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Marcopolo entrega 68 busetones eléctricos al TransmiZonal

El panorama del transporte urbano en Colombia está viviendo una metamorfosis técnica y estratégica de gran calado. La llegada de 68 autobuses eléctricos, carrozados por la industria nacional a través de Superpolo, marca un punto de inflexión no solo para el concesionario ETIB, sino para todo el sistema TransMilenio.

Esta entrega trasciende la mera renovación de flota; es una declaración de intenciones sobre hacia dónde se dirige el transporte público en la capital: un sistema más limpio, tecnológicamente avanzado y, principalmente, respaldado por la capacidad industrial colombiana.
Bogotá ha trazado una hoja de ruta ambiciosa. Con el objetivo de integrar 71 1 autobuses eléctricos entre 2026 y 2027, la capital busca jubilar de manera definitiva las unidades Diésel con más de quince años de servicio, aquellas que, si bien fueron el motor de la ciudad durante décadas, han cumplido su ciclo de vida útil en términos de emisiones y eficiencia. Esta transición sitúa a Bogotá como un referente regional en electromovilidad aplicada al transporte masivo, un modelo que otros países latinoamericanos observan con detenimiento.

Superpolo puso la marca “Hecho en Colombia”


Hablar de Superpolo es hablar de la columna vertebral de la industria carrocera en el país. En su planta de Cota, Cundinamarca, donde convergen conocimiento técnico y mano de obra calificada, se gestaron estas 68 unidades. hoy recorren las calles de la capital. No es un detalle menor: la fabricación de estos vehículos involucró a más de 1 .330 trabajadores directos, demostrando que Colombia no solo ensambla, sino que crea soluciones de movilidad de clase mundial.


El modelo elegido para esta operación es el moderno ATTIVI , una carrocería que ha sido adaptada meticulosamente a las exigentes topografías y condiciones operativas de Bogotá como el pare y arranque de la ciudad. Con capacidad hasta de 50 pasajeros, incorpora sillas de atención inclusiva preferentes y sillas prioritarias; las sillas de color verde para acompañantes de pasajeros especiales, silla más grande para madres lactantes o personas de talla grande y las sillas azules para personas con algún tipo de discapacidad e incluso con espacio para ayuda viva.

Estos buses también cuentan con espacio para silla de ruedas o para coche de bebés generando un servicio más inclusivo; en el apartado de tecnología, vienen equipados con conectores USB tipo A para dispositivos móviles y videovigilancia con 6 cámaras que ayudan a verificar el estado del conductor y de los pasajeros.

BYD y la Plataforma BC86S01

Bajo la piel del ATTIVI hay un corazón tecnológico de última generación provisto por el gigante chino BYD . La plataforma BC86S01 es la base sobre la cual se construye este proyecto de transporte sostenible. Se trata de un chasis diseñado específicamente para la operación urbana intensa, configurado en este lote para una tipología de “busetón” con un largo aproximado de 9 metros, plataforma alta y baterías bajo el piso del salón de pasajeros.

Estos vehículos incorporan un motor eléctrico central de transmisión directa que entrega una potencia de 268 caballos (1 97 kW) . Esta configuración no solo garantiza una respuesta inmediata en el arranque (una ventaja competitiva vital para el andar cambiante de las rutas zonales) sino que reduce considerablemente las vibraciones y el ruido
mecánico.

“Bogotá no se detiene en la modernización de su sistema de transporte. Este es un salto muy importante en movilidad, sostenibilidad y calidad de vida para la ciudadanía. Son buses de otra época los que salen. Hoy entran vehículos más seguros, más cómodos y amigables con el medio ambiente, que reflejan el avance de Bogotá hacia el transporte limpio.”

Carlos Fernando Galán, Alcalde Mayor de Bogotá

El resultado es una elevación inmediata del estándar de confort tanto para el operador, que ve reducida su fatiga auditiva, como para el usuario
final. La autonomía es, sin duda, la variable que permite la viabilidad de este proyecto. Gracias a sus paquetes de baterías de Litio-Hierro-Fosfato, estos autobuses pueden superar los 300 kilómetros de recorrido con una sola carga. En términos operativos, esto significa que una unidad puede cumplir su jornada completa de servicio sin necesidad de regresar a patio antes de tiempo para recargar.

La tecnología Blade de BYD, también ha reducido el peso y volumen. Además, el sistema de gestión energética de BYD admite recargas rápidas en un tiempo cercano a las 4 horas utilizando cargadores de 1 50 kW, lo que optimiza la disponibilidad de la flota en las franjas de mayor demanda y permite una rotación eficiente en los patios de ETIB.

Operación en el componente zonal

Las 68 unidades entregadas a ETIB se integran al componente TransMiZonal del sistema TransMilenio, reforzando la cobertura del transporte público en diferentes localidades de la ciudad. La primera ruta en entrar en operación con esta flota es la conexión entre la estación General Santander y el sector de Timiza, un corredor que conecta zonas residenciales con la red troncal del sistema.

Con el paso de los meses, estos buses se incorporarán gradualmente a otras rutas zonales, beneficiando a localidades como Bosa, Ciudad Bolívar, Tunjuelito, Puente Aranda, Chapinero, Teusaquillo y Santa Fe, donde la demanda de transporte público sigue en crecimiento. Se estima que los 68 buses permitirán evitar la emisión de aproximadamente 2.628 toneladas de dióxido de carbono al año, un impacto equivalente a sembrar más de 119.000 árboles en la ciudad.

“Esta flota es para todos los usuarios. Por eso invitamos a la ciudadanía a
cuidarla, porque está pensada para mejorar la calidad y la experiencia
de viaje en Bogotá. Son buses zonales que comienzan a operar en distintas localidades, pero que conectan la ciudad completa, mejorando el servicio y la experiencia delos usuarios.”

María Fernanda Ortíz, Gerente TransMilenio

¿Por qué la configuración interna?

La incorporación de los nuevos buses eléctricos BYD con carrocería Superpolo en el componente zonal de TransMilenio introduce un cambio relevante en el enfoque de diseño interior, donde la inclusión y la operación en condiciones reales toman protagonismo. Más allá de la electrificación, estos vehículos han sido concebidos para responder a una demanda urbana diversa, priorizando el espacio útil sobre la densidad de asientos.

