses, la flota troncal del sistema pasará de 2.203 a 2.472 vehículos, un incremento del 12% equivalente a 50.300 cupos adicionales, que reforzará la operación en las troncales Avenida 68, Ciudad de Cali y la extensión NQS–Soacha, consolidando además la integración regional con el municipio de Soacha a través de la Autopista Sur. Sumada a la renovación de la Fase III —que incorporará 411 buses nuevos entre 2026 y 2027— y a los 269 vehículos de la Fase VI, Bogotá alcanzará 2.166 buses eléctricos, la flota de este tipo más grande del país y la tercera a nivel mundial. TransMilenio estima que la operación completa de esta flota eléctrica evitará la emisión de más de 669.000 toneladas de CO2 en los próximos quince años.
El modelo de provisión desacoplada, validado ahora en la Fase VI, se perfila como referencia para las siguientes etapas de renovación del sistema, en la medida en que separa la compra y el arrendamiento de flota —función antes reservada casi exclusivamente a los operadores tradicionales— de la operación diaria del servicio, un paso adicional en la hoja de ruta de TransMilenio hacia la electrificación total de su componente troncal.
