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ARMANDO GUTIÉRREZ ACEVEDO “DON AGA”: INMORTAL

EL PADRE, EMPRESARIO Y LÍDER REGIONAL

Redacción Latinobus – William Marroquín

Proveniente de una familia de campesinos microfundistas, movido por las circunstancias del entorno del corazón de Boyacá y un emprendedor hecho a pul-so, Don Armando Gutiérrez Acevedo asumió ser empresario como un desafío frente a la vida diaria. Aunque en abril de 2023, su espíritu partió, su legado, su capacidad para sobreponerse a tantas dificultades vividas durante más de 50 años de vida industrial, sus enseñanzas y la habilidad de transformar ese empirismo en conocimiento estarán presentes eternamente.

Con Nelson, su hijo mayor, pudimos conversar en exclusiva y tener en sus palabras una semblanza del padre, empresario y líder regional, quien recibió a importantes representantes de la industria del bus en sus instalaciones y que hasta el último momento estuvo frente a Autobuses AGA, definiendo el futuro del transporte de pasajeros.


Autobus AGA de motor trasero, sobre chasís Dodge P900 – Foto: Autobuses AGA


¿Quién era Armando Gutiérrez Acevedo?

“Desde la perspectiva de hijo, es imposible anclarse solamente a una visión teniendo únicamente el punto de vista industrial y empresarial, y considerando que el recuerdo comienza cuando desde muy pequeño se le entiende como un generador de hazañas. Al ir creciendo y alcanzando el uso de razón, esa representación infantil del padre cambia y obliga a identificar elementos de un verdadero héroe pues fue un precursor y un pionero en cuanta idea se le ocurrió.

Muchos de los conocedores de la marca AGA lo ven como un fabricante de carrocerías, pero Don Armando Gutiérrez no sólo construyó autobuses; siempre hablaba de intención de iniciar entre 25 a 30 proyectos productivos de diferentes ámbitos. Cuando uno logra percibir eso, empieza a darse cuenta desde adolescente o hasta niño de la dimensión de actividades en las que está su padre y las características que lo convierten en un auténtico héroe. Precisamente una de esas grandes iniciativas que él vio nacer, fue la Ciudadela en Duitama donde instaló su fábrica: él a comienzos de los años setenta creía posible tener un parque industrial en Colombia; lo visualizó, luchó por ello y lo convirtió en realidad. Recordemos que, en esa época, ese tipo de instalaciones no existían e incluso los empresarios no las consideraban necesarias”, afirma Nelson Gutiérrez.

Su familia, originaria de Monguí, se comienza a desplazar por los muni-cipios de Boyacá. Sus padres Fernando Gutiérrez Rodríguez y Ana Leandra Acevedo, se dedicaban a la administración de fincas, actividad que los obligaba a moverse por las poblaciones del departamento, pues a medida que lograba implementar mejoras en las haciendas, se trasladaban de una población a otra. Unos hijos nacieron en Monguí, otros en Tibasosa y en Santa Rosa de Viterbo nace Don Armando, quienes al poco tiempo se trasladarían a Duitama.


Los primeros pinitos de Don AGA en la industria, construyendo carrocerías metálicas en chasís Ford


Buses para siempre

La mayor parte de la niñez y adolescencia de “Don AGA” se viven en Duitama y sus trabajos de ese entonces son reflejo de la situación del campesino que llega a la ciudad en busca de futuro. Siendo muy joven, ya había desempeñado varios oficios: leñador, empleado de lavandería y auxiliar de soldadura. Este último empleo, lo lleva a Talleres La Garantía, donde conoce a Joaquín Martínez, pionero en la construcción de autobuses en Colombia, quien después crearía Carrocerías Suprema.

