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Tribuna ANDI ¿Está el sector transporte preparado para la llegada de FlixBus?

Hernando Tatis Gil – Director Ejecutivo – Cámara de Transporte de Pasajeros- ANDI

El transporte intermunicipal de pasajeros en Colombia se encuentra
ante un punto de inflexión. La posible llegada de un actor global como
FliBus, reconocido por transformar los mercados de transporte terrestre en Europa y América Latina, plantea un desafío sin precedentes para un sector que, aunque resiliente y comprometido con la formalidad, enfrenta profundas asimetrías en competitividad, tecnología y estructura empresarial.

Durante décadas, el modelo colombiano ha estado soportado en empresas con arraigo regional, una fuerte vocación de servicio y un
marco regulatorio rígido que garantiza la seguridad y la legalidad de la operación. Sin embargo, este mismo marco ha limitado la velocidad de adaptación tecnológica, la integración digital, la conexión de rutas mediante empalmes y la posibilidad de generar economías de escala en un entorno que cada día exige más innovación, eficiencia y sostenibilidad.

FlixBus representa una nueva lógica de negocio: plataformas digitales, analítica de datos, estandarización de procesos y una experiencia de usuario centrada en la conectividad y el precio. Su posible llegada no debe ser vista como una amenaza, sino como un espejo que nos obliga a preguntarnos si estamos realmente preparados para competir en igualdad de condiciones.

La respuesta pasa, en primer lugar, por fortalecer la acción gremial, la
cual no puede limitarse a la defensa de los intereses empresariales tradicionales; sino que debemos convertirnos en verdaderos articuladores de innovación sectorial. Necesitamos promover estándares tecnológicos comunes, impulsar proyectos de transformación digital compartidos, y facilitar el acceso a herramientas de inteligencia de mercado que permitan a las empresas nacionales competir con modelos globales.

En segundo lugar, el sector debe avanzar en alianzas estratégicas y
cooperación empresarial. El futuro no será de las empresas aisladas, sino de las redes colaborativas capaces de integrar tecnología, servicio y cobertura. La cooperación entre empresas nacionales podría dar lugar a plataformas conjuntas, programas de fidelización, o esquemas de integración operativa que permitan aprovechar economías de escala sin perder identidad ni cumplimiento normativo.

Finalmente, papel esencial el Estado La regulación tiene también del
transporte intermunicipal debe evolucionar para fomentar la innovación, garantizar la competencia leal y mantener la seguridad como principio no negociable, lo que se traduce en una necesaria actualización del Decreto 1 079 de 201 5, en el que se integraron las disposiciones del Decreto 171 de 2001. La apertura a nuevos modelos no puede hacerse en detrimento de quienes han sostenido la operación legal durante décadas. Por eso, urge revisar los marcos tarifarios, actualizar la tarifas piso del sector, los criterios de habilitación, los criterios para otorgar puntajes en las licitaciones para adjudicación de rutas y los incentivos para la modernización empresarial.

La llegada de FlixBus no será un fin, sino un punto de partida. Es el momento de replantear la competitividad del transporte intermunicipal colombiano desde una visión de largo plazo, en la que la tecnología, la cooperación y la sostenibilidad se conviertan en pilares de un nuevo modelo empresarial.

El desafío es grande, pero también lo es la oportunidad de demostrar
que el transporte intermunicipal colombiano tiene la capacidad de reinventarse, competir y liderar con tecnología, identidad, formalidad y
sostenibilidad.

Alexander Dennis lanza el Enviro100EV “Bus grande y pequeño” en Hong Kong

Prensa Alexander Dennis

Es la primera vez que Alexander Dennis muestra el Enviro100EV en el territorio, donde complementa al Enviro500EV de doble piso de cero emisiones de alta capacidad.

Con una longitud de solo 8,5 m y una anchura estrecha de 2,35 m, el Enviro100EV es ideal para los operadores que prestan servicios en calles estrechas o que tienen un espacio limitado, lo que lo hace una opción ideal para servicios residenciales privados, así como para transporte corporativo u especial. Un piso bajo garantiza un fácil acceso para los usuarios de sillas de ruedas que abordan a través de la puerta principal del pasajero y hace que el Enviro100EV sea muy adecuado para servir a hospitales y otros establecimientos de atención médica.

Según las especificaciones de Hong Kong, el autobús compacto y maniobrable ofrece un interior cómodo y espacioso con espacio para hasta 28 asientos y capacidad para hasta 45 pasajeros en total.