En los busetones Attivi se ha reducido el número de plazas para ampliar pasillos y zonas de circulación, facilitando el flujo de pasajeros en horas pico y reduciendo los tiempos de ascenso y descenso. Esta decisión no solo mejora la eficiencia operativa, sino que permite integrar espacios adecuados para personas con movilidad reducida, usuarios en silla de ruedas, coches de bebé y pasajeros de distintas tallas. La redistribución interior responde así a una lógica más realista de operación: aumentar la capacidad efectiva del vehículo, entendida no como número de sillas, sino como volumen de pasajeros transportados en condiciones adecuadas.

Desde el punto de vista operativo, la elección de busetones ofrece ventajas claras. Su menor longitud frente a buses de mayor capacidad mejora la maniobrabilidad en rutas zonales, especialmente en sectores con geografía compleja, vías estrechas o tráfico denso. Esto se traduce en mayor flexibilidad y mejor cumplimiento de frecuencias.

Por su parte, la configuración de piso alto responde a las condiciones topográficas de Bogotá, donde las pendientes pronunciadas exigen soluciones estructurales más robustas. Este diseño permite además una integración más eficiente de los componentes eléctricos, como baterías y
sistemas de potencia, sin comprometer el espacio interior ni la durabilidad del vehículo En conjunto, estos buses reflejan una evolución en el transporte público: menos centrada en la capacidad nominal y más enfocada en la calidad del espacio, inclusión y eficiencia.

El Desafío Financiero: La Realidad de una Tecnología Superior

No podemos ignorar la compleja realidad económica que rodea a la tecnología eléctrica. Un autobús de esta características tiene un costo de adquisición que llega a ser tres veces superior al de un vehículo convencional Diésel o incluso a gas. Esta diferencia de precio se debe
principalmente al alto costo de los minerales y la tecnología de las baterías, así como a la sofisticación de los inversores y sistemas de refrigeración de potencia.

Sin embargo, el Distrito y los operadores han entendido que la inversión no debe verse solo como un gasto inicial, sino como una inversión a largo plazo en salud pública y reducción de costos operativos (energía vs. combustible). Para lograr la entrada de estos 68 autobuses, fue necesaria una arquitectura financiera innovadora. Debido a su alto costo, se requirieron fuentes de financiación diferenciadas, incluyendo créditos de fomento y el apoyo de organismos internacionales que promueven el transporte limpio. Es una apuesta por la sostenibilidad que requiere que el Gobierno Nacional y Distrital aseguren la sostenibilidad del fondo de estabilización tarifaria mientras la ciudad capitaliza los beneficios de una tecnología que no emite material particulado ni gases de efecto invernadero.

El futuro del transporte urbano

La llegada de estos 68 autobuses eléctricos es mucho más que una simple renovación de flota. Es el inicio de una era donde convergen la innovación, la sostenibilidad ambiental y el fortalecimiento de la industria nacional donde la tecnología eléctrica comienza a consolidarse
como una alternativa viable para la operación urbana. Al mismo tiempo, el hecho de que estas unidades hayan sido carrozadas en Colombia demuestra que el país cuenta con la capacidad industrial y técnica para participar en la transición hacia la movilidad sostenible.

Para el sistema TransMilenio, la incorporación de estos vehículos marca el inicio de una nueva etapa en la que la innovación tecnológica, la sostenibilidad ambiental y el fortalecimiento de la industria nacional avanzan en la misma dirección, estamos ante un punto de inflexión en la historia del sector; el compromiso con el medio ambiente y la eficiencia operativa ha sido asumido por la industria.

“TransMilenio es un proyecto fundamental para Superpolo y para el desarrollo de la industria en Colombia. Este tipo de programas permiten consolidar capacidades industriales y seguir fortaleciendo la producción nacional, con vehículos diseñados específicamente para las condiciones del sistema. Es una oportunidad para demostrar el nivel de Ingeniería que hay en el país, desarrollando productos adaptados a la realidad de nuestras ciudades, con soluciones pensadas para la operación diaria, la eficiencia y las necesidades de los usuarios.”

James Posada, Gerente Superpolo

Volvo cero emisiones El portafolio eléctrico ya está en Colombia

Conversamos con Andrés Caicedo, Gerente Comercial de Volvo Group Colombia, sobre la visión operativa de la electrificación, y con Luis Miranda, Gerente General, quien complementa con la perspectiva estratégica de la compañía a nivel global.

Hablar de electromovilidad ya no es referirse a una tendencia futura, sino a una realidad en consolidación. Volvo Group ha sido uno de los protagonistas silenciosos pero contundentes en esta transformación, apostándole a una transición directa hacia tecnologías cero emisiones. En esta conversación conjunta, que integra la visión comercial y gerencial, se revela cómo la compañía ha construido una estrategia sólida que hoy marca el rumbo del transporte urbano en mercados exigentes como el colombiano.

Del Diésel a la electrificación: una decisión sin escalas
Para Volvo, el camino hacia la electromovilidad no tuvo escalas intermedias. La decisión fue clara: migrar directamente desde tecnologías diésel Euro V y Euro 6 hacia soluciones eléctricas. Andrés Caicedo lo explica desde una lógica técnica y ambiental: las tecnologías de transición, como el gas o híbridos parciales, representan soluciones
temporales que no eliminan el problema de fondo.

La visión de la compañía ha sido consistente con su propósito global: alcanzar ciudades con cero emisiones, cero accidentes y cero congestión. Bajo esa premisa, la electrificación no es solo una innovación tecnológica, sino una respuesta estructural a los desafíos urbanos. Luis Miranda complementa esta idea desde el enfoque estratégico: la electromovilidad ya no tiene marcha atrás. En ciudades como Bogotá, donde las decisiones regulatorias apuntan a flotas 1 00% eléctricas en futuras troncales, Volvo llega con una ventaja clave: experiencia acumulada y productos listos para operación, no prototipos.

Un portafolio diseñado para la flexibilidad operativa

Uno de los pilares más destacados de Volvo en esta transición es la
simplicidad aplicada a la ingeniería. Lejos de fragmentar su oferta, la
compañía ha desarrollado plataformas modulares capaces de adaptarse a múltiples tipologías de servicio. El chasis BZR se convierte en el eje de esta estrategia. Su versatilidad permite configuraciones para buses padrón, articulados y biarticulados, manteniendo una alta estandarización de componentes. Esta decisión no solo optimiza costos de mantenimiento, sino que facilita la operación para los transportadores, quienes ya están familiarizados con tecnologías previas de la marca.

A este portafolio se suma el BZL, orientado a soluciones de piso bajo, ideal para sistemas como el SITP. La apuesta es clara: cubrir todo el espectro del transporte urbano con soluciones eléctricas adaptadas a cada necesidad.

Desde la visión gerencial, Miranda: “estos vehículos ya son una realidad operativa en América Latina. La experiencia en ciudades como Goiánia valida su desempeño y demuestra que la electrificación no está en fase experimental, sino en etapa de consolidación”

La batería como eje estratégico: personalización y control

En electromovilidad, la batería es el corazón del sistema. Volvo ha optado por un enfoque personalizado, diseñando soluciones a la medida de cada operación. No existe una configuración única: los vehículos pueden integrar entre tres y ocho paquetes de baterías, dependiendo de factores como rutas, topografía, frecuencia y tiempos de carga.

Este nivel de adaptación permite optimizar la inversión, uno de los principales retos en la adopción de tecnologías eléctricas. Además, el desarrollo de baterías propias y sistemas avanzados de gestión energética garantiza más control del consumo y eficiencia.

Más allá del vehículo: una solución integral

La electromovilidad no se limita al bus. Requiere infraestructura, financiamiento, mantenimiento y conocimiento técnico. En este punto, Volvo ha definido claramente su rol: ser un integrador de soluciones. Aunque no desarrolla directamente infraestructura de carga, la compañía establece alianzas estratégicas con proveedores especializados. Sin embargo, su mayor fortaleza está en el acompañamiento financiero y operativo. Volvo Financial Services y Volvo Trade Finance permiten estructurar proyectos de gran escala, facilitando el acceso a capital y reduciendo las barreras de entrada para los operadores. En palabras de Miranda, esta capacidad de financiamiento representa una ventaja competitiva frente a otros actores del mercado.

Además, la marca ofrece contratos de mantenimiento a largo plazo
hasta 15 años garantizando confiabilidad y control de costos. Este modelo resulta especialmente atractivo en esquemas donde los
operadores ya no son propietarios directos de los vehículos, sino proveedores de servicios.

El desafío asiático: precio vs. confiabilidad

Uno de los temas más sensibles en el mercado actual es la creciente presencia de fabricantes asiáticos, con ofertas altamente competitivas en precio. Sin embargo, Volvo plantea una propuesta diferente: priorizar el costo total de operación sobre el costo inicial. La experiencia en sistemas como TransMilenio demuestra que la confiabilidad, la disponibilidad y el soporte postventa son determinantes en el éxito de una flota. Un vehículo más económico puede resultar más costoso a largo plazo si no cumple con los estándares operativos.

En este sentido, Volvo apuesta por su trayectoria, su red de servicio y la robustez de sus productos. La compañía ha construido una reputación basada en desempeño sostenido, un factor que cobra aún más relevancia en la transición hacia nuevas tecnologías.

Carroceros locales: una alianza estratégica

A diferencia de otros fabricantes que importan soluciones completas, Volvo mantiene una estrecha relación con la industria local. Empresas como Busscar de Colombia y Superpolo, son aliados fundamentales en la
configuración final del producto.

Esta colaboración permite optimizar aspectos críticos como el peso, la distribución de cargas y la adaptación a condiciones específicas del mercado colombiano. Además, fortalece la cadena de valor nacional y mejora el servicio postventa. El resultado es un producto integral, donde chasis y carrocería trabajan en armonía para cumplir con exigentes normativas técnicas y operativas

La arquitectura Volvo: conservar lo mejor

Volvo no partió de cero en electrificación. Su familia Volvo BZL, Volvo BZRy Volvo BZRT hereda la lógica estructural de plataformas probadas a Diésel como el Volvo B8R o el Volvo B340M: bastidor robusto, distribución de masas optimizada y estandarización de interfaces para carroceros. La diferencia está en el corazón eléctrico.

La arquitectura se basa en un sistema de alto voltaje cercano a 600 V, con baterías modulares que pueden configurarse según la misión: desde operaciones urbanas con menor capacidad energética hasta aplicaciones interurbanas o BRT que superan fácilmente los 720 kWh. Esta modularidad permite mantener la misma base estructural adaptando
únicamente el paquete energético.

En el tren motriz, volvo apuesta por la eficiencia y la escalabilidad. Los chasises pueden equipar uno o dos motores eléctricos, entregando entre 200 y 400 kW, con niveles de torque que superan los 30.000 Nm a rueda en configuraciones duales. A esto se suma una transmisión automatizada de dos velocidades tipo l-Shift, heredada conceptualmente del mundo Diésel, que optimiza el consumo energético y mejora la gestión en pendientes y arranques.

Red de servicio y respaldo: derribando mitos

Durante años, Volvo enfrentó percepciones negativas relacionadas
con disponibilidad de repuestos y costos de mantenimiento. Hoy, esa
realidad ha cambiado. Con más de 3.600 vehículos operando en sistemas como TransMilenio y presencia en múltiples patios, la compañía ha consolidado una red robusta de soporte. Un inventario superior a 6 millones de dólares en repuestos y tiempos de respuesta competitivos refuerzan esta transformación.

Luis Miranda lo resume con claridad: “la falta de repuestos era más un mito que una realidad. La expansión en el segmento intermunicipal ha permitido demostrar la capacidad logística y técnica de la marca en el país”.

Más allá de Bogotá: oportunidades en expansión

Aunque Bogotá lidera la adopción de electromovilidad, Volvo visualiza
oportunidades en otras ciudades. Cali, Barranquilla y Pereira representan escenarios distintos, con retos específicos en infraestructura y modelos energéticos. La compañía mantiene una estrategia abierta, adaptándose a las condiciones de cada mercado. Sin
embargo, reconoce que factores como la disponibilidad de energía y los
costos siguen siendo determinantes.

En segmentos como transporte especial y minería, ya se están realizando pruebas con vehículos eléctricos. Aunque aún existen limitaciones en autonomía e infraestructura, el desarrollo tecnológico avanza rápidamente.

Carretera y eficiencia: un crecimiento sostenido

Paralelamente a la electrificación urbana, Volvo ha fortalecido su presencia en el segmento de carretera. El portafolio Euro VI ha permitido aumentar significativamente su participación de mercado, pasando de cifras básicas a niveles cercanos al 25%.

La clave ha sido combinar eficiencia, seguridad y confiabilidad, junto con
una estrategia comercial más cercana al cliente. Este crecimiento refuerza la imagen de la marca como un actor integral en el transporte.

Una visión compartida: innovación con propósito

Al integrar las voces de Andrés Caicedo y Luis Miranda, se construye una narrativa coherente: Volvo no solo está vendiendo buses eléctricos, está redefiniendo la forma en que se concibe la movilidad. Desde la ingeniería hasta la financiación, pasando por la operación y el servicio, la compañía ha diseñado un ecosistema que responde a las necesidades actuales y futuras del transporte.

El mensaje final es claro: la electromovilidad no es una apuesta, es una convicción. Y en ese camino, Volvo busca no solo participar, sino liderar. En un contexto donde las ciudades exigen soluciones sostenibles y eficientes, la “revolución silenciosa” de Volvo avanza con paso firme. No hace ruido, pero transforma.





BYD Colombia está preparado para poner buses articulados y biarticulados eléctricos a rodar en Bogotá

Prensa BYD Colombia

BYD se prepara para la próxima licitación de buses articulados y biarticulados en Bogotá, con el objetivo de proveer la flota para la operación de las nuevas troncales del SITP. La empresa ya ha realizado pruebas exitosas con sus buses articulados y biarticulados, simulando las condiciones de operación del BRT de la ciudad.

En el marco del nuevo proceso de licitación que se espera se abra por parte de Transmilenio en las próximas semanas, y que tiene por objetivo la adquisición de 296 nuevos buses en una primera etapa para la fase VI del sistema, BYD en conjunto con Hino Motors ha terminado el ensamble del primer chasis de bus articulado 100% eléctrico realizado en el país marcando un hito importante en el desarrollo de la industria automotriz y la sostenibilidad ambiental en Colombia. Este vehículo articulado de 18m, que será carrozado también por la industria nacional, se ha desarrollado con la experiencia que BYD ha adquirido con la operación de más de 1470 unidades en Bogotá y más de 1.550 en el país contando con pruebas específicas en el componente troncal (BRT) en operación comercial de más de 400.000 kilómetros recorridos con buses articulados en Bogotá, Medellín y Cali, obteniendo resultados muy positivos en seguridad, desempeño y eficiencia energética. Vale la pena agregar que de estos buses en operación más de 1.000 de ellos han sido carrozados en Colombia como un compromiso con la reindustrialización del país por parte de BYD.

Para complementar las necesidades de provisión de flota de alta capacidad en Transmilenio, BYD presenta adicionalmente su bus biarticulado de 27 metros, lo cual representa un avance muy importante para la movilidad sostenible. Su diseño y capacidad hacen que sea una solución de movilidad rentable, sostenible y amigable con el medio ambiente. Este innovador bus, fabricado por BYD, se destaca por sus características únicas que lo convierten en el bus eléctrico más largo del planeta.

Los vehículos de alta capacidad de BYD han sido diseñados específicamente para adaptarse a los sistemas BRT (Bus Rapid Transit) más exigentes. Sus baterías de generación “Blade” que se integran a estos dos nuevos modelos de buses, han sido ya usadas en más de 5 millones de vehículos, se han probado en situaciones extremas de presión, e inclusive fuego o perforaciones en sus celdas, eliminando sustancialmente el riesgo de explosión.

Estas baterías están revolucionando el transporte privado y público por su seguridad, eficiencia, capacidad y densidad energética. Con esta innovación la capital del país podrá dar un paso seguro y significativo hacia la descarbonización del transporte público en el país. Con una capacidad para 160 y 250 pasajeros respectivamente, los vehículos articulados y biarticulados de BYD ofrecen una autonomía de fábrica de más de 300 kilómetros y motores acoplados a las ruedas que permiten transferir potencias de 530 y 800 caballos respectivamente necesarios para recorrer las más exigentes vías troncales de la capital y de los diferentes sistemas de transporte masivo.

Con respecto a la mitigación del impacto ambiental se estima que, por año de operación, los vehículos articulados y biarticulados recorrerían más de 20 millones de kilómetros por año, evitando la emisión de más de 40.000 toneladas de CO2, reduciendo de igual forma la atención y las muertes por enfermedades respiratorias relacionadas con la calidad del aire en la ciudad.

A estos beneficios ligados al medio ambiente y la salud pública se adhiere el beneficio socioeconómico para la ciudad considerando que el costo total de propiedad y operación (TCO) de una flota de buses eléctricos es similar al de una flota de buses de combustión (diésel o gas), sin involucrar en el cálculo la disminución del gasto en la red de salud pública por atención de problemas respiratorios.

Vale la pena agregar que tanto el gas como el diésel incrementaran su costo de forma importante en los próximos meses por la importación de gas y el recorte del subsidio al diésel por parte del gobierno nacional encareciendo su operación en los próximos 15 años del proyecto.

Tras el éxito de estos desarrollos diseñados específicamente para Bogotá y Colombia, estos vehículos también se ofrecerán al mercado latinoamericano especialmente en México, Ecuador y Perú como ejemplo en sus respectivos sistemas BRT. El objetivo es que Colombia lidere en el continente la adopción de tecnologías de movilidad cero emisiones, proporcionando a sus ciudadanos un transporte limpio, cómodo y adecuado a las necesidades actuales.

BYD se ha posicionado como líder mundial en movilidad eléctrica, con experiencia en la operación de vehículos para transporte masivo en Bogotá, Chile, Europa y Asia, en general en más de 80 países; Para el segmento de buses articulados y Biarticulados, en particular con experiencia en Latinoamérica, Estados Unidos y los países nórdicos. Por estas y otras razones, BYD está preparada para competir con toda su tecnología en las próximas licitaciones de Transmilenio.

El compromiso de la compañía desde su fundación en 1994, ha sido en invertir y coadyuvar en la transición hacia energías limpias en el mundo. En Colombia, la empresa ha establecido una base sólida en infraestructura y talento humano con el fin de ofrecer un servicio de alta calidad y compromiso a sus clientes de flotas de taxis eléctricos, de buses, camiones y vehículos particulares garantizando siempre la mejor experiencia en el manejo de sus vehículos.

ESTACIÓN RESTREPO ESTRENA VAGÓN MÁS AMPLIO

La adecuación permitirá la parada de buses biarticulados necesaria para descongestionar la plataforma de abordaje

Con el fin de continuar con la política de mejora en la prestación del servicio, disminuir los tiempos de espera y aumentar la capacidad de las estaciones en TransMilenio, el Instituto de Desarrollo Urbano (IDU) adecuó el vagón del costado norte en la estación Restrepo que, a partir de hoy, entra al servicio de la ciudadanía.