Aunque en el corazón de Boyacá ya se fabricaban carrocerías en madera, el vínculo laboral de Don Armando con Suprema coincide con la aparición de los primeros autobuses de construcción metálica provenientes de Norteamérica. Vehículos con chasis de camión y carrocerías fabricadas por marcas como Blue Bird, Wayne, Superior y Oneida comienzan a aparecer en las carreteras de la comarca y van necesitando reparaciones que son atendidas por ese grupo de jóvenes que sabían de metalmecánica. En ese oficio, descubren que es factible la fabricación de buses en la región.

Armando y Álvaro Gutiérrez Acevedo, Reinaldo y Humberto Alba junto a otros socios, se le miden a reparar los autobuses importados para más tarde proponer una carrocería desarrollada localmente, a cargo de Autocol y carrocerías Mwisca. Ahí fabricarían la primera estructura del país totalmente metálica, con las ventajas de resistencia y confiabilidad frente a las tradicionales de madera.




La fabricación de carrocerías metálicas Mwisca da muy bue-nos resultados y para 1973, Don Armando da indicios de querer crear su propia marca. Gracias a sus ahorros compra una finca, no propiamente para recreo, sino para materializar el deseo de fundar su parque industrial, un proyecto inspirado en sus primeras visitas al viejo continente. Allí sus hijos comenzaron a vincularse a temprana edad, en las actividades de la construcción de autobuses, uniéndose a las cuatro personas que lo acompañaron en su propósito inicial. Esa primera carrocería fue desarrollada en uno de los establos donde se ordeñaban vacas, que fue limpiado para poder realizar “el corte de fierros” como él mismo decía.

Don AGA no tuvo carrera profesional y cursó hasta quinto de primaria con las dificultades derivadas de los frecuentes cambios de ciudad que solía tener la familia. Sin embargo, fue un personaje que en poco tiempo logró viajar a muchos lugares del mundo para investigar y traer ideas para desarrollar sus proyectos; más allá del empirismo del quehacer de esas primeras generaciones de empresarios, se formó a sí mismo, leía entre tres y cuatro libros a la semana para formar su conocimiento en mercadeo, ingeniería, diseño, filosofía y política. Con ello estuvo por encima de altos profesionales egresados de reputadas universidades y con esa mezcla de investigación, lectura y experiencia, pudo consolidarse como “un empírico intelectual”, creando y transmitiendo el saber industrial.

Si bien pudo darse un buen nivel de vida, muy por encima de lo que se veía en la época, siempre enseñó a sus hijos la formación a través del ejemplo. A ellos nunca les faltó nada, pero todo había que ganárselo con los méritos correspondientes, cualquier cosa adicional que quisieran, debían trabajar para lograrlo.


AGA Royal Class, sobre chasís Chevrolet CHR 660


Inspiración Europea

Don Armando siempre estuvo atento a las tendencias del transporte en el viejo continente, analizando, observando y creyendo, que aquello que veía en Europa se podía traer a Colombia. Desde antes de comenzar a desarrollar su marca propia, siguió con atención los buses integrales, principalmente los Mercedes-Benz y comparando con lo mejor que se estuviese fabricando en el mundo, revisa los elementos y técnicas que debían aportarse la industria local.

Asistió varias veces a las primeras citas de Busworld en Bélgica, siendo prácticamente uno de sus descubridores, recorriendo cada pasillo y expositor para conocer sus propuestas, identificando la forma como se fabricaban vehículos de pasajeros en el mundo, para implementar esas técnicas en el país. Siempre pensó que fabricar un bus en Europa era relativamente sencillo, puesto que allá existía una gran cantidad de proveedores, fáciles de localizar y con capacidad para suministrar materiales; mientras que en Colombia había casi que desarrollar todos los componentes.

Identificó esa necesidad y comenzó a visitar formalmente tanto constructores de autobuses como proveedores de piezas automotrices, para realizar las primeras importaciones, incluso de la tubería misma, pues a finales de los ochentas, los vehículos de pasajeros se construían con perfiles de acero (lámina doblada y conformada mediante dispositivos mecánicos). Su modelo Royal Class presentado hace treinta años, puede considerarse como el mayor ejemplo del resultado de años de investigación, unido a las visitas a las ferias internacionales y contactos con fábricas: el primer prototipo del autobús más famoso de AGA se construyó mayoritariamente con piezas importadas.