El Enviro100EV está impulsado por el sistema de accionamiento eléctrico Voith que mantiene bajos costos operativos. Una selección de baterías de 236 kWh y 354 kWh proporciona un almacenamiento de energía flexible para diferentes requisitos de autonomía. Alexander Dennis proporciona un modelo completo de rutas para determinar el alcance operativo y el rendimiento esperados.

“El Enviro100EV es una combinación fantástica de alta capacidad de pasajeros en un vehículo compacto con un diseño elegante y moderno”, afirma Andy Boulton, Director General de Asia Pacífico de Alexander Dennis.

“Este autobús de cero emisiones es ideal para operadores con espacio limitado, ya que les brinda un vehículo duradero con una vida útil esperada de hasta 20 años gracias a su diseño. El Enviro100EV se basa en casi 50 años de experiencia de Alexander Dennis en Hong Kong y está totalmente respaldado por nuestro completo servicio de atención al cliente”, puntualizó Boulton.

EDITORIAL EDICIÓN 56: Y AHORA, ¿QUIÉN PODRÁ DEFENDERNOS?

Ya casi se cumplen cuatro meses desde que el nuevo gobierno ocupó su lugar en la Casa de Nariño. A menos que usted esté completamente aislado de las redes sociales y los noticieros (o que no le interese participar de los congresos de transporte), si es un empresario del sector, debería estar algo inquieto dados los confusos mensajes que le entrega al gremio el señor Presidente de la República y su gabinete.

Y es que las “salidas en falso” ya no se entienden como una afirmación fuera de contexto sujeta a interpretación, sino que muchas veces, se convierten en ataques directos que parecen buscar acrecentar el descontento popular.

Hace dos semanas, en medio de una alocución en Buenaventura, el mandatario afirmó que “las 4G únicamente sirven para desperdiciar plata e importar productos beneficiando a los ricos”, ignorando no sólo que los productos de exportación también necesitan vías adecuadas para llegar a los puertos, sino que por esas mismas rutas van los buses.

A pesar de la proliferación de la filosofía “low cost” en las aerolíneas (que cada vez son más “full cost”), los buses siguen siendo el principal medio de transporte intermunicipal de los colombianos, pues por cada 4 pasajeros que viajan por tierra en Colombia, solo 1 lo hace en avión.

Lo más terrible de la afirmación, es el real estado de las famosas vías 4G, caminos que, a pesar de cobrar costosos peajes, tienen un mantenimiento paupérrimo que causa demoras, accidentes y averías, que obviamente terminan alterando la rentabilidad y seguridad de la operación, afectando a empresarios y pasajeros por igual.

Por si esto fuera poco, y ante la mirada incrédula de los cibernautas, hace una semana, el Presidente Petro publicó a través de Twitter la siguiente pregunta: “¿Si el Diésel no aumenta de precio, por qué sí los pasajes de los buses?”, en referencia a la inminente alza de fin de año en los tiquetes urbanos e intermunicipales.

La “pregunta” realizada sólo puede tener dos interpretaciones. O denota un total desconocimiento de la estructura de costos de la industria del transporte, o busca aumentar el descontento popular hacia los empresarios, ahondando en el caduco discurso de la lucha de clases que tanto daño le hace a nuestro país.

El combustible, aunque es uno de los más importantes, alcanza sólo el 30% en la torta de los costos operativos del transporte en autobús. El otro 70% está representado en elementos como lubricantes, llantas, insumos, peajes, dotaciones, mantenimiento, urea, seguros, intereses, tasas de uso, telemática, servicios electrónicos de comercialización, tecnología y por supuesto, el costo de la mano de obra, cada vez más escasa y menos calificada.

Hay una realidad ineludible, y es que las tarifas actuales del transporte no están acorde los costos de operación. Por citar un ejemplo, hace 7 años un pasaje Bucaramanga – Santa Marta en temporada baja podía costar $72.000. Hoy, en la misma empresa y época del año, el mismo tiquete no vale más de $80.000 (menos de 10% de aumento), mientras que el salario mínimo se ha elevado más del 50% desde 2015.

La cereza en el pastel: el ministro de Transporte, Guillermo Reyes, acaba de anunciar que los pasajes aéreos subirán de 30 a 40% en 2023. Esta vez, sin cuestionamientos por parte del primer mandatario de los colombianos.