La estación, ubicada en la troncal Caracas entre la calle 22 Sur con avenida Primero de Mayo y la Calle 19 Sur, tuvo una inversión de $1.899 millones y beneficiará a más de 6.300 habitantes de la localidad Antonio Nariño, además de la población flotante que utiliza el sistema diariamente para desplazarse a su trabajo, estudio y comercio, entre otros.

Según Diego Sánchez, director del IDU, “con esta son 35 estaciones entregadas durante la presente Administración Distrital. Este año se entregarán otras 4 estaciones con nuevas intervenciones, (en calle 80: avenida Ciudad de Cali, carrera 90, avenida Boyacá, y en avenida Caracas: estación calle 40 sur). La inversión total en estaciones asciende a $123 mil millones aproximadamente, para mejorar la calidad y experiencia de los usuarios del transporte público”.

Esta ampliación de la infraestructura abre el espacio para el tránsito de buses de tipología biarticulada. Es decir, los más grandes y que tienen una capacidad de 250 pasajeros, lo que traerá descongestión en la plataforma de abordaje, reducción en los tiempos de espera y una mejor calidad en el servicio.

El gerente general de TRANSMILENIO S.A., Orlando Santiago Cely, aseguró que: “nos acercamos a la meta de ampliación de 43 estaciones de TransMilenio. Seguimos creciendo en infraestructura y en aumentar la capacidad para nuestros usuarios. Estamos preparándonos para los avances que se vienen en materia de kilómetros de troncales, que permitirán descongestionar al Sistema y retomar la proyección de un transporte público más eficiente e intermodal. Bogotá, en un término de cinco años, será otra y tendrá al Sistema de Transporte Publico como un gran protagonista.”.

La obra generó más de 21 empleos directos para actividades como el desmonte del vagón existente, excavaciones y rellenos para estructuras, carpintería, metalurgia, instalación de redes secas (eléctricas, telefonía e internet), señalización, demarcación, instalación de cámaras de seguridad y rampas que garantizan los accesos de personas con movilidad reducida.

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LAS MUJERES EN EL TRANSPORTE DE PASAJEROS

En abril pasado, rendimos un homenaje para reconocer lo que vienen haciendo las mujeres en la movilidad de pasajeros a todo nivel

Para nadie es un secreto que el mundo del transporte, por décadas, ha sido un territorio hostil para el género femenino y que su participación en las diferentes actividades relativas al negocio ha sido bastante limitada. De hecho, de acuerdo con las cifras de tráfico tanto de nuestras redes sociales, como de las lecturas de la revista digital, tan sólo un 15% de las personas que disfruta nuestros contenidos son mujeres.

Sin embargo, los tiempos han cambiado y una nueva generación de emprendedoras, gerentes, conductoras y colaboradoras está haciendo su carrera entre buses, demostrando que los paradigmas pueden ser cambiados y que el toque de sagacidad e intuición que solo las mujeres pueden dar a las organizaciones, es clave para transformar la manera en que nos movilizamos, tanto en la ciudad como en las carreteras.

Esta edición de Latinobus haremos un homenaje a las ejecutivas que lideran la transformación ambiental y tecnológica del transporte; a todas esas guerreras que se enfrentan a los prejuicios para así dirigir los destinos de las compañías más emblemáticas del país; a las valientes que conducen en medio del tráfico de las ciudades autobuses de hasta 27 metros y a aquellas que se apartan por temporadas de sus hogares para permitir que otros se encuentren con sus seres queridos ,viajando por las carreteras colombianas.

Moviéndose por carretera

Ser conductora de bus intermunicipal es un reto mayúsculo, más si se tiene una familia por la cual responder. Y es que, a diferencia de las operadoras de transporte urbano, que pueden llegar todas las noches a casa, montarse en un bus de larga distancia significa estar preparada para estar al menos, dos semanas lejos del hogar. Por ello, son muy pocas las mujeres que se le miden al transporte entre ciudades, pues además, deben hacerlo en parejas, con otro conductor con quien deben aprender a “convivir” en la ruta.

“Conducir un autobús es un trabajo de equipo. Hay compañeros que se acoplan fácilmente a trabajar conmigo, así como existen quienes se sienten  incómodos y hasta intimidados por hacer pareja con una mujer”, afirma Nelly Wesso quien suma más de 40 años de experiencia en el oficio y hoy en día presta sus servicios a Flota Magdalena.

También en el transporte de turismo

Laura Ochoa es una de las conductoras más jóvenes de Precoltur, una de las empresas de transporte de turismo más importantes del Valle de Aburrá, gracias a la confianza entregada por María Molina, gerente de la compañía y quien también se le mide a los fierros conduciendo algunos de los vehículos al servicio de la empresa. Con esta oportunidad, ahora Laura viaja por Colombia llevando excursiones y grupos a diversos destinos, y está capacitada para conducir vehículos de gran tamaño como los Chevrolet y Scania de la empresa sin mayor inconveniente y con la bendición de los viajeros.

Las damas del masivo

De acuerdo con las cifras presentadas por el DANE, en 2021 la participación de las mujeres en el sector transporte en Colombia alcanza sólo el 9%. Gran parte de ellas se encuentra vinculada a trabajos de atención al cliente, como monitoras en los servicios de transporte escolar, o dedicadas a atender directamente a los usuarios. De otro lado, al hablar de cargos de superior rango, la balanza se compensa un poco más, pues al menos el 33.7% de los puestos directivos y de coordinación en el sector, son ejercidos por el género femenino.

Foto: El Colombiano

Los sistemas de transporte masivo a nivel nacional han comenzado a dar pasos firmes en aras de lograr la inclusión de la mujer en el gremio. Para tener una idea, TransMilenio suma al menos 5.400 empleadas de las cuales, 330 son conductoras. A pesar de lo logrado, este número representa tan sólo el 1,4% de operadores del sistema, aunque existen planes concretos para vincular cada vez más operadoras y llegar a cifras como las que exhibe el modelo de movilidad de la ciudad capital de Chile, Transantiago (hoy denominado RED), donde el 5% de quienes conducen los autobuses son mujeres.

Según los usuarios, el aumento de operadoras en el sistema ha permitido mejorar la percepción de seguridad y disminuir la frecuencia y gravedad de los accidentes de tránsito. De acuerdo con estudios realizados en el sistema integrado de Bogotá entre 2013 y 2017, los choques con heridos en los cuales un hombre ha estado al volante suman el 28%, y los sucesos con muertos el 1%; por su parte, los indicadores para las operadoras son de sólo un 18% de acontecimientos con lesionados y ningún incidente con fatalidades.

