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JGB Fascino Ahora más lujo y tecnología

JGB mantiene su presencia en el segmento de busetas y busetones con una propuesta basada en estructura, funcionalidad y costo-beneficio, orientada a operadores de transporte especial, empresarial e intermunicipal.

El JGB Fascino fue presentado en 2020 como reemplazo del Ibiza Maxxi, modelo que había consolidado a la marca en el segmento de motor frontal. La transición no fue únicamente estética. El Fascino respondió a una demanda clara del mercado: mayor capacidad, mejor presencia y mayor versatilidad sobre plataformas que siguen siendo relevantes por su costo operativo.

El rediseño incluyó un mejor aprovechamiento del espacio interior, ajustes en ergonomía y una actualización en la identidad visual. El modelo se posicionó como una alternativa para operadores que buscaban mejorar la percepción del servicio sin migrar a plataformas de mayor inversión como los buses de motor trasero.

Para 2025, JGB introduce el Fascino Max, una evolución que amplía el alcance del producto. Esta versión contempla configuraciones sobre chasises de motor posterior y posibles integraciones con plataformas eléctricas. A nivel dimensional, el Fascino Max alcanza aproximadamente 3,5 metros de altura, hasta 12,5 metros de longitud y 2,5 metros de ancho, con una bodega de 900 mm de altura que permite transportar equipaje en volúmenes moderados.

La actualización también incorpora retrovisores virtuales, solución que
reemplaza los espejos tradicionales por cámaras externas y pantallas internas, mejorando la visibilidad lateral y reduciendo puntos ciegos

Integración sobre Chevrolet MS 4.4
La configuración más reciente del Fascino sobre el chasis Chevrolet MS 4.4 confirma la capacidad de adaptación del producto. Este chasis, desarrollado con tecnología Isuzu, mantiene una base conocida en el mercado colombiano, con un enfoque en confiabilidad y operación constante.

Incorpora el motor 4HK1-TCS Euro VI, de 5.2 litros, que entrega 210 hp
y 700 Nm de torque a bajo régimen. Está acoplado a una transmisión manual de seis velocidades, con una configuración pensada para mantener eficiencia en consumo y respuesta en condiciones variables.

En términos de seguridad, el chasis integra control electrónico de estabilidad (ESC), control de tracción (ASR), asistente de arranque en
pendiente (HSA) y sistema de frenos neumáticos con ABS. El conjunto opera con suspensión de ballestas y un peso bruto vehicular de hasta 1 1 toneladas.

El M.S ofrece dos versiones: 4.4 metros de distancia entre ejes, que permite carrocerías cercanas a 9 metros, y 4.9 metros, que soporta longitudes mayores. Ambas configuraciones comparten tren motriz y paquete de seguridad.

Configuración interior y enfoque
operativo

La unidad desarrollada para Línea Metroexpress está configurada para 32 pasajeros en ambiente ejecutivo. Esta decisión responde a un balance entre capacidad y comodidad, priorizando espacio interior frente a densidad de ocupación.

La distribución incluye pasillo amplio, silletería de especificación ejecutiva y acabados en tonos oscuros, orientados a durabilidad y control térmico. El sistema de aire acondicionado complementa esta configuración, manteniendo condiciones estables en operación.

Un elemento relevante es la incorporación de baño con puerta corrediza. Esta solución optimiza el uso del espacio interior y permite su integración sin afectar significativamente la circulación dentro de vehículo, lo que resulta útil en trayectos de mayor duración.

Accesibilidad, mantenimiento y operación

El diseño del Fascino contempla acceso a componentes de carrocería y sistemas del chasis de mañera funcional. La ubicación de elementos como sistemas de postratamiento, tanques y puntos de inspección facilita labores de mantenimiento y reduce tiempos de intervención.

En operación, la carrocería mantiene soluciones prácticas como bodegas de equipaje distribuidas, con capacidad acorde al tipo de servicio. Esto permite su uso en transporte empresarial y turístico sin requerir plataformas de mayor tamaño.

Tecnología aplicada a la seguridad


El sistema de retrovisores virtuales es uno de los principales cambios
frente a generaciones anteriores. Mediante cámaras externas de alta
definición, el conductor recibe información visual en pantallas internas ubicadas en puntos estratégicos de la cabina

Este sistema amplía el campo de visión lateral, reduce puntos ciegos y
mejora la percepción en condiciones de baja visibilidad, como lluvia o conducción nocturna. Además, al eliminar los espejos físicos, se reduce el riesgo de impacto en maniobras en espacios reducidos.

De forma complementaria, la unidad puede integrar sistemas de monitoreo interno, permitiendo supervisión del habitáculo y apoyo a la gestión operativa en tiempo real.

El JGB Fascino mantiene una línea de desarrollo enfocada en adaptación y funcionalidad. Desde el Ibiza Maxxi hasta las versiones actuales, la evolución se centra en mejorar capacidad, ergonomía y seguridad dentro de un segmento que sigue siendo relevante en el mercado colombiano.

La integración sobre el Chevrolet MS 4.4 confirma la vigencia de las plataformas de motor frontal, especialmente en aplicaciones donde el
costo operativo y la facilidad de mantenimiento siguen siendo determinantes. Al mismo tiempo, el desarrollo del Fascino Max evidencia una transición hacia configuraciones de mayor capacidad y nuevas tecnologías.

Más que un cambio de diseño, el Fascino responde a una lógica operativa: adaptarse a las condiciones reales del transporte, manteniendo eficiencia, disponibilidad y control de costos para el transportador, que busca fiabilidad, buen precio de reventa y tecnología.

VW JGB Fascino: a Garagoa con Macarena

Volksbus regresa al carrozado con JGB con un mejor desarrollo de tecnología y posibilidades para el transportador colombiano; un chasis que desde su producción y distribución de componentes es destinado para ser autobús.

El Volksbus 9.180 OD es un chasis producido en Brasil que se posiciona como una alternativa sólida dentro del segmento de busetas para
operación regional e intermunicipal. Con una distancia entre ejes de 3.999 mm, permite un largo carrozable de hasta 8 metros, lo que lo ubica con claridad en una categoría versátil, ideal para rutas de media y corta distancia con exigencias de confort y eficiencia.

En el apartado mecánico, el chasis está propulsado por un motor Cummins ISF 3.8, con 3.800 cm3 de desplazamiento, capaz de entregar cerca de 1 80 caballos de potencia y 600 Nm de torque. Esta motorización cumple con la normativa ambiental Euro VI, gradas a un sistema de postratamiento SCR, que en este modelo se convierte en un diferencial importante al estar ubicado en medio de los largueros del bastidor. Esta solución mejora la distribución de espacios y ofrece mayores libertades para el diseño de las carrocerías.

El chasis perforado facilita la correcta fijación de los componentes de carrocería y refuerza la versatilidad del chasis. El motor se acopla a una caja de cambios Eaton de seis velocidades, reconocida por su robustez y
suavidad de operación. A esto se suma una solución inteligente en el sistema de combustible, donde el tanque de Diésel integra en un mismo
módulo el depósito de Ad-Blue, optimizando nuevamente el aprovechamiento del espacio.

En materia de seguridad activa, el Volksbus 9.1 80 OD incorpora control
detracción (ATC), control electrónico de estabilidad (ESP) y asistente de
arranque en pendiente (HSA). El sistema de frenos es 100 % neumático,
con ABS, EBD y door brake, garantizando que el vehículo solo pueda iniciar la marcha cuando esta se encuentra completamente cerrada.

El equipamiento tecