Tag Archives: Busworld Latin America

América Latina cruza la frontera de los10.000 autobuses eléctricos

La movilidad eléctrica dejó de ser una apuesta aislada para convertirse en una realidad cada vez más visible en el transporte público latinoamericano. Durante Lat.Bus 2026, datos consolidados de E-Bus Radar, divulgados por C40 Cities y el ICCT, confirmaron que las ciudades de la región ya superaron la barrera de los 10.000 autobuses eléctricos en operación, un registro que marca un nuevo capítulo para la industria.

El dato adquiere mayor relevancia al considerar que esta flota está distribuida en 80 ciudades de 13 países. Santiago, São Paulo y Bogotá concentran más de 7.000 unidades en circulación, demostrando que la electrificación puede alcanzar diferentes modelos de operación, desde corredores de alta demanda hasta servicios urbanos convencionales.

São Paulo marca el ritmo

Uno de los casos más representativos se encuentra en São Paulo. En junio de 2026, la ciudad incorporó 500 autobuses eléctricos en una sola operación, llevando su flota hasta 1.759 vehículos. De este total, 1.570 corresponden a autobuses eléctricos de batería y 189 son trolebuses.
La magnitud de esta flota tiene efectos directos sobre el consumo energético y las emisiones. Según los datos divulgados, los vehículos eléctricos de la ciudad permiten evitar aproximadamente 130.000 toneladas de CO₂ al año y ahorrar cerca de 57 millones de litros de diésel. Además, la operación eléctrica ya atiende una parte de los más de 7 millones de pasajeros que utilizan diariamente el sistema municipal.

Detrás de estas cifras existe otro elemento fundamental: la financiación. São Paulo estructuró un programa de inversiones cercano a 6.500 millones de reales, combinando recursos nacionales e internacionales y la participación de entidades como BNDES, Banco Mundial y BID. A esto se suma una regulación que impide reemplazar por nuevos autobuses diésel los vehículos que llegan al final de su vida útil.

Infraestructura y operación

El crecimiento de la flota eléctrica obliga a mirar más allá del vehículo. Las ciudades deben preparar patios, terminales y corredores para garantizar una operación confiable. La infraestructura de recarga pasa a ser parte esencial del sistema, con estudios de potencia, ubicación de cargadores, gestión energética y programación de los tiempos de carga.
Recife, por ejemplo, formalizó una inversión de 319 millones de reales para adquirir 100 autobuses eléctricos y desarrollar la infraestructura de recarga necesaria para la Región Metropolitana. En Belo Horizonte se proyectó la puesta en servicio de 27 cargadores en las cocheras, destinados a soportar la operación inicial de aproximadamente 100 autobuses eléctricos.

Estos proyectos evidencian que la transición energética requiere coordinación entre gobiernos, operadores, fabricantes, entidades financieras y proveedores de infraestructura. La tecnología puede estar disponible, pero su incorporación depende de modelos de contratación y financiación capaces de sostener inversiones iniciales superiores a las de una flota convencional.

Una nueva etapa para Latinoamérica

El hito de los 10.000 autobuses eléctricos también tiene una lectura ambiental. La operación conjunta de estas unidades permite evitar más de 10 millones de toneladas de emisiones de CO₂ cada año, aportando a la reducción de contaminantes y a una mejor calidad del aire urbano. Para la industria de autobuses, el escenario abre nuevas oportunidades. Fabricantes de chasis, carrocerías, baterías, sistemas de gestión y soluciones de carga encuentran un mercado que seguirá creciendo a medida que más ciudades estructuren procesos de renovación

En Colombia, Bogotá confirma también la importancia de combinar política pública, renovación tecnológica e infraestructura, mientras el sector regional observa con atención sus resultados y aprendizajes para futuras expansiones operativas. Lat.Bus 2026 dejó así una cifra que va mucho más allá de un récord. Los 10.000 autobuses eléctricos representan la consolidación de una tendencia que ya circula por las calles de América Latina. El siguiente desafío será convertir este avance en una expansión sostenida, con vehículos adecuados para cada operación, infraestructura suficiente y esquemas financieros que permitan que la electromovilidad llegue a más ciudades y pasajeros.


Busscar de Colombia refuerza su expansión en México: ahora también juega en el fútbol profesional con el Toluca

La presencia de Busscar de Colombia en México continúa creciendo y ahora suma un nuevo proyecto en el transporte especializado. La compañía entregó el nuevo autobús oficial del Club Deportivo Toluca, una unidad de doble piso desarrollada para los desplazamientos del primer equipo y construida sobre el chasis Mercedes-Benz O 500 RSD 2548 Euro VI, una de las plataformas de mayor capacidad dentro del portafolio de la marca alemana para aplicaciones de larga distancia.

Aunque el vehículo fue concebido para el transporte de un equipo profesional de fútbol, su desarrollo mantiene las características propias de un autocar premium. La unidad combina una carrocería Busscar de doble piso con un chasis diseñado para recorridos de media y larga distancia, ofreciendo altos niveles de seguridad, confort y eficiencia operativa. La entrega también confirma el avance de Busscar en el mercado mexicano. Durante los últimos años, la carrocera colombiana ha incrementado su participación en diferentes segmentos del transporte de pasajeros, suministrando unidades para operadores turísticos, servicios ejecutivos y empresas de transporte foráneo. Con la incorporación del Toluca, la marca amplía ahora su presencia hacia el ámbito deportivo, un sector donde la confiabilidad mecánica y la disponibilidad operativa son factores determinantes.

El nuevo autobús fue configurado para responder a las necesidades logísticas del club durante sus desplazamientos por la Liga MX y demás competiciones nacionales. Su distribución interior permite optimizar los espacios destinados a jugadores, cuerpo técnico y equipaje, incorporando poltronas de alta comodidad, climatización integral, iluminación LED, sistema multimedia, conectividad y áreas de almacenamiento que favorecen el descanso durante trayectos de varias horas. Desde el punto de vista técnico, la unidad está montada sobre el Mercedes-Benz O 500 RSD 2548 Euro VI, un chasis de configuración 6×2 equipado con el motor OM 460 LA, un seis cilindros en línea de 12,8 litros que desarrolla 476 hp (350 kW) a 1.800 rpm y un torque máximo de 2.300 Nm disponible entre 1.100 y 1.400 rpm. Este propulsor cumple con la normativa de emisiones Euro VI, incorporando tecnologías de postratamiento que reducen significativamente las emisiones contaminantes sin afectar el desempeño del vehículo.