Foto: El Colombiano

No solo en Bogotá

Medellín, y su comuna nororiental son el escenario de trabajo para 10 mujeres vinculadas con el operador SAO, uno de los tantos que prestan sus servicios en las cuencas de alimentación del sistema Metroplús. La mayoría de ellas conduce en las más difíciles condiciones, dado lo intrincado de las calles y las fuertes pendientes. Un semillero especialmente diseñado para su preparación fue la clave para logar el cometido.

Mientras tanto, Valledupar no solo acaba de inaugurar su Sistema Estratégico de Transporte SIVA: también estrena conductora.  Claudia Caicedo, una vallenata de 34 años que antiguamente había sido operadora de dobletroques y camiones mineros, ahora está al frente de uno de los Iveco a Gas Natural que circulan por las calles de la capital del Cesar.

“Aprendí con mi hermano a manejar estos vehículos a la edad de 15 años, y hasta el momento es lo que más me gusta hacer” afirma Claudia quien además de responder por la integridad de sus pasajeros, debe sacar adelante a su hogar y sus dos hijos quienes la esperan en casa.

Foto: La FM

ALLISON EQUIPA AUTOBUSES PROPULSADOS POR GAS NATURAL EN EL SISTEMA TRANSMILENIO EN COLOMBIA

Dos de los operadores más grandes del país recibieron 263 nuevos autobuses con Scania F280 a gas y equipados con transmisiones totalmente automáticas Allison Torqmatic® Series

Allison Transmission, el principal fabricante, desarrolador de transmisiones para vehículos comerciales y de defensa, líder de soluciones de propulsión de vehículos convencionales, eléctricos, lo mismo que de transmisiones completamente automáticas , anuncia que, por primera vez, Organización SUMA S.A.S. y Consorcio Express S.A.S., que están entre los operadores de transportes más grandes de Colombia, recibirán 263 nuevos autobuses Scania F280 propulsados por gas natural comprimido (GNC), están equipados con transmisiones totalmente automáticas Allison Torqmatic® Series.

Los primeros autobuses Scania F280 4×2 Euro VI con motor delantero a GNV equipados con transmisiones totalmente automáticas Allison T375R están entrando en servicio con el Sistema Integrado de Transporte Público (SITP) de Bogotá. Los operadores informan que las transmisiones de Allison pueden compensar fácilmente la gran altitud de Bogotá, 2600 metros sobre el nivel del mar.

Las transmisiones independientes del combustible de Allison combinan bien con los motores de gas natural. Los vehículos de gas natural equipados con Allison maximizan el rendimiento al tiempo que reducen las emisiones y los niveles de ruido del motor, lo que lleva a una mejor experiencia tanto para los conductores como para los pasajeros.

Los autobuses Scania completamente automáticos han demostrado ser eficientes en diferentes topografías en toda la ciudad y demostraron una excelente capacidad de arranque en pendientes con inclinaciones superiores al 20 %. Los nuevos autobuses equipados con el T375R también superaron las expectativas de economía de combustible.

El nuevo modelo de bus con nueve metros de longitud, con capacidad para 50 pasajeros puede operar en áreas urbanas que requieren vehículos más pequeños sin sacrificar la sostenibilidad, tanto económica como ambientalmente. Este vehículo de menor tamaño integra la transmisión totalmente automática Allison T375R con el motor de GNC de 283.8 caballos de fuerza y está diseñado específicamente para transitar por rutas empinadas, barrios con calles angostas y zonas céntricas. Esta configuración de autobús de GNV equipada con Allison, bus 9 metros y compatible con Euro VI se está utilizando por primera vez en Bogotá y en todo el mundo.

Entre los compradores de los nuevos vehículos se encuentra Organización SUMA S.A.S, que cuenta con una flota de más de 1.000 buses que circulan en varios países de Latinoamérica, además de ser uno de los mayores operadores de transporte masivo de pasajeros en Colombia. El grupo recibió recientemente 55 autobuses F280 CNG con transmisiones automáticas Allison T375R. Las nuevas unidades actúan como buses alimentadores de Bus Rapid Transit (BRT) en Bogotá, al igual que en ciudades como Cartagena y Cali.

El Consorcio Express S.A.S. comenzó a operar otras 208 unidades en enero de 2023, totalizando 263 buses nuevos de marca Scania GNC equipados con Allison entregados para renovar las flotas de estas flotas. Express es el principal operador de transporte masivo de Colombia, con una flota de aproximadamente 2.000 vehículos de diversos tamaños y aplicaciones, y opera en varias de sus ciudades. Los operadores del Sistema Integrado de Transporte Público TransMilenio (SITP), en Bogotá, también cuentan con 562 buses Scania F340 HA Biarticulados equipados con transmisión automática Allison B516R, además de los modelos Hino FC9J con Allison T2200, y casi 1.000 Bluebird y Thomas autobuses con la transmisión Allison B300.

“Estamos muy contentos con el desempeño superior que reportan nuestros clientes con los autobuses que reúnen las tecnologías más modernas de Allison y Scania para producir un vehículo a GNV eficiente y competitivo”, dice Gabriel Ruggiero, Director Regional de Operaciones para Sudamérica, Allison Transmission. “Nuestra experiencia con los vehículos de transporte urbano en Colombia es muy antigua, y esta nueva adquisición por parte de las empresas para renovar sus flotas es una señal más de que continuamos brindando robustez, durabilidad, disponibilidad y rendimiento”.

Los dos operadores que compraron estos autobuses Scania F280 han ampliado sus flotas de Allison basadas en sus experiencias con autobuses equipados con Allison de otros tamaños. Los operadores han logrado excelentes resultados en durabilidad, economía de combustible y servicio al cliente, factores clave para que los operadores consideren esta configuración en otras ciudades y países de Sudamérica en los próximos años.

LA NORMATIVIDAD CARROCERA EN COLOMBIA ESTÁ “EN VEREMOS”

El debate acerca de las normas definitivas a establecer para la fabricación y homologación de carrocerías de buses y los buses como tal sigue en vilo en el país

Por: Juan Pablo Puentes-Director ejecutivo Asonicar

Una de las fortalezas y funciones de un estado, es mantener el control, vigencia y oportunidad del funcionamiento de los sistemas que conforman el esquema productivo del país, y el transporte es uno de esos sistemas vitales de la economía y funcionamiento de una nación.