La propuesta del Royal Class rompe con la manera en que se construían los autobuses en Colombia y marca un punto de inflexión en el proceso de producción de vehículos de pasajeros: se propone una estructura de tubo cerrado, desaparecen los remaches para unir las láminas, comienza a utilizarse el pegante industrial, se eliminan los ventanales con marcos de caucho para dar paso a los vidrios pegados. También cambia la relación con el suministro de insumos para la construcción de las carrocerías: si bien los primeros elementos fueron importados directamente por Autobuses AGA, Don Armando le indica a los pro-veedores los componentes que debían llegar del exterior o fabricar-se localmente para mantener las líneas de producción y reposición.

Reconocimiento Industrial Duitama era paso obligado para conectarse con Bucaramanga y la costa atlántica desde el centro de país, factor que contribuyó al desarrollo del transporte en el corazón del departamento de Boyacá. Cuando aparece AGA, se demuestra su capacidad de construir vehículos confiables y de calidad, generando bienestar para sus habitantes.

Ese mérito le hizo acreedor a un gran reconocimiento entre las autoridades y entes gubernamentales, quienes reconocieron en él una fuente de conocimiento y en su empresa, un generador de empleo y bienestar para los pobladores de la región.

Aunque mantuvo intereses en los campos político, social y económico, (alcanzando a ser elegido concejal y diputado), Don AGA afirmó su vocación en la industria y prefirió dejar el sector público. Curiosamente, terminó siendo consejero de muchos líderes de la región, así como de empresarios venidos de otros lugares quienes pasaron por su fábrica buscando su consejo.


Don Armando, junto a su equipo de trabajo y uno de sus sueños hecho realidad: el AGA Poesis


El futuro visto por Don AGA

Don Armando, con su conocimiento y capacidad para liderar a las personas, combinando con la experiencia y habilidad para desarrollar a los miembros de su equipo de trabajo, pudo ser el mayor constructor de autobuses del país, quizá por encima del tamaño de las compañías que actualmente dominan el mercado. Hace 20 años tuvo la oportunidad de aliarse con firmas extranjeras, pero prefirió mantener su filosofía productiva intacta y no perder la esencia de lo que significa la tradición AGA.

Siempre pensando que todo se puede lograr, (naturalmente tomando las decisiones administrativas acertadas), posiblemente las enseñanzas que dejó sobre la mesa y que consignó claramente detalladas antes de su partida, permitirán a sus herederos conducir a Autobuses AGA a ser de nuevo el principal constructor de carrocerías en Colombia y estandarte continental.

Siendo pionero y osado, quiso demostrar que lo que se hacía en el mundo, también era viable en Colombia como lo demostró con el Poesis integral el primer autobús de carretera completamente desarrollado en el país, aunque siempre tuvo claro que las plataformas debían desarrollarse dentro de la realidad, para que se presenten al mercado creaciones no solo atractivas y funcionales, sino también económicamente viables. De seguro, de haber continuado junto a nosotros en este plano terrenal, bajo su dirección, AGA hubiese sido abanderado de la electromovilidad.

Tuvimos la oportunidad de conocerlo, estrechar su mano y escuchar su grata conversación. Por fortuna, su mensaje reposa en cada uno de los empleados que aunque “huérfanos”, tienen todo el empeño de seguir adelante y cuyo compromiso en el futuro cercano se verá reflejado en más y mejores éxitos para AGA.


AUTOBUSES AGA 45 AÑOS: UNA HISTORIA CONTADA POR LOS MODELOS DEL FABRICANTE BOYACENSE

MODELOS FAMOSOS DE LA INDUSTRIA CARROCERA LOCAL

Retrovisor Revista Latinobus No. 51 – William Marroquín

El crecimiento de la actividad siderúrgica durante los años cincuenta en Boyacá, llevó de la mano al sector transportador, pues la población comenzó a desplazarse del campo a los centros urbanos. Las empresas incorporaron buses más modernos, con carrocerías metálicas e importados de Norteamérica.