La transmisión corresponde a una ZF TraXon automatizada de 12 velocidades, diseñada para optimizar los cambios de marcha y mantener el motor dentro de su rango de mayor eficiencia. Esta combinación permite obtener un mejor rendimiento de combustible, especialmente en recorridos de larga distancia y zonas con topografía variable, además de reducir el desgaste mecánico y la fatiga del conductor. En materia de seguridad, el chasis incorpora frenos de disco en los tres ejes con sistema antibloqueo (ABS), control electrónico de frenado (EBS), programa electrónico de estabilidad (ESP), sistema de control de tracción (ASR), asistencia de arranque en pendientes y retardador hidráulico integrado, elementos que complementan el freno motor para mejorar el desempeño durante descensos prolongados y aumentar el control del vehículo en diferentes condiciones de operación.

La suspensión neumática integral favorece la estabilidad y el confort de marcha, mientras que la arquitectura del chasis admite carrocerías de hasta 15 metros de longitud, con un peso bruto vehicular de 25.000 kilogramos, características que lo convierten en una plataforma adecuada para autobuses de alta capacidad y doble piso destinados a servicios premium. En el caso del Toluca, estas especificaciones permiten contar con un vehículo preparado para cubrir largos recorridos entre distintas ciudades mexicanas manteniendo condiciones adecuadas de confort para los ocupantes. La climatización, el aislamiento acústico, la ergonomía de las poltronas y la estabilidad de marcha contribuyen a reducir la fatiga durante los desplazamientos, un aspecto importante dentro de la planificación logística de un equipo profesional.

La incorporación de este autobús también evidencia la consolidación de Busscar de Colombia como proveedor de soluciones para aplicaciones de alto nivel en el mercado internacional. La marca ha logrado posicionarse mediante productos que combinan diseño, funcionalidad y calidad de fabricación, respaldados por plataformas mecánicas ampliamente reconocidas en la industria del transporte de pasajeros.Con la entrega del nuevo autobús oficial del Club Deportivo Toluca, la compañía colombiana incorpora un nuevo referente dentro de su portafolio internacional. Más allá de la imagen institucional del vehículo, el proyecto demuestra la capacidad de Busscar para desarrollar soluciones destinadas a diferentes aplicaciones, manteniendo como base una propuesta enfocada en seguridad, confiabilidad y confort.

La nueva unidad comenzará a acompañar al conjunto escarlata en sus desplazamientos oficiales durante la temporada, convirtiéndose también en una vitrina para la industria carrocera colombiana dentro de uno de los mercados más importantes del continente. Para Busscar de Colombia, esta entrega representa un nuevo paso en su proceso de expansión en México, respaldado por un producto que integra ingeniería colombiana y tecnología Mercedes-Benz en una configuración orientada a la operación de larga distancia.

¿Hace falta un gran premio de habilidades de conducción en el transporte de pasajeros?

Hablando del Premio Móvil Delvac de tractomulas en Tocancipá, Colombia podría estar lista para reconocer a los mejores conductores profesionales de autobús.

En los últimos años, Colombia ha sido escenario de importantes iniciativas para reconocer el profesionalismo de los conductores de carga. Una de las más destacadas es el Premio Móvil Delvac, realizado en Tocancipá, donde operadores de tractocamiones ponen a prueba su destreza, precisión y conocimientos técnicos en diferentes desafíos de conducción. Más allá de la competencia, este tipo de eventos promueve la capacitación, la seguridad vial y la profesionalización de un oficio indispensable para la economía. Sin embargo, su éxito también deja una pregunta abierta para otro sector fundamental del transporte: ¿ha llegado el momento de crear un gran premio de habilidades de conducción para los operadores de transporte de pasajeros?

Aunque los conductores de autobús movilizan diariamente millones de personas por las ciudades y carreteras colombianas, actualmente no existe un certamen nacional que premie su técnica, precisión y capacidad operativa. Paradójicamente, son ellos quienes enfrentan algunos de los escenarios de conducción más complejos de América Latina, desde los corredores montañosos de la cordillera de los Andes hasta las exigentes operaciones urbanas de sistemas BRT y transporte masivo

La idea no es nueva. En diferentes países existen competencias que han demostrado ser una poderosa herramienta para fortalecer la cultura de seguridad vial. Uno de los ejemplos más representativos es el International Bus Roadeo, organizado por la American Public Transportation Association (APTA), que reúne a conductores y técnicos de mantenimiento de diferentes empresas de transporte público de Estados Unidos y Canadá.

Allí, los participantes no compiten por velocidad. El verdadero desafío consiste en demostrar precisión, control y conocimiento técnico mediante recorridos con obstáculos que simulan situaciones reales de operación. Las pruebas incluyen aproximación exacta a paraderos, giros en espacios reducidos, estacionamiento de precisión, maniobras de reversa, inspección preoperacional del vehículo, exámenes teóricos y ejercicios que ponen a prueba la capacidad del conductor para operar con seguridad y eficiencia.

Este tipo de competencias también reconoce la importancia del mantenimiento preventivo. Por ello, los equipos técnicos participan en pruebas de diagnóstico e inspección mecánica, recordando que la seguridad de un autobús comienza mucho antes de iniciar el recorrido. Colombia tendría condiciones ideales para desarrollar un evento de estas características. La complejidad geográfica del país exige conductores altamente capacitados para enfrentar pendientes prolongadas, descensos continuos, carreteras estrechas, cambios bruscos de clima y una operación urbana cada vez más congestionada. A ello se suma la llegada de vehículos con tecnologías que requieren nuevas competencias por parte del operador.

Actualmente, los conductores deben familiarizarse con transmisiones automatizadas, retardadores hidráulicos e hidráulico-eléctricos, sistemas electrónicos de frenos (EBS), control electrónico de estabilidad (ESP), asistentes avanzados de conducción (ADAS), suspensión neumática, cámaras de visión perimetral y, cada vez con mayor frecuencia, autobuses eléctricos con características de operación completamente diferentes a las de un vehículo diésel convencional. Por esa razón, un concurso colombiano debería ir mucho más allá de una simple prueba de destreza al volante. Sería la oportunidad de evaluar aspectos como la conducción eficiente, el consumo de combustible o energía, la suavidad en las maniobras, el confort para los pasajeros, la correcta utilización de los sistemas de asistencia, la inspección diaria del vehículo, la atención al usuario y la respuesta frente a situaciones de emergencia. Además de reconocer al mejor conductor, una competencia nacional serviría como plataforma para intercambiar experiencias entre empresas transportadoras, fabricantes

Tradición sobre ruedas: México y Brasil Excepcionales en la industria del transporte de pasajeros

Cuando se analiza la historia del transporte terrestre de pasajeros en América Latina, Brasil y México aparecen como dos referentes indiscutibles. Ambos países no solo albergan algunas de las empresas de autobuses más antiguas del continente, sino que también han desarrollado modelos empresariales capaces de evolucionar junto con las necesidades de movilidad de millones de personas. Detrás de ese liderazgo existe una combinación de inversión privada, regulación técnica, integración industrial y una permanente modernización de las flotas.

Brasil: del carruaje real a las grandes flotillas

La historia formal del transporte de pasajeros en Brasil se remonta a 1817, cuando el rey Dom João VI autorizó, mediante decreto, la explotación de dos líneas de carruajes tirados por caballos en Río de Janeiro. Dos décadas después, en 1837, nació la Companhia de Omnibus, considerada la primera empresa propiamente dicha del sector. Sin embargo, la compañía activa más antigua del país es Carris, de Porto Alegre, creada por decreto del emperador Pedro II el 19 de junio de 1872 y que continúa operando como transportadora pública.

Ya en el siglo XX, con la llegada masiva del automóvil, surgieron las empresas que hoy dominan el mercado interestatal. Auto Viação Catarinense origen de la actual São Geraldo es reconocida como una de las pioneras del transporte foráneo de pasajeros en el país. Le siguieron Gontijo (1943), Viação Águia Branca (1946), Expresso Cometa (1948) e Itapemirim (1953), todas nacidas de emprendedores familiares que, con un puñado de vehículos, comenzaron a conectar regiones sin acceso ferroviario.

México Proyectos viales que forjaron la industria. 

En México, los primeros servicios organizados de autotransporte comenzaron a consolidarse durante la década de 1920, Luego que en 1917 Emilio Hostrasser  realizara el primer viaje interprovincial que en 1922 oficializo nombrando la empresa MEXICO-TEXCOCO  y  aprovechando la expansión de la red vial nacional. Empresas como Autobuses Unidos (AU), fundada en 1926, marcaron el inicio del transporte foráneo moderno, mientras que Estrella Roja de Cuautla inició operaciones en 1928 y posteriormente surgieron compañías como Transpaís, establecida en 1930, que aún hoy continúan prestando servicio. Décadas después aparecería ADO, fundada en 1939, que con el tiempo se convertiría en uno de los grupos de movilidad más importantes del continente.

Cómo operan estas compañías

El funcionamiento de ambas industrias comparte una lógica similar: son sistemas de concesión o permiso otorgados por el Estado, que autoriza rutas específicas a operadores privados. En México, las autoridades federales y estatales otorgan concesiones de itinerario fijo, y las empresas clasifican su oferta en categorías económico, primera clase, ejecutivo, de lujo— según el nivel de comodidad, velocidad y servicios a bordo. La consolidación de terminales, como Buenavista y posteriormente TAPO en la Ciudad de México, fue clave para ordenar la operación y facilitar la venta de boletos numerados, que ADO introdujo desde los años cuarenta.

En Brasil, el modelo distingue el transporte urbano —regulado por municipios y en algunos casos operado por empresas públicas como Carris— del transporte interestatal e internacional de larga distancia, supervisado a nivel federal por la Agência Nacional de Transportes Terrestres (ANTT). Las compañías privadas obtienen autorización para explotar corredores específicos y, con el tiempo, muchas se agruparon en grandes conglomerados —como Grupo Águia Branca o Grupo Guanabara— que integran transporte de pasajeros, carga y logística bajo una misma estructura.

Error, no group ID set! Check your syntax!

El secreto del desarrollo: infraestructura, industria y escala

Brasil y México lograron los desarrollos más sólidos del transporte de pasajeros en América Latina por una combinación de factores. Primero, ambos invirtieron tempranamente en redes carreteras nacionales, condición indispensable para que el autobús desplazará al tren como medio de transporte masivo. Segundo, desarrollaron una industria carrocera y de fabricación de chasises propia: Brasil cuenta con Marcopolo, una de las carroceras más grandes del mundo desde 1949, mientras que México tuvo en Mexicana de Autobuses (MASA) —fundada en 1959 y hoy parte de Volvo— una de las diez mayores manufactureras de autobuses a escala global.

Tercero, la fragmentación inicial de pequeñas líneas familiares terminó consolidándose en grandes grupos empresariales con escala nacional e incluso internacional: ADO se expandió a España y Guatemala; Águia Branca y Gontijo dominan corredores completos en Brasil; Ómnibus de México y Primera Plus dieron origen a sistemas de gestión de calidad certificados. Esa consolidación permitió economías de escala, renovación constante de flotas y adopción temprana de tecnología, desde tacómetros hasta boletaje electrónico y plataformas de venta en línea.

En síntesis, la robustez actual del transporte de pasajeros en Brasil y México no es un fenómeno reciente: es el resultado de más de un siglo de decisiones de infraestructura, industria nacional de vehículos y consolidación empresarial

AGA se lanza hacia el mercado internacional

En el ecosistema dinámico del transporte de pasajeros en el Colombia, pocos nombres resuenan con la mística y el respeto de AGA. La carrocera, que durante décadas ha sido sinónimo de robustez y diseño en las carreteras locales, parece haber tomado una decisión que cambiará el mapa de la industria donde las fronteras nacionales ya no son el límite.

Tras años de una presencia internacional discreta y enfocada en negocios esporádicos, la nueva administración de la compañía ha trazado
una hoja de ruta calculada. Conversamos con Camilo Correa, gerente comercial de la compañía, quien nos reveló cómo la empresa boyacense se prepara para transformar su ADN, estandarizar su producción y “coquetearle” seriamente a la electromovilidad y a las energías alternativas para competir en las grandes ligas de la región.

