JIMENA RAMÍREZ, NUEVA GERENTE DE FLOTA OCCIDENTAL

A partir de marzo, la tradicional empresa de transporte de pasajeros interdepartamental del occidente colombiano, es direccionada por una mujer

Cuando Diego Ramírez llegaba en las noches a su residencia en Pereira, siempre había un par de pequeñas dispuestas a recibirlo con todo el cariño que un buen padre irradia en sus hijos. Sin embargo, Jimena, la mayor de sus pequeñas, ya se preguntaba el porqué de las llegadas tardías de su papá a casa. Pronto entendería que la responsabilidad de trabajar en una empresa de transporte requería de esfuerzo, pero, sobre todo, de sacrificio, persistencia y trasnochos: ese sería el precio que debía pagarse por sacar adelante el negocio familiar.

Casi 30 años después, Jimena se estrena como gerente de Flota Occidental, una de las más queridas empresas de transporte intermunicipal del eje cafetero, famosa por comunicar a Pereira con Medellín, pero, sobre todo, por conectar territorios alejados y pequeños municipios del Chocó con el centro del país a través de complicadas rutas y en sectores donde a veces el estado brilla por su ausencia.

Trabajando y viajando desde niña

Conforme crecía, Jimena acumulaba más inquietud por conocer el mundo del transporte. Con tan sólo 6 años “jugaba a trabajar”, y sus padres le delegaban pequeñas funciones como poner sellos, clasificar tiquetes, llevarle café a los empleados o sacarles punta a los lápices. Su paga: un billete de mil pesos que parecía una fortuna y desde luego, la hacía sentir orgullosa de haber trabajado en la misma empresa que su papá y su abuelo.

En su adolescencia, supo de primera mano lo que significaba montar en bus, pues en todas las vacaciones viajaba a Medellín y terminaba haciéndose querer de conductores, auxiliares de servicio y despachadores.

“Mi hermana es 4 años menor, y era más contemporánea con los primos del lado de mi madre. Por eso, viajaba más a Cali en carro, que a Medellín en bus; tal vez por eso no tuvo tanta inquietud por la empresa como yo” dice Jimena.

“Cuando estaba en el colegio, todos mis trabajos, investigaciones o proyectos tenían a Flota Occidental como ejemplo y, de hecho, al graduarme, entré a trabajar como auxiliar administrativa por medio tiempo, ayudando a mi madre que para ese entonces se había vinculado también al área financiera de la compañía” agregó.

Tomando decisiones profesionales

“Mi abuelo no sólo era transportador y un visionario: era un excelente negociante y por ello, tal vez la inquietud para negociar y encontrar nuevas formas de generar ingresos siempre estuvo en mí. Vendía dulces, golosinas, asesorías en inglés y todo aquello a lo que pudiera obtenerle un beneficio. Tal vez fue por ello por lo que decidí viajar a Medellín para estudiar Administración de Empresas y así encausar mi conocimiento, ya fuese que en un futuro estuviera laborando en Flota Occidental, o que tomara la decisión de empezar mi propio camino en otra compañía. De hecho, una vez me gradué, tuve que laborar en otras empresas pues de acuerdo con los protocolos de familia que por fortuna hemos establecido, ninguno de los que hacemos parte de ella pue-de postularse a un cargo en Flota sin haber tenido al menos 5 años de experiencia en otra empresa diferente” comentó.

Cueros Vélez, Simplificar Consultores, el Colegio Cumbres y el Parque Explora, entre otros, fueron los lugares donde Jimena pudo desarrollar nuevas competencias y de paso, poner a prueba los conocimientos obtenidos luego de haber cursado una especialización en Gerencia de Desarrollo Humano. “A pesar que mi sueño siempre fue vincularme con Flota Occidental  una  vez  me  graduara, con el tiempo entendí que lo establecido en las reglas de mi familia tenía sentido, pues me permitió ver las cosas de una manera diferente y encontrar nuevos puntos de vista útiles para la empresa” recalcó.

En 2016, su sueño se hizo realidad e ingresó a Flota Occidental en el área comercial y de mercadeo. Así logró generar nuevas alternativas de negocios creando convenios con otras entidades, desarrollando los canales digitales de comunicación como el sitio web y las redes sociales, fortaleciendo el comercio electrónico como una importante herramienta de ventas y hasta montando una escuela de inglés al interior de la empresa, con el fin de capacitar a los auxiliares, personal de servicio al cliente y hasta los propios conductores para atender mejor a los clientes extranjeros.

