La nueva etapa de TransMilenio avanza, pero no exactamente como algunos titulares recientes han querido presentarla. La Fase VI, denominada “La Nueva Era”, no corresponde a una búsqueda improvisada de buses ni a una contratación exclusiva en México. Se trata de un proceso estructurado en dos componentes: la provisión de la flota y la selección del concesionario de operación. La diferencia es fundamental para entender qué está contratando Bogotá.
El proyecto contempla 269 buses articulados y biarticulados 100 % eléctricos, destinados al componente troncal del sistema. La distribución oficial corresponde a 157 vehículos articulados y 112 biarticulados. Esta flota será atendida desde el Patio Calle Sexta, en Bogotá, y el Patio Portal El Vínculo, en Soacha, donde también se instalará la infraestructura necesaria para la recarga. El objetivo es incorporar capacidad eléctrica a una operación masiva que requiere disponibilidad y confiabilidad.
La primera precisión está en la palabra “provisión”. TransMilenio separó el suministro de los vehículos y la infraestructura de la operación. El contrato de provisión fue suscrito con E-BRT Móvil Provisión S.A.S. y comprende los 269 buses, los sistemas de recarga y, para El Vínculo, un sistema de generación fotovoltaica. Por tanto, los vehículos no están siendo comprados por el futuro operador dentro de la licitación actualmente abierta. Este esquema reduce barreras de entrada y permite competir sin financiar la flota.
¿Y qué se está licitando ahora? La Licitación Pública TMSA-LP-11-2026 busca seleccionar el concesionario de operación. Su función será prestar el servicio con los buses eléctricos ya contemplados en el proyecto, dentro del componente troncal y bajo el control de TransMilenio. Además, la concesión será no exclusiva y conjunta con otros operadores, como ocurre en el sistema actual: varios concesionarios participan simultáneamente en una misma red, sin que un nuevo contrato sustituya automáticamente a los existentes.
Aquí aparece un punto frente a los titulares que hablan de “buscar operadores en México”. TransMilenio sí realizó una agenda de socialización internacional en México para presentar el proceso y dialogar con potenciales interesados. Eso no significa que la entidad haya decidido entregar la operación a empresas mexicanas, ni que exista un contrato adjudicado a un operador de ese país. México fue un mercado visitado para atraer oferentes y fortalecer la competencia. La licitación continúa abierta y su adjudicación está prevista dentro del cronograma oficial.
También es importante corregir otro dato divulgado: la composición oficial de la flota no es de 150 articulados y 119 biarticulados. TransMilenio establece 157 articulados y 112 biarticulados. Aunque el total coincide en 269 unidades, la distribución cambia y, por tratarse de una flota troncal, este detalle tiene impacto en capacidad, programación y asignación operacional.
Estos vehículos tampoco crearán un sistema independiente para Soacha. El Vínculo forma parte de la infraestructura prevista para atender la operación de la Fase VI y se articula con la red troncal de TransMilenio. La nueva flota tendrá como escenario de operación el sistema existente y las nuevas troncales, no una operación aislada municipal. El componente ambiental también es clave. TransMilenio señala que la nueva flota permitirá reducir emisiones y avanzar en la descarbonización del transporte público. La tecnología eléctrica elimina emisiones directas durante la operación y exige infraestructura de recarga para garantizar disponibilidad. En El Vínculo, además, se contempla generación fotovoltaica, integrando energía y movilidad.
El cronograma confirma que todavía estamos ante un proceso de selección. El proyecto de pliego fue publicado el 13 de agosto de 2026; las observaciones pueden presentarse hasta el 11 de septiembre; los pliegos definitivos están previstos para el 13 de octubre; el cierre de la licitación será el 15 de enero de 2027 y la adjudicación está programada para el 4 de febrero de 2027.
En conclusión, la Fase VI sí representa una nueva etapa tecnológica para TransMilenio, pero su realidad es más técnica que el titular. Bogotá ya estructuró la provisión de 269 buses eléctricos y su infraestructura de carga; ahora adelanta la selección del operador que los pondrá en servicio. México aparece como escenario de socialización y búsqueda de competencia, no como adjudicatario. La clave está en separar provisión, infraestructura y operación: tres componentes de un proyecto que prepara al sistema para el transporte troncal eléctrico.