Posteriormente, hombres de la región desarrollan localmente carrocerías metálicas, ofreciendo  mayor resistencia y confort, adaptándose a las vías de aquel entonces. Don Armando Gutiérrez Acevedo, fue uno de esos visionarios que quería construir autobuses de alta calidad y formar una cooperativa de industriales en Duitama.

AGA Premium – Chevrolet CHR7.2 / Foto: William Marroquín

En el corazón de Boyacá, en las afueras de Duitama, nacen simultáneamente ambos proyectos: la Ciudadela Industrial que acogería esos empresarios y Autobuses AGA, fabricando su primer autobús, entregado un 10 de junio de 1977.

Desde ese entonces han quedado historias de confiabilidad, resistencia, buenos viajes y también la capacidad de una compañía para sobreponerse a momentos difíciles. Demostrando que, por encima del fabricante de autobuses y autocares, existe un proyecto basado en las personas, que en estos 45 años cuentan sus creaciones.

1977 – COMIENZA UNA HISTORIA

1977 – AGA de Lujo – Chasis Dodge P900 / Foto: Autobuses AGA

Atendiendo un pedido de Copetran, se hizo realidad el sueño de Don Armando Gutiérrez de tener su propia fábrica de buses e impulsar el proyecto de la Ciudadela Industrial en Duitama. Amplios ventanales rectos, la ventanilla triangular que acompañaba al escalón de techo y marcaba las dos alturas, unidades ópticas frontales rectangulares, panorámico curvo, asientos reclinables y tapizados en hule que simulaba el cuero fueron tan famosos como su resistencia. Carrozado sobre Dodge P900, el primer chasis de motor trasero concebido para Colombia.

1978 – MÁS VERSATILIDAD

1982 – AGA versión bus “Trompón” – Chasis Chevrolet B60 / Foto: Autobuses AGA

Un año después del primer autobús, aparecen las versiones sobre plataforma de camión Dodge 600 ubicando al conductor sobre el eje frontal para más espacio “machaca” y las busetas para servicio urbano acopladas al Dodge 300. Con el cambio de Chrysler a General Motors en Colmotores, el bus tipo trompón con chasis Chevrolet B60, recibe al modelo de AGA, que también destacaba por su ventana triangular entre la puerta de acceso y demás ventanales.

1989 – Chasis Chevrolet CHR580 / Foto: Autobuses AGA

Para 1984 desaparece la ventana triangular que marcaba las dos alturas en los buses Pullman y se hace una actualización para acoplarse al legendario chasis Chevrolet CHR580, que aceleró el desarrollo de modelos de lujo en la época En 1988 se actualiza la planta, incorporando nuevas máquinas para corte y doblado de láminas.

1990 – SUPERAGA

AGA SuperAga – Chevrolet CHR580 modelo 1991 / Foto: Daniel Santamaría

Queriendo estar dentro de la tendencia de fines de los ochentas e inicios de los noventa, el SuperAGA se distinguía por un nuevo frente más redondeado y aerodinámico, sin necesidad de grandes voladizos delanteros, garantizando la estabilidad. Atenta al crecimiento de los servicios preferenciales de la época, con mayores comodidades a bordo, AGA ofrecía la opción del sanitario ubicado detrás de la puerta de acceso de pasajeros.

1993 – ROYAL CLASS

1993 – AGA Royal Class – Chevrolet CHR580 / Foto: Autobuses AGA

Resultado de investigaciones realizadas en Europa, el AGA Royal Class creó una tendencia seguida por otros constructores locales: Superior, Invicta, Suprema, Jota Jota, Laser, Indubo, Satélite y JGB, todos ellos desarrollaron sus versiones “europeas”. Ideas como los trazos rectos, sanitario en la mitad, interior sin división cabina, enorme panorámico, ventanales sin paral ni correderas y forrado exterior sin remaches, lo convirtieron en una de las creaciones más famosas de la historia colombiana del autobús.