Más allá de las fronteras

Para muchos, AGA es la viva imagen de la tradición de Don Armando Gutiérrez. Sin dejar a un lado este valioso legado, Camilo Correa es enfático en que lo mejor para la organización está por venir. “Dentro de la planeación estratégica de la organización, siempre ha estado el objetivo de entrar de nuevo a los mercados internacionales”, afirma.

La mira está puesta en destinos con alto potencial como los países del Pacífico sudamericano y Centroamérica, mirando con mucha cautela el caso de Venezuela, a la espera de una mayor estabilidad política. Pero este no es un salto al vacío. Durante los últimos dos años, de la mano de ProColombia y empresas consulnando la casa”. Desde la ampliación del portafolio y sus líneas de producción, registros de marca y temas legales hasta la adecuación de zonas de transformación y su cobertura comercial, AGA ha pasado un año entero estandarizando y modernizando sus procesos para que la exportación no sea un evento
fortuito, sino un motor constante de ingresos

El reto de la estandarización: ¿Adiós al “hecho a mano”?

Uno de los puntos más significativos de la conversación giró en torno a la esencia del producto. El transportador colombiano es conocido por su exigencia y su gusto por la personalización extrema; cada bus es, en esencia, una pieza única adaptada al dueño de la unidad. Pero el mercado global dicta reglas distintas.

“En el mercado internacional se buscan productos mucho más estándares que impliquen una producción más rápida”, explica Correa. Esto supone un choque cultural interno: sin dejar la filosofía tradicional de atender al cliente detalle a detalle, también se debe interiorizar y adoptar normas de calidad internacionales que permitan una producción en serie eficiente. El mensaje es claro: AGA siempre será AGA, no abandonará su esencia en Colombia, pero su versión de exportación será un producto global, optimizado para las flotas internacionales que priorizan la operatividad y la uniformidad.

Alianzas de alto nivel Históricamente, la relación de las carroceras con los fabricantes de chasis (OEM) ha sido estrictamente comercial. Según Correa, han logrado subir el perfil de la conversación, asando de negociar con concesionarios locales a establecer diálogos estratégicos con las matrices y representantes directos de marcas que dominan el mercado.

“Hoy podemos decir que hemos carrozado sobre casi el 90% de las plataformas disponibles en Colombia”, señala el gerente. Esta versatilidad es su carta de presentación. La estrategia incluye desde soluciones completas (unidades terminadas) hasta la exportación de carrocerías parciales o la “maquilación” de diseños propios para marcas locales en otros países. La flexibilidad de AGA para adaptarse a los chasises, que tienen presencia en otras latitudes, que no siempre coincide con el portafolio colombiano, es la punta de lanza de esta incursión.

Electromovilidad y Urbanos

Aunque el fuerte de AGA ha sido siempre el transporte de mediana y larga distancia (turismo y carretera), el futuro parece estar en las ciudades. La carrocera reconoce una “deuda pendiente” con el servicio público urbano.

La gran sorpresa es el avance en el desarrollo del AGA CITY, un diseño orientado al transporte urbano que ya cuenta con prototipos y en conversaciones muy avanzadas con algunos sistemas masivos y transportadores enfocados al servicio público. Pero no se detiene ahí: la empresa está explorando activamente soluciones de gas y electromovilidad. “La electromovilidad es un norte al que sí o sí tenemos que llegar”, admite Correa. El objetivo no es solo fabricar sus propios autobuses eléctricos, sino posicionarse como sedes locales o aliados estratégicos de grandes marcas internacionales que ya tienen presencia en la región, ofreciendo la mano de obra y el conocimiento técnico de AGA para ensamblar o adaptar unidades eléctricas. También ven un mercado potencial en las soluciones a gas para algunos nichos específicos del mercado y en ciertas regiones.

La crisis de la mano de obra

No todo es expansión y nuevos mercados; el crecimiento trae consigo desafíos operativos monumentales. Correa describe un fenómeno curioso: mientras que los grandes competidores están saturados con compromisos de sistemas de transporte masivo, exportaciones y su producción normal, AGA ha captado una “avalancha” de pedidos de transportadores que buscan renovar sus flotas sin esperar tiempos de entrega excesivos.

“La rotación de la gente es demasiado alta y el trabajo es muy especializado”, confiesa Correa. La competencia no viene solo de otras carroceras, sino de megaproyectos de infraestructura como el Metro de Bogotá, que atraen a soldadores y especialistas en metalmecánica con salarios difíciles de igualar. Este déficit de personal ha obligado a la compañía a ser medida en su crecimiento para no sacrificar la calidad que los caracteriza. “Nuestra línea es lenta porque se basa en la calidad”, sentencia el directivo, dejando claro que no acelerarán a costa de la excelencia técnica

Entre la tradición de un taller que se convirtió en industria y la ambición
de una multinacional del sector transporte, la marca está demostrando que tiene el vigor para reinventarse. Con el AGA CITY en el horizonte y una estrategia de exportación sólida, el próximo autobús que usted vea en las calles de alguna capital sudamericana bien podría llevar el sello de ingeniería colombiana que nació en las montañas de Boyacá, con el legado de un gran visionario: Don AGA.

¿Qué esta pasando con la Electromovilidad? Cambio para el ambiente y para la conducción

La industria automotriz atraviesa una de las metamorfosis más profundas de su historia. No se trata solo de un cambio de combustible, sino de una reingeniería completa de la relación entre el hombre y la máquina. Históricamente, la Fórmula 1 ha servido como el laboratorio de pruebas más exigentes del mundo, donde la vanguardia tecnológica nace para luego filtrarse hacia las calles y eventualmente, hacia los robustos chasis del transporte público masivo.

Hoy, la electrificación no es una promesa de futuro; es una realidad operativa que exige nuevos protocolos. Sin embargo, este avance trae consigo desafíos técnicos y humanos que han quedado evidenciados incluso en la máxima categoría del automovilismo, recordándonos que la potencia eléctrica requiere una gestión de energía mucho más estratégica que la combustión tradicional.

La F1: El espejo de la movilidad urbana

La Fórmula 1 es, por definición, el epicentro de la innovación. Muchos de los sistemas que hoy vemos en autobuses eléctricos de última generación, como el frenado regenerativo o los sistemas de gestión térmica de baterías, tuvieron sus ancestros en los sistemas KERS y ERS de los monoplazas. La eficiencia es el eje central de la competencia, y la electrificación ha convertido las carreras en un juego de ajedrez energético.