Sin mencionar otros modos de transporte como el aéreo, férreo o fluvial, el de pasajeros, que es gran dinamizador de la economía, ha sufrido muchos traspiés enfrentando retos jamás imaginados: salir de una pandemia con una lenta reactivación, costos de operación exagerados derivados de los incrementos en impuestos, combustible, precio de repuestos y equipos importados a la par de la disparada del dólar; las altas tasas de interés crediticio, y la más reciente, la increíble escasez de mano de obra, ponen en serios aprietos esta industria que a como dé lugar, quiere seguir siendo impulsora del crecimiento del país.

En nuestro caso, para lo que nos interesa en relación al transporte terrestre, Colombia ha venido creciendo de manera paulatina y constante en el establecimiento e implementación de un conjunto de normas que buscan mejorar este medio desde varias perspectivas: la operación, la viabilidad financiera, el negocio orientado hacia el turismo y la movilidad sostenible, además de garantizar la seguridad hacia el usuario de los vehículos.

En relación a los buses y a la normativa de seguridad, ya conocemos con suficiencia y lo hemos tratado en números anteriores, sobre la reglamentación que ha aplicado en materia de fabricación de carrocerías para automotores para pasajeros en servicio público en el territorio nacional.

Pero hoy tenemos otra realidad; tal vez una más agobiante e incierta para la industria. Y es que el tener muchas normas o demasiado exigentes (o innovadoras), no significa que el transporte vaya a ser mejor, o que la seguridad de los vehículos mejore sustancialmente. Podemos decir que la accidentalidad y la fatalidad en los accidentes de tránsito de los últimos 10 años ha sido mayor y que las normas no han servido de nada, si justificamos erróneamente esos accidentes y fatalidades; o podemos decir que las normas han servido inmensamente para salvar muchas vidas dependiendo del enfoque o justificación que quiera mostrarse.

Esta situación se puede ilustrar mediante un simple ejemplo: sin entrar en cifras ni en detalles, es claro que las motos, las bicicletas y los automóviles forman parte del transporte terrestre al igual que los buses, y que la cantidad de vehículos en general, está en constante aumento. El incremento del número de unidades móviles, supone casi que una relación directamente proporcional al aumento de accidentes. Es como decir, que si se hacen más vías en una ciudad, aumenta la cantidad de vehículos que transitan por esa nueva vía. Pues bien, eso está sucediendo en este momento con la industria del transporte.

La actualización de los reglamentos. ¿Imposible de cumplir?

La Agencia Nacional de Seguridad Vial, como organismo delegado y adscrito del Ministerio de Transporte, en cumplimiento de sus responsabilidades de actualizar las normas, ha emitido un documento llamado Análisis de Impacto Normativo en el cual muestra precisamente estadísticas del incremento de accidentalidad y fatalidades del transporte de pasajeros, pero que vemos que no están relacionadas, ni se demuestra que estén derivadas de factores de inseguridad vehicular.

Sumando a esto, en el afán de cumplir con compromisos internacionales en relación al establecimiento de normatividad para el transporte, Colombia mediante la Ley de la República No. 2290 de febrero 13 de 2023, aprobó adherirse al “Acuerdo relativo a la adopción de reglamentos técnicos armonizados de las Naciones Unidas, aplicables a los vehículos de ruedas y los equipos y piezas que puedan montarse o utilizarse en éstos, y sobre las condiciones de reconocimiento recíproco de las homologaciones concedidas confirma a dichos reglamentos de las Naciones Unidas, suscrito en Ginebra el 20 de marzo de 1958”. Pero, ¿qué significa toda esto? Pues es el compromiso del país, de buscar la implementación de normas de las Naciones Unidas para ser aplicadas en los vehículos de pasajeros y sus partes.

Actualmente, la normatividad vehicular se realiza en los comités de normalización técnica del Icontec, donde se elaboran Normas Técnicas Colombianas (NTC) que luego, el gobierno a través de resoluciones decide hacer obligatoria, las cuales pueden ser adoptadas total o parcialmente y que es en ese momento donde se convierten en Reglamentos Técnicos.

Pero ahora, la nueva directriz, indica es que se deben usar los reglamentos de las Naciones Unidas, y no las normas hechas por todo el sector, de modo que se busca armonizar la normatividad del país con la normatividad internacional. Y aunque pese a que ese sería el ideal y un espacio para tecnificar aún más la industria y mejorar las condiciones de seguridad de los vehículos, ¿será que el país sí está preparado para un paso tan drástico y que en muchos temas es casi imposible de implementar?

Hoy por ejemplo, existe un Reglamento Técnico Vehicular (la Resolución 3753 de 2015), del cual no tenemos la más mínima certeza ni conocimiento si está vigente o no, porque mediante el artículo 2 de la Resolución 20213040009145 del 2021 emitido por el Ministerio de Transporte, dicho reglamento perdió vigencia el 31 de enero de 2023 y a la fecha, no hay un acto administrativo firmado que prorrogue la vigencia de tal reglamento.

Sin embargo y suponiendo que siga vigente (como lastimosamente toca por la inseguridad jurídica y la falta de claridad que este tipo de decisiones administrativas generan), hoy en día no hay un sistema adecuado de verificación del cumplimiento de las pocas y sencillas normas que exigen. Con la disposición de un único laboratorio que no está acreditado en el país, no ha sido posible, hacer un proceso de pruebas y ensayos. Los altísimos costos bajo el modelo actual, hacen que para someter a pruebas y ensayos un vehículo, una empresa carrocera tenga la obligación de invertir entre 400 y 600 millones de pesos por cada prototipo de vehículo, cada vez que desee homologarlo, en el caso que se exija una certificación de tercera parte.

No obstante, ahora las empresas están haciendo sus pruebas y ensayos en los laboratorios que han implementado en sus propias fábricas (con el seguimiento y visitas de verificación que realiza el Ministerio de Transporte), demostrado que cumpliendo la normatividad colombiana, puede incrementarse la seguridad de los vehículos que comercializan.

El Reglamento Técnico de la Resolución 3753, hace obligatorias normas internacionales de las Naciones Unidas como el Reglamento 107 (ensayo de estabilidad), el Reglamento 80 (resistencia de anclaje de sillas), el Reglamento 66 (resistencia estructural), y normas específicas para vidrios, frenos, llantas y cinturones, que se suman a más de 52 requisitos técnicos de las NTC5206 y 4901 adicionando aspectos tales como dimensiones, pesos, prevención de riesgos de incendio, accesibilidad y seguridad.