1995 – DINAPOLIS

AGA Dinapolis – Mercedes Benz O1318 / Foto: Charlie Rodríguez

Desarrollado a partir del concepto Royal Class, adelantándose a los sistemas masivos que pocos años después llegarían para quedarse. Pasillo central amplio, gran luminosidad interior, asientos de alta resistencia, pasamanos y manijas al alcance de todos, se convirtieron en soluciones ahora comunes en los buses de transporte masivo. También tuvo aceptación en servicio especial e intermunicipal; carrozado sobre Mitsubishi RP118, Chevrolet LT500 y CHR660 y Mercedes-Benz O1318 (algunos con transmisión automática Allison MT643).

1997 – DIFERENTES SEGMENTOS, UN MISMO ESTILO

Una actualización del Royal Class con un frente menos inclinado, ventanales sellados, nuevos conceptos de diseño estructural aplicados por primera vez en el país y uso intensivo de dispositivos de conformado. Uno de los buses de carretera preferidos por el transportador de final de siglo, también sería exportado a Venezuela.

AGA Premium – Chevrolet CHR660C / Foto: Autobuses AGA

Los conceptos aplicados en los modelos Royal Class y Premium continuaron ampliándose a toda la gama; primero, con la buseta Futura de gran versatilidad, apto para segmento urbano, pero también aceptada en servicio turístico e intermunicipal de cortas distancias, los grandes ventanales en una sola pieza y el enorme panorámico siguieron marcando personalidad.

AGA Futura – Mercedes-Benz LO814 / Foto: Autobuses AGA

Esos detalles también estaban presentes en el bus Hércules, con el arquetipo del bus trompón sobre el Chevrolet B70 combinando fortaleza y confort en las carreteras. La llegada de estos tres modelos coincide con la gran crisis económica y de orden público de final de siglo veinte, que mermaron a su mínima expresión, el interés de los transportadores por los buses de carretera.

AGA Hércules – Chevrolet B70 / Foto: William Marroquín

1998 – PRISMA

AGA Prisma – Chevrolet NPR / Foto: Óscar Flórez

Un modelo que debe su nombre a los trazos rectos, sus formas angulosas y los grandes ventanales planos en todas las esquinas, combinándolas con acabados funcionales y resistentes al trato diario, para el servicio urbano y cercanías. Gran ajuste de carrocería, bajo peso y adaptabilidad a las necesidades de las ciudades con economía de operación.

1999 – MASTER

AGA Master – Chevrolet LT500 / Foto: Autobuses AGA

Una versión económica del Premium con interiores más funcionales, puerta de pasajeros plegable, concebida para transporte de cercanías que tuvo mejor acogida en servicio especial, escolar y empresarial. Con los chasises Chevrolet LT500 y su sucesor CHR7.2 combinaría resistencia, sencillez y confiabilidad insuperables.

2000 – VENUS

AGA Venus – Mercedes Benz Sprinter 412D / Foto: Autobuses AGA

Las vans de origen norteamericano hicieron furor iniciando los noventa, pero a finales de la década su alto consumo, sus condiciones de marcha aptas para rutas diferentes a las colombianas y sus problemas de soporte, las desplazaron por los vehículos europeos. La Sprinter 412D en versión chasis, serviría para el desarrollo del microbús Venus, para rutas cortas.

2002 – IDEA

AGA Idea – Chevrolet NPR / Foto: William Marroquín

Los efectos de la crisis llevarían a decretar la liquidación de Autobuses AGA por parte de la Superintendencia de Sociedades, sin embargo, dentro de la compañía existían personas que se negaban a rendirse y a ver el final del fabricante duitamense. La buseta Idea, fue el primer modelo desarrollado por el diseñador Andrés Gutiérrez, hijo de Don Armando, quien definió el ADN formal de la marca en ese entonces. Otro modelo versátil, visto en urbano, intermunicipal y especial mostraba trazos de lo que estaba por venir para el resurgimiento de AGA.

2003 – POLARIS

AGA Polaris – Chevrolet LV150 / Foto: William Marroquín

El bus que salvó a la marca de su desaparición y puso las cifras en negro. Pese a las dificultades, la investigación y el espíritu innovador nunca se perdieron; piso a doble altura, piezas termoformadas y millaré en fibra de vidrio, portapaquetes en cristal templado, espejos en forma de oreja y alta resistencia le permitieron llegar incluso a empresas que jamás habían estrenado un AGA en sus flotillas. Confiabilidad insuperable, versatilidad y buena reventa son aspectos más que nunca presentes en este modelo, que siempre han sido valorados por el transportador.

2007 – CAMINO

AGA Camino – Mercedes Benz OH1420 / Foto: Autobuses AGA

Saludó los 30 años de historia de AGA y su total recuperación económica, pensado para el servicio escolar, turismo y cercanías. Nominado al Premio Lápiz de Acero 2008, el reconocimiento más importante al diseño colombiano. Nuevos detalles de consola de techo; paragolpes integrados a la cara frontal del bus, con unidades ópticas que simulaban una “sonrisa” y panel de instrumentos rediseñado.

2009 – MIDIBUS

AGA Midibus – Hino FC9J / Foto: William Marroquín

Combinaba el estilo de un autocar de gran tamaño con la flexibilidad que se necesita de un modelo de carretera para distancias cortas y medias, capaz de transportar hasta 39 pasajeros con 9,7 metros de longitud. Pionero en el desarrollo de busetones con puerta adelantada y plataforma estructural levantada, que permitían tanto mayor espacio en las bodegas semipasantes, como en capacidad de ocupantes.

2011 – SPIRIT

AGA Spirit2 – Volvo B420R / Foto: William Marroquín

Ganador al Premio Lápiz de Acero en 2012 en la categoría de producto. Toma los elementos ganadores del Polaris y los actualiza, también amplía las opciones de chasises pues logra la aprobación para carrozar versiones en configuración 6X2. Su resistencia, confiabilidad, adaptabilidad, economía en operación y buen precio de reventa lo mantienen como uno de los preferidos por el transportador Colombiano. En 2017 un retoque en el frente, nuevos tonos de interior y cambios en los portapaquetes llegan al mercado con el Spirit 2.

2018 – POESIS

AGA Poesis Integral – Foto: William Marroquín

La apuesta para construir un bus integral a tono con las tendencias mundiales,  con chasis y carrocería desarrollados en casa, facilitando la operación y la posventa  incorporando los mejores elementos del mercado: Motor y ejes MAN, transmisión ZF, dirección Bosch, retardador Voith, frenos de disco en las 4 ruedas y suspensión neumática. Un autocar mediano de 10.400mm de longitud, con propulsor trasero, amplia capacidad de bodega y el confort que los chasises de motor delantero no pueden ofrecer. En 2019 llega la versión para acoplarse a las plataformas más de 12 metros de largo disponibles en Colombia (Mercedes O500RS, Scania Serie K, Volvo B420R y Chevrolet LV152/452).

2022 – CREO

AGA Creo – Scania K400 / Foto: Miguel Papagayo

Otro modelo que muestra la capacidad de AGA para sobreponerse a las dificultades, pues fue definido a finales de 2019 y su proceso de fabricación se desarrolló durante las restricciones derivadas de la pandemia. Conserva solamente los ventanales curvos y el forro en aluminio de modelos previos; ofrece visibilidad mejorada, interior más claro, controles más cerca del conductor, mayor anchura del salón de pasajeros y la carrocería más liviana del mercado. Símbolo de la confianza en el transportador  una vez cliente, siempre un amigo que desea llevar experiencias de viaje inolvidables.