Recientemente, el Gran Premio de Japón fue escenario de un incidente que puso de manifiesto esta nueva dinámica. El accidente de Oliver Bearman tras intentar esquivar a Franco Colapinto no fue solo un error de cálculo en pista; fue una consecuencia indirecta de los modos de gestión de energía. En la F1 moderna, los vehículos híbridos deben utilizar su motor de combustión interna para generar energía destinada al motor eléctrico en fases específicas.

Este proceso, conocido como cosecha o recolección de energía, obliga a los pilotos a circular a velocidades significativamente reducidas en ciertos sectores de la pista para “recargar” el sistema. Esta disparidad de velocidades en pista vehículos en modo de ataque versus vehículos en modo de recarga crea situaciones de riesgo y convierte sectores de la carrera en un entorno más lento y complejo. Lo que sucede en el circuito de Suzuka es una advertencia técnica para lo que ocurre en las avenidas de nuestras ciudades.

Del monoplaza al bus eléctrico: La gestión de la autonomía

Al igual que en la F1, donde un piloto debe decidir cuándo usar su reserva eléctrica, los conductores de los nuevos sistemas de transporte masivo, como el de Bogotá , se enfrentan a un cambio de paradigma en sus “costumbres” de conducción. La llegada de flotas eléctricas masivas a la capital colombiana en este 2026 marca un hito, pero también exige una transformación en la pedagogía del operador.

En un autobús diésel convencional, la aceleración brusca resultaba en un desperdicio de combustible y emisiones, pero la “recarga” era cuestión de minutos en una estación. En la electromovilidad, la autonomía es un recurso finito y extremadamente sensible al comportamiento humano. Existe una técnica de compresión directa: entre más agresiva sea el perfil de aceleración, más rápida es la descarga de los paquetes de baterías de litio-ferrofosfato (LFP) o níquel-manganeso-cobalto (NMC).

La física detrás de esto es simple pero implacable. Los picos de demanda de corriente (amperaje) generan calor en las celdas, lo que reduce la eficiencia química y drena la energía útil de forma exponencial. Por ello, los sistemas de transporte masivo requieren hoy una conducción sostenida y predictiva . Un conductor que no entiende la inercia y la regeneración eléctrica está condenado a dejar su vehículo fuera de servicio antes de terminar la jornada.

Modos de conducción: La técnica detrás de la sostenibilidad

La explicación técnica de por qué la F1 y el transporte masivo comparten esta problemática reside en la gestión de potencia . En ambos casos, el motor eléctrico entrega el 100% de su torque de manera casi instantánea. Si un conductor de autobús en Bogotá acelera a fondo en cada arranque, está sometiendo al inversor ya la batería a un estrés térmico innecesario. Para maximizar la autonomía y la vida útil del vehículo, se deben adoptar los siguientes pilares técnicos:

Aceleración Progresiva: Evitar los picos de descarga iniciales para mantener la estabilidad del voltaje en la batería.

Frenado Regenerativo Eficaz: Aprender a usar el freno motor eléctrico para devolver energía al sistema, reduciendo el desgaste de las bandas de freno mecánicos.

Conducción Predictiva: Anticipar el tráfico para evitar frenadas innecesarias, tal como los pilotos de F1 gestionan el lift-and-coast (soltar el acelerador antes de la curva) para ahorrar combustible y energía.

Esta transformación de “costumbres” es necesaria para evitar que el transporte urbano se convierta en un entorno de “velocidades variables” peligrosas, similar a las que causaron el incidente entre Bearman y Colapinto. La seguridad vial en la era eléctrica depende de la uniformidad del flujo vehicular.

Un cambio cultural en el puesto de mando

Es válido afirmar que la electromovilidad ha democratizado la tecnología de punta. Lo que antes era exclusivo de un ingeniero de pista en una escudería europea, hoy es parte del tablero de instrumentos de un operador en el patio-taller de una troncal urbana. La telemetría en tiempo real ahora monitorea si el conductor está siendo “amigable” con la batería o si está comprometiendo la operación de la flota.

Este cambio de hábitos es la verdadera transformación ambiental. De nada sirve tener un vehículo de cero emisiones si el modo de conducción obliga a ciclos de carga más frecuentes, aumentando la huella de carbono indirecta y el costo operativo. La eficiencia no es solo un dato en la ficha técnica del fabricante del chasis; es una habilidad que se desarrolla tras el volante.

JGB Fascino Ahora más lujo y tecnología

JGB mantiene su presencia en el segmento de busetas y busetones con una propuesta basada en estructura, funcionalidad y costo-beneficio, orientada a operadores de transporte especial, empresarial e intermunicipal.

El JGB Fascino fue presentado en 2020 como reemplazo del Ibiza Maxxi, modelo que había consolidado a la marca en el segmento de motor frontal. La transición no fue únicamente estética. El Fascino respondió a una demanda clara del mercado: mayor capacidad, mejor presencia y mayor versatilidad sobre plataformas que siguen siendo relevantes por su costo operativo.

El rediseño incluyó un mejor aprovechamiento del espacio interior, ajustes en ergonomía y una actualización en la identidad visual. El modelo se posicionó como una alternativa para operadores que buscaban mejorar la percepción del servicio sin migrar a plataformas de mayor inversión como los buses de motor trasero.

Para 2025, JGB introduce el Fascino Max, una evolución que amplía el alcance del producto. Esta versión contempla configuraciones sobre chasises de motor posterior y posibles integraciones con plataformas eléctricas. A nivel dimensional, el Fascino Max alcanza aproximadamente 3,5 metros de altura, hasta 12,5 metros de longitud y 2,5 metros de ancho, con una bodega de 900 mm de altura que permite transportar equipaje en volúmenes moderados.

La actualización también incorpora retrovisores virtuales, solución que
reemplaza los espejos tradicionales por cámaras externas y pantallas internas, mejorando la visibilidad lateral y reduciendo puntos ciegos

Integración sobre Chevrolet MS 4.4
La configuración más reciente del Fascino sobre el chasis Chevrolet MS 4.4 confirma la capacidad de adaptación del producto. Este chasis, desarrollado con tecnología Isuzu, mantiene una base conocida en el mercado colombiano, con un enfoque en confiabilidad y operación constante.