Asumiendo la gerencia

A pesar de que se tenía claridad sobre quien sería la persona destinada a hacerse responsable de la compañía en el futuro, el proceso de transición para llegar al cometido debía ser concertado y sobre todo, inteligente. Fue así como padre e hija se pusieron de acuerdo e investigaron cual sería la manera adecuada de renovar el cargo sin generar traumatismos a la organización. “Nos documentamos mucho y descubrimos que la mayoría de empresas nunca llegan a la tercera gene-ración, por ello, debíamos hacer las cosas de la manera correcta, llevando a cabo un proceso que tarda de tres a cinco años” agregó Jimena.

En 2019 crean la figura de subgerencia, la cual es asumida por Jimena. Gracias a ello, comienza a interactuar con los entes de control como Ministerio de Transporte y Superintendencia; conoce a los proveedores, los gremios, el funcionamiento de los talleres, la parte jurídica, se empapa de la operación de transporte, los rodamientos, los pasajeros, recursos humanos y las tareas comerciales.

Hace pocos días, Don Diego Ramírez, su padre, presentó su carta de renuncia y con ello, Jimena asume el cargo dejado por él. Para el, una recompensa después de pasar su vida entera al servicio de Flota Occidental, y para ella, el reto de seguir adelante con el legado de su familia. Sin embargo, una de las claves para que este proceso se diera de la forma menos traumática, fue tener claridad sobre las reglas de juego en su interior.

“Hace algunos años en uno de los congresos a los que asistió mi padre, conoció sobre el tema de los protocolos de familia”. Libros como “Dinastías Familiares” ayudaron a estructurar el proceso, ya que en las terceras generaciones es donde aparecen más personas en el núcleo (conyugues de los nietos por ejemplo). Tener claridad sobre la voz y el voto que cada uno tiene en la compañía, cuando se tienen empresas familiares es clave para evitar los conflictos y su posible disolución”.

El transporte desde la perspectiva de género

Es claro que, en el gremio, el género predominante es el masculino y que la mayoría de empresas, fábricas y agremiaciones han sido conducidas por hombres, Por ello, y mientras que la inmersión de Jimena en el mundo del transporte se hacía más profunda, tomó cada vez mayor admiración por aquellas mujeres que se abrían paso para liderar procesos de cambio en el sector.

“Se que hay otras gerentes en el sector transporte como la Dra. Amanda Albarracín de Transipiales a quien admiro, Luz Inés Ochoa en Rápido Ochoa quien es un modelo a seguir; la señora Socorro Contreras (QEPD) a quien no conocí pero supe de la importancia de sus logros, la Dra. Nidia Colorado de Atransec y su gestión gremial en el eje cafetero y la Dra. Juanita Núñez en Flota Magdalena con quien me identifico mucho porque veo que es una luchadora y hace parte de ese grupo de mujeres que han logrado escalar y ponerse frente a grandes organizaciones a pesar de las dificultades” 

Sin embargo (afirma ella), los tiempos han cambiado y hoy en día dice no encontrar tantos obstáculos para desempeñar su labor siendo mujer, como los que tuvieron las dirigentes en el pasado. “En la empresa y en otras entidades he sentido mucha colaboración y por el contrario, muchas puertas abiertas para ejecutar mi tarea de la mejor forma posible” finalizó.

LAS MUJERES EN EL TRANSPORTE DE PASAJEROS

En abril pasado, rendimos un homenaje para reconocer lo que vienen haciendo las mujeres en la movilidad de pasajeros a todo nivel

Para nadie es un secreto que el mundo del transporte, por décadas, ha sido un territorio hostil para el género femenino y que su participación en las diferentes actividades relativas al negocio ha sido bastante limitada. De hecho, de acuerdo con las cifras de tráfico tanto de nuestras redes sociales, como de las lecturas de la revista digital, tan sólo un 15% de las personas que disfruta nuestros contenidos son mujeres.

Sin embargo, los tiempos han cambiado y una nueva generación de emprendedoras, gerentes, conductoras y colaboradoras está haciendo su carrera entre buses, demostrando que los paradigmas pueden ser cambiados y que el toque de sagacidad e intuición que solo las mujeres pueden dar a las organizaciones, es clave para transformar la manera en que nos movilizamos, tanto en la ciudad como en las carreteras.