Pero, por causa del acuerdo firmado y al que Colombia se comprometió, y según lo que propone la ANSV, seria “necesario” implementar un aproximado de 67 Reglamentos Técnicos para los vehículos. Y es aquí cuando se llega a punto de quiebre y donde se debe buscar una real necesidad de implementación de requisitos técnicos que en algunos casos sólo podrán ser evaluados en Europa porque ni siquiera en América hay la capacidad técnica para someterlos a prueba.

Listado de requisitos propuestos por la ANSV

Estándares asociados a prevención de incendios.

Estándares asociados a iluminación, asientos, frenos y transmisión.

Estándares asociados a la construcción del vehículo y otros.

Reglamentos asociados a prevención de incendios, sistemas de propulsión, llantas y acristalamiento (vidrios).

Reglamento para asientos, reflectividad, sistemas de frenado y de dirección.

Es el momento de evaluar la pertinencia de implementar un esquema excesivamente robusto de normas, solo por un enfoque sobreestimado de la accidentalidad donde en muchos casos no dependen del equipo (es decir, del vehículo en su construcción) sino del mantenimiento, condiciones atmosféricas, estado de las vías, capacidad y experiencia de los conductores, condiciones de operación de los vehículos, imprudencias y un largo etcétera.

De seguir por este camino, no habrá otra consecuencia que la total quiebra y desaparición de la industria carrocera local, ante la dificultad, no sólo para cumplir con este interminable listado de requerimientos, sino de pagar los casi el estimado de 900 millones de pesos que costarían las pruebas de laboratorio para lograr que por ejemplo, una buseta Hino FC9J o un microbús Chevrolet NKR sean homologados.

Si no hay carroceras que puedan pagar y probar sus vehículos en el país, si no hay industria, aparte de la razonable pérdida de empleos, competitividad y crecimiento, la situación obligará a que los nuevos vehículos sean importados. Los fabricantes de chasises y sus concesionarios prácticamente desaparecerán, puesto que no habrá quien carroce el producto que comercializan.

La complejidad de los supuestos vehículos que lleguen, también encarecerá la factura final, no sólo de cada unidad, sino del mantenimiento, tocando directamente el bolsillo de los transportadores y afectando en cadena al consumidor final, quien tendrá que pagar en el valor del pasaje, todo este compendio de normas que, según los análisis de la Agencia Nacional de Seguridad Vial, salvarán vidas en la vía, pero enterrarán de una vez por todas la industria nacional, que pasó de más de 300 empresas en 1995, a un puñado de sólo 20 en la actualidad.

Toda vida es sagrada, y seguramente si se salva al menos una, hay una justificación para el cambio normativo; aun así, creemos, que la propuesto en las normas presentadas por la ANSV no dista mucho de logrado por años por los comités de desarrollo normativo local, al cual los carroceros se han acogido con la mejor voluntad de ofrecer productos a la altura de los estándares internacionales.

Sin embargo, estamos seguros que convertir el proceso de homologación en una tarea cara y engorrosa no cambiará en demasía los índices de fatalidades, ya que lo que verdaderamente afecta su incremento, (y que aún no ha sido expuesto en los análisis técnicos y estudios expuestos) no se está tocando con la misma intensidad que se pretende hacer con los vehículos. ¿Será que la topografía, modo de uso del transporte, las vías y el tipo de servicios prestados en el país son iguales a las de las naciones europeas para las cuales han sido emitidos los reglamentos que se quieren imponer en Colombia?

DOS RUTAS MEJORAN SU SERVICIO DE TRANSPORTE URBANO EN LA LOCALIDAD SAN CRISTÓBAL EN BOGOTÁ

Transmilenio sigue aunando esfuerzos en mejorar y hacer presencia en sus servicios, en esta ocasión para rutas del Sitp

Foto: Divulgación Transmilenio

Los buses que operan las rutas son amigables con el medio ambiente, son incluyentes, y hacen parte de la estrategia de movilidad sostenible del Distrito.

La modificación de las rutas se logró luego de una reunión con autoridades locales, líderes y habitantes de San Cristóbal.

Ambas rutas fortalecerán la conexión entre la localidad San Cristóbal, con Rafael Uribe Uribe, Tunjuelito y Bosa.

Foto: Divulgación Transmilenio

Con el objetivo de ampliar la cobertura del servicio de transporte público hacia nuevos sectores de la ciudad y gracias al trabajo conjunto entre TRANSMILENIO S.A., concesionarios, la Alcaldía Local de San Cristóbal y líderes de la comunidad, el Sistema extendió el trazado de las rutas H636 Rincón Venecia – L 636 San Blas II y G 807 Bosa Carbonell – L 807 San Blas II, que mejoran la conexión entre la localidad San Cristóbal, con Rafael Uribe Uribe, Tunjuelito y Bosa.

“Estamos con la comunidad cumpliendo los compromisos que adquirimos y con esta extensión de las rutas estimamos un mejoramiento en la prestación del servicio de movilidad sostenible en la localidad. Así continuamos trabajando para brindar una mejor experiencia de viaje a todos nuestros usuarios”, manifestó Orlando Santiago, Gerente General de TRANSMILENIO S.A.

Foto: Divulgación Transmilenio

Con la ampliación de los trazados de las rutas, los habitantes de los barrios Ramajal, San Pedro, Amapolas, Los Cerezos y San Blas I y II, en la localidad de San Cristóbal, serán los directamente beneficiados con el transporte público.

La flota que atiende la ruta HL 636 y es operada por el primer operador público de la ciudad, La Rolita, tiene buses eléctricos con capacidad para 50 pasajeros y funciona de lunes a sábado de 3:30 de la mañana a 9:30 de la noche, y los domingos y festivos de 4:30 de la mañana a 9:15 de la noche.

Entre tanto, el concesionario Consorcio Express opera la ruta GL 807 con nueva tipología de buses y contempla horarios desde las 3:00 de la mañana hasta las 10:00 de la noche entre lunes y sábados, y los domingos desde las 4:00 de la mañana hasta las 9:00 de la noche.

Foto: Divulgación Transmilenio

Además, continuando con los compromisos ambientales de TRANSMILENIO S.A., la flota que cubre estas dos rutas opera a gas y con energía eléctrica. Sumado a lo anterior, los buses de estas rutas cuentan con la tecnología exigida para facilitar el acceso de personas en condición de movilidad reducida, garantizando la inclusión de esta población.

TransMilenio continúa en contacto directo y permanente con los usuarios para recibir y analizar sus solicitudes, con el fin de prestarles un mejor servicio.

Foto: Divulgación Transmilenio

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