Incorpora el motor 4HK1-TCS Euro VI, de 5.2 litros, que entrega 210 hp
y 700 Nm de torque a bajo régimen. Está acoplado a una transmisión manual de seis velocidades, con una configuración pensada para mantener eficiencia en consumo y respuesta en condiciones variables.

En términos de seguridad, el chasis integra control electrónico de estabilidad (ESC), control de tracción (ASR), asistente de arranque en
pendiente (HSA) y sistema de frenos neumáticos con ABS. El conjunto opera con suspensión de ballestas y un peso bruto vehicular de hasta 1 1 toneladas.

El M.S ofrece dos versiones: 4.4 metros de distancia entre ejes, que permite carrocerías cercanas a 9 metros, y 4.9 metros, que soporta longitudes mayores. Ambas configuraciones comparten tren motriz y paquete de seguridad.

Configuración interior y enfoque
operativo

La unidad desarrollada para Línea Metroexpress está configurada para 32 pasajeros en ambiente ejecutivo. Esta decisión responde a un balance entre capacidad y comodidad, priorizando espacio interior frente a densidad de ocupación.

La distribución incluye pasillo amplio, silletería de especificación ejecutiva y acabados en tonos oscuros, orientados a durabilidad y control térmico. El sistema de aire acondicionado complementa esta configuración, manteniendo condiciones estables en operación.

Un elemento relevante es la incorporación de baño con puerta corrediza. Esta solución optimiza el uso del espacio interior y permite su integración sin afectar significativamente la circulación dentro de vehículo, lo que resulta útil en trayectos de mayor duración.

Accesibilidad, mantenimiento y operación

El diseño del Fascino contempla acceso a componentes de carrocería y sistemas del chasis de mañera funcional. La ubicación de elementos como sistemas de postratamiento, tanques y puntos de inspección facilita labores de mantenimiento y reduce tiempos de intervención.

En operación, la carrocería mantiene soluciones prácticas como bodegas de equipaje distribuidas, con capacidad acorde al tipo de servicio. Esto permite su uso en transporte empresarial y turístico sin requerir plataformas de mayor tamaño.

Tecnología aplicada a la seguridad


El sistema de retrovisores virtuales es uno de los principales cambios
frente a generaciones anteriores. Mediante cámaras externas de alta
definición, el conductor recibe información visual en pantallas internas ubicadas en puntos estratégicos de la cabina

Este sistema amplía el campo de visión lateral, reduce puntos ciegos y
mejora la percepción en condiciones de baja visibilidad, como lluvia o conducción nocturna. Además, al eliminar los espejos físicos, se reduce el riesgo de impacto en maniobras en espacios reducidos.

De forma complementaria, la unidad puede integrar sistemas de monitoreo interno, permitiendo supervisión del habitáculo y apoyo a la gestión operativa en tiempo real.

El JGB Fascino mantiene una línea de desarrollo enfocada en adaptación y funcionalidad. Desde el Ibiza Maxxi hasta las versiones actuales, la evolución se centra en mejorar capacidad, ergonomía y seguridad dentro de un segmento que sigue siendo relevante en el mercado colombiano.

La integración sobre el Chevrolet MS 4.4 confirma la vigencia de las plataformas de motor frontal, especialmente en aplicaciones donde el
costo operativo y la facilidad de mantenimiento siguen siendo determinantes. Al mismo tiempo, el desarrollo del Fascino Max evidencia una transición hacia configuraciones de mayor capacidad y nuevas tecnologías.

Más que un cambio de diseño, el Fascino responde a una lógica operativa: adaptarse a las condiciones reales del transporte, manteniendo eficiencia, disponibilidad y control de costos para el transportador, que busca fiabilidad, buen precio de reventa y tecnología.

Marcopolo Viale DD Sunny

Barranquilla pone en circulación una pieza inédita para la industria carrocera nacional: el primer Víale DD Sunny ensamblado en
Colombia por Superpolo S.A.S., concebido para el servicio turístico BAQ TOUR bajo el concepto City Sightseeing.

No se trata únicamente de un bus de dos niveles; es la consolidación de
una integración técnica entre carrocería, chasis y sistemas de seguridad avanzada, desarrollada específicamente para operación panorámica urbana en condiciones climáticas exigentes. Este proyecto marca un punto de inflexión en la capacidad industrial colombiana, al ingresar formalmente al segmento de doble piso con un producto que combina movilidad sostenible, accesibilidad y tecnología de asistencia a la conducción.

La unidad está construida sobre el chasis Scania K 280 4×2, configurado
para operar con gas natural comprimido (GNC). Esta plataforma de piso
bajo ha sido diseñada para aplicaciones urbanas que demandan accesibilidad eficiente, estabilidad estructural y desempeño energético optimizado, incorpora el motor OC09 de 9 litros, cinco cilindros en línea y ciclo Otto, alimentado 100 % a gas natural. Cumple con normativa ambiental Euro 6 y desarrolla 280 hp, con un torque máximo de 1.350 Nm. Esta curva de par, disponible en rangos medios de operación, resulta
ideal para recorridos urbanos con frecuentes detenciones y arranques,
como los de operación turística.

La transmisión automática ZF 6AP 1200B de seis velocidades complementa el sistema motriz, asegurando transiciones suaves, gestión
inteligente del régimen del motor y reducción de fatiga para el conductor. El conjunto permite optimizar consumo y mantener desempeño constante incluso bajo carga estructural elevada, propia de una configuración de doble piso.

La combustión a gas natural reduce significativamente las emisiones de
material particulado y óxidos de nitrógeno frente a soluciones diésel
convencionales. A ello se suma umenor nivel sonoro, atributo determinante cuando la experiencia del entorno urbano y paisajístico es protagonista del recorrido.

El chasis incorpora suspensión neumática integral, frenos de accionamiento neumático con sistema antibloqueo ABS y campanas en los cuatro puntos de apoyo. Se complementa con retardador incorporado y freno de ahogo, que operan mediante restricción de gases de escape y compresión hidráulica respectivamente. Esta solución mejora el control en desaceleraciones prolongadas y reduce el desgaste del sistema de frenos de servicio, alargando la vida de las zapatas.