Esta edición de Latinobus haremos un homenaje a las ejecutivas que lideran la transformación ambiental y tecnológica del transporte; a todas esas guerreras que se enfrentan a los prejuicios para así dirigir los destinos de las compañías más emblemáticas del país; a las valientes que conducen en medio del tráfico de las ciudades autobuses de hasta 27 metros y a aquellas que se apartan por temporadas de sus hogares para permitir que otros se encuentren con sus seres queridos ,viajando por las carreteras colombianas.

Moviéndose por carretera

Ser conductora de bus intermunicipal es un reto mayúsculo, más si se tiene una familia por la cual responder. Y es que, a diferencia de las operadoras de transporte urbano, que pueden llegar todas las noches a casa, montarse en un bus de larga distancia significa estar preparada para estar al menos, dos semanas lejos del hogar. Por ello, son muy pocas las mujeres que se le miden al transporte entre ciudades, pues además, deben hacerlo en parejas, con otro conductor con quien deben aprender a “convivir” en la ruta.

“Conducir un autobús es un trabajo de equipo. Hay compañeros que se acoplan fácilmente a trabajar conmigo, así como existen quienes se sienten  incómodos y hasta intimidados por hacer pareja con una mujer”, afirma Nelly Wesso quien suma más de 40 años de experiencia en el oficio y hoy en día presta sus servicios a Flota Magdalena.

También en el transporte de turismo

Laura Ochoa es una de las conductoras más jóvenes de Precoltur, una de las empresas de transporte de turismo más importantes del Valle de Aburrá, gracias a la confianza entregada por María Molina, gerente de la compañía y quien también se le mide a los fierros conduciendo algunos de los vehículos al servicio de la empresa. Con esta oportunidad, ahora Laura viaja por Colombia llevando excursiones y grupos a diversos destinos, y está capacitada para conducir vehículos de gran tamaño como los Chevrolet y Scania de la empresa sin mayor inconveniente y con la bendición de los viajeros.

Las damas del masivo

De acuerdo con las cifras presentadas por el DANE, en 2021 la participación de las mujeres en el sector transporte en Colombia alcanza sólo el 9%. Gran parte de ellas se encuentra vinculada a trabajos de atención al cliente, como monitoras en los servicios de transporte escolar, o dedicadas a atender directamente a los usuarios. De otro lado, al hablar de cargos de superior rango, la balanza se compensa un poco más, pues al menos el 33.7% de los puestos directivos y de coordinación en el sector, son ejercidos por el género femenino.

Foto: El Colombiano

Los sistemas de transporte masivo a nivel nacional han comenzado a dar pasos firmes en aras de lograr la inclusión de la mujer en el gremio. Para tener una idea, TransMilenio suma al menos 5.400 empleadas de las cuales, 330 son conductoras. A pesar de lo logrado, este número representa tan sólo el 1,4% de operadores del sistema, aunque existen planes concretos para vincular cada vez más operadoras y llegar a cifras como las que exhibe el modelo de movilidad de la ciudad capital de Chile, Transantiago (hoy denominado RED), donde el 5% de quienes conducen los autobuses son mujeres.

Según los usuarios, el aumento de operadoras en el sistema ha permitido mejorar la percepción de seguridad y disminuir la frecuencia y gravedad de los accidentes de tránsito. De acuerdo con estudios realizados en el sistema integrado de Bogotá entre 2013 y 2017, los choques con heridos en los cuales un hombre ha estado al volante suman el 28%, y los sucesos con muertos el 1%; por su parte, los indicadores para las operadoras son de sólo un 18% de acontecimientos con lesionados y ningún incidente con fatalidades.

Foto: El Colombiano

No solo en Bogotá

Medellín, y su comuna nororiental son el escenario de trabajo para 10 mujeres vinculadas con el operador SAO, uno de los tantos que prestan sus servicios en las cuencas de alimentación del sistema Metroplús. La mayoría de ellas conduce en las más difíciles condiciones, dado lo intrincado de las calles y las fuertes pendientes. Un semillero especialmente diseñado para su preparación fue la clave para logar el cometido.

Mientras tanto, Valledupar no solo acaba de inaugurar su Sistema Estratégico de Transporte SIVA: también estrena conductora.  Claudia Caicedo, una vallenata de 34 años que antiguamente había sido operadora de dobletroques y camiones mineros, ahora está al frente de uno de los Iveco a Gas Natural que circulan por las calles de la capital del Cesar.

“Aprendí con mi hermano a manejar estos vehículos a la edad de 15 años, y hasta el momento es lo que más me gusta hacer” afirma Claudia quien además de responder por la integridad de sus pasajeros, debe sacar adelante a su hogar y sus dos hijos quienes la esperan en casa.

Foto: La FM