EDITORIAL REVISTA LATINOBUS EDICIÓN 53

El nuevo gobierno ha planteado un sinnúmero de cambios (y también incógnitas) que impactarán significativamente, durante los próximos años, el desarrollo del transporte en todas sus modalidades. Con ello, lo entes gubernamentales deberán desarrollar varias agendas en temas tributarios, normatividad, contratación laboral, seguridad, tecnología, matriz energética y sanciones, entre otros. Los siguientes meses serán claves para establecer las reglas de juego que acompañarán a la movilización de pasajeros y carga en el futuro.
Las organizaciones gremiales han estado en acercamientos, primero con las comisiones de empalme y posteriormente, con los funcionarios del gobierno designados para estructurar las políticas que regirán el transporte. Los gremios han buscado los espacios que permitan presentar a los entes gubernamentales, las preocupaciones del sector y las propuestas para solucionarlas, además de su interés para trabajar de la mano, en la búsqueda de un beneficio común.
Uno de los temas fundamentales será la lucha frontal contra la informalidad y la ilegalidad, no solo porque ha llegado a absorber el 40% de la demanda en algunos sectores del transporte de pasajeros; también por las prácticas desleales que pasan en frente de las autoridades sin ninguna sanción, mientras los empresarios formales soportan todo el peso de las leyes. Más que las decisiones y políticas públicas, las dificultades de las cadenas de suministro, la carestía o la escasez de personal, la principal amenaza para la industria son quienes ofrecen servicios sin regulación alguna.
El transportador debe ver su actividad más como una tarea empresarial y no un simple oficio. Por ello, tendrá que hacer rápidamente una radiografía de sus dolores de cabeza y establecer la visión de su negocio en los siguientes años. Así las cosas, tendrá que participar activamente en la construcción de las políticas y hacerse visible en los próximos encuentros gremiales, donde las agendas estarán en torno a lo que planteen los responsables del gobierno y trabajar junto a sus colegas, pues tal vez después no existan otras oportunidades de diálogo cercano y construcción.
Los empresarios no deben esperar a que queden en firme las normas que podrían cambiar su negocio, sin estar preparados para los cambios. Si se replantea la operación de las EPS (grandes contratantes y deudoras de los servicios especiales), por ejemplo, ¿qué pasará con las deudas y cómo se reemplazará esa fuente de ingresos? Si cambiaran los esquemas de contratación y vinculación del personal, si se define una nueva política de sanciones que también obligue a responder a los contratantes de los servicios en caso de siniestro o que el empresario pueda lograr que un autobús sea considerado un bien de capital y no de consumo, ¿estará el profesional del transporte capacitado y listo a reaccionar al cambio?
Empresarios, operadores e inversionistas: asistan a los congresos, encuentros y simposios, lleven sus ideas, participen con otros colegas del sector, y al salir, actúen para liderar los cambios al interior de sus compañías para lograr la transformación de sus negocios. Los escenarios estarán disponibles esperándolo, nuevos personajes han sido designados en la cartera de transporte y es su responsabilidad estar presente y dar a conocer a los entes gubernamentales las principales dolencias y oportunidades del sector.