Superpolo desarrolló una configuración para 53 pasajeros, distribuidos en 8 plazas en el primer nivel y 42 en el segundo. El piso superior adopta el concepto abierto sin ventaneria lateral, maximizando la experiencia panorámica. Esta decisión implica resolver desafíos estructurales y de protección frente a la intemperie.

Para ello, la unidad incorpora drenajes perimetrales y un tratamiento
de aislamiento tipo Body Shut con propiedades repelentes al agua, diseñado para soportar lluvias tropicales sin comprometer integridad estructural ni acabados interiores. En una ciudad con alta humedad y exposición salina, estos desarrollos no son accesorios, sino determinantes para la durabilidad del vehículo.

Un aire acondicionado a la medida

El primer nivel integra un sistema de aire acondicionado desarrollado
especialmente por Transaire. No se trata de una adaptación convencional: el diseño consideró la carga térmica diferencial generada por el segundo piso abierto, la radiación solar del Caribe y la necesidad de mantener confort estable en condiciones de alta humedad. La distri¬
bución de flujo, capacidad frigorífica y ubicación de componentes fueron
calculadas específicamente para esta aplicación, empleando componentes probados en otros vehículos dedos pisos.

En temas de accesibilidad, la unidad incorpora una rampa manual para
personas con movilidad reducida (PMR) en el primer piso. Este componente, coherente con la arquitectura de piso bajo del chasis, garantiza inclusión real dentro del servicio turístico y se complementa con un espacio con cinturón de seguridad y espaldar para ubicar correctamente una silla de ruedas.

Desde el punto de vista estructural, el desarrollo ensamblado en y para Colombia implicó cálculos precisos de rigidez torsional, refuerzos en el armazón y control del centro de gravedad. La estabilidad lateral es crítica en maniobras urbanas cerradas y en vías con peraltes variables. La integración carrocería-chasis fue optimizada para asegurar correcta distribución de cargas y comportamiento dinámico seguro.

El Viale DD Sunny incorpora un paquete ADAS (Advanced Driver Assistance System) integrado al chasis, que incluye cámara frontal con detección de peatones y sensores orientados a la identificación de actores viales en tiempo real monitoreando permanentemente el entorno inmediato del vehículo y emite alertas ante riesgo potencial de colisión. En escenarios donde convergen peatones, ciclistas y tráfico mixto, esta tecnología se convierte en un aliado estratégico para la seguridad activa.

La incorporación de ADAS eleva el estándar operativo del servicio y alinea el proyecto con tendencias globales de movilidad inteligente, donde la electrónica complementa la capacidad del conductor para reducir siniestralidad.

Barranquilla, referente de talla mundial


El Viale DD Sunny es la denominación dada por Marcopolo desde Brasil, para esta tipología de bus turístico, que por su peso y exigencia, no necesita de chasis 6×2 (tres ejes) como los doble piso de carretera. Los primeros vehículos de este tipo se conocieron en la GV, con una configuración formal muy similar a la del modelo Paradiso de ese entonces. Algunos de los más célebres se encuentran en el Parque Natural de las Cataratas de Iguazú, en el occidente del país, una de sus principales atracciones turísticas, donde la mejor forma de desplazarse
sin perder una sola toma del paisaje, es en estos buses panorámicos que incluso, podrían llegar a ofrecerse con el techo superior totalmente abierto.

Con su reciente desarrollo y proyección, Barranquilla aparece como una ciudad con un potencial turístico superior, por ello, la administración local pensó en la inclusión de esta tipología de buses, a los cuales, los
pasajeros pueden subirse cuantas veces lo deseen en un día con la compra de un sólo tiquete.

Los recorridos, que parten desde el Malecón del Río hacia el Ecoparque Ciénaga de Mallorquín y la Ventana al Mundo, posicionan a Barranquilla como ciudad que articula turismo, sostenibilidad y tecnología alineada con tendencias internacionales observadas en destinos como Cartagena, Londres, Roma o San Francisco.

Este Viale DD Sunny no solo transporta pasajeros; transporta conocimiento técnico, transferencia tecnológica y consolidación industrial. Barranquilla se convierte así en vitrina de un producto que integra sostenibilidad, seguridad y diseño bajo un sello de “hecho en Colombia”.

Tribuna ANDI ¿Está el sector transporte preparado para la llegada de FlixBus?

Hernando Tatis Gil – Director Ejecutivo – Cámara de Transporte de Pasajeros- ANDI

El transporte intermunicipal de pasajeros en Colombia se encuentra
ante un punto de inflexión. La posible llegada de un actor global como
FliBus, reconocido por transformar los mercados de transporte terrestre en Europa y América Latina, plantea un desafío sin precedentes para un sector que, aunque resiliente y comprometido con la formalidad, enfrenta profundas asimetrías en competitividad, tecnología y estructura empresarial.

Durante décadas, el modelo colombiano ha estado soportado en empresas con arraigo regional, una fuerte vocación de servicio y un
marco regulatorio rígido que garantiza la seguridad y la legalidad de la operación. Sin embargo, este mismo marco ha limitado la velocidad de adaptación tecnológica, la integración digital, la conexión de rutas mediante empalmes y la posibilidad de generar economías de escala en un entorno que cada día exige más innovación, eficiencia y sostenibilidad.

FlixBus representa una nueva lógica de negocio: plataformas digitales, analítica de datos, estandarización de procesos y una experiencia de usuario centrada en la conectividad y el precio. Su posible llegada no debe ser vista como una amenaza, sino como un espejo que nos obliga a preguntarnos si estamos realmente preparados para competir en igualdad de condiciones.

La respuesta pasa, en primer lugar, por fortalecer la acción gremial, la
cual no puede limitarse a la defensa de los intereses empresariales tradicionales; sino que debemos convertirnos en verdaderos articuladores de innovación sectorial. Necesitamos promover estándares tecnológicos comunes, impulsar proyectos de transformación digital compartidos, y facilitar el acceso a herramientas de inteligencia de mercado que permitan a las empresas nacionales competir con modelos globales.

En segundo lugar, el sector debe avanzar en alianzas estratégicas y
cooperación empresarial. El futuro no será de las empresas aisladas, sino de las redes colaborativas capaces de integrar tecnología, servicio y cobertura. La cooperación entre empresas nacionales podría dar lugar a plataformas conjuntas, programas de fidelización, o esquemas de integración operativa que permitan aprovechar economías de escala sin perder identidad ni cumplimiento normativo.

Finalmente, papel esencial el Estado La regulación tiene también del
transporte intermunicipal debe evolucionar para fomentar la innovación, garantizar la competencia leal y mantener la seguridad como principio no negociable, lo que se traduce en una necesaria actualización del Decreto 1 079 de 201 5, en el que se integraron las disposiciones del Decreto 171 de 2001. La apertura a nuevos modelos no puede hacerse en detrimento de quienes han sostenido la operación legal durante décadas. Por eso, urge revisar los marcos tarifarios, actualizar la tarifas piso del sector, los criterios de habilitación, los criterios para otorgar puntajes en las licitaciones para adjudicación de rutas y los incentivos para la modernización empresarial.

La llegada de FlixBus no será un fin, sino un punto de partida. Es el momento de replantear la competitividad del transporte intermunicipal colombiano desde una visión de largo plazo, en la que la tecnología, la cooperación y la sostenibilidad se conviertan en pilares de un nuevo modelo empresarial.

El desafío es grande, pero también lo es la oportunidad de demostrar
que el transporte intermunicipal colombiano tiene la capacidad de reinventarse, competir y liderar con tecnología, identidad, formalidad y
sostenibilidad.

Volvo se toma el turismo: El despertar de la tecnología sobre ruedas

El usuario corporativo y turístico actual demanda estándares que van más allá del simple traslado. Factores como ergonomía, insonorización, climatización eficiente y estabilidad dinámica han pasado a ser determinantes. En este contexto, los fabricantes han desarrollado plataformas que integran tecnologías orientadas al confort activo y pasivo. Sin embargo, el escenario ha cambiado de forma progresiva.

La profesionalización del transporte empresarial, sumada a una mayor fiscalización por parte del Ministerio de Transporte, ha impulsado la renovación de flota con vehículos diseñados específicamente para este tipo de operación. Hoy, el turismo ya no es un “destino final” para buses en decadencia, sino un segmento con identidad propia, donde la ingeniería, el confort y la eficiencia operativa son protagonistas.

El adiós al mito del vehículo “heredado”

 Durante décadas, el sector del transporte especial y de turismo en nuestro país cargó con un estigma difícil de borrar: ser el “cementerio” donde los vehículos de servicio intermunicipal y urbano venían a pasar sus últimos años de vida útil. Era común ver autobuses que, tras recorrer millones de kilómetros en rutas nacionales, terminaban sus días prestando servicios escolares o comerciales con una tecnología obsoleta y un confort prácticamente inexistente. Estas unidades, tras cumplir su ciclo operativo en rutas exigentes, encontraban una segunda vida en el segmento especial, donde las exigencias normativas y de confort eran históricamente más laxas. Este fenómeno no solo afectaba la percepción del usuario, sino que también condiciona el desarrollo tecnológico del sector, que permanecía rezagado frente a estándares internacionales. Sin embargo, el panorama ha dado un giro de 180 grados.

El equilibrio perfecto llega con el segmento Midbus

Uno de los hitos más interesantes en esta evolución es el surgimiento de un segmento intermedio que antes estaba descuidado. Muchos transportadores necesitaban la robustez de un autobús pesado pero en un formato más contenido y maniobrable para rutas turísticas de acceso complejo. Aquí es donde el Volvo B320R entra en juego como una herramienta de precisión.

En las entrañas del B320R, nos encontramos con el motor Volvo D8K , un corazón de 8 litros con tecnología Euro 6 que entrega 320 caballos de potencia. Su torque de 1200 Nm permite una respuesta ágil en los ascensos más exigentes de nuestra cordillera sin castigar el consumo de combustible. Este chasis se acopla a la reconocida transmisión I-Shift de 12 velocidades, una caja automatizada que elimina el error humano ya que su operación se realiza mediante Botonera. Con una distancia entre ejes adaptable que suele rondar los 6000 m en configuraciones estándar, este vehículo permite un máximo carrozable de 10.5 metros y  una capacidad de peso bruto vehicular máximo de 15000 Kg.

La apuesta por la potencia y el lujo en el segmento Premium

No todos los caminos son iguales, y para aquellas empresas que operan en las ligas mayores del confort, el estándar ha subido de nivel. Casos como el de Quality Transportes en Cúcuta o Transportes Especiales Premium en Cali son el vivo ejemplo de esta tendencia. Estas compañías han decidido romper con el esquema tradicional al incorporar el Volvo B460R , una máquina diseñada para devorar kilómetros con una suavidad de marcha que antes solo se veía en los servicios de lujo intermunicipales.Cuando analizamos el B460R, entramos en el terreno de la potencia gestionada con inteligencia.

Este gigante porta el motor Volvo D13K , una unidad de 13 litros que desarrolla 460 caballos y un torque  de 2300 Nm disponibles desde muy bajas revoluciones. Esta reserva de potencia es vital para el transporte de turismo de alto nivel, donde el aire acondicionado siempre está al máximo y el peso de las bodegas es considerable. Al igual que su hermano menor, utiliza la caja I-Shift de 12 velocidades , pero optimizada para gestionar estas cifras de par superiores. Su configuración de ejes y su sistema de frenado electrónico EBS, combinados con el freno de motor VEB  de quinta generación, permiten descensos seguros en los puertos de montaña más peligrosos del país, brindando una tranquilidad al conductor que se traduce en confort para el pasajero sin olvidar que en volvo es ley los frenos de disco en sus cuatro esquinas con accionamiento neumático.

Un futuro sobre ruedas más sofisticado

La modernización vehicular en el servicio especial no es capricho, es una respuesta a las exigencias diferenciadas del Ministerio de Transporte ya un mercado que ya no acepta menos que la excelencia. Los beneficios de migrar hacia tecnologías como las de Volvo son claros: menores emisiones bajo estándares Euro 6, una reducción drástica en las paradas no programadas por mantenimiento y, sobre todo, la fidelización del cliente que valora viajar en un vehículo de última generación. La era del “cementerio de autobuses” está llegando a su fin para dar paso a una era dorada donde el transporte especial colombiano se posiciona como un referente de tecnología y seguridad en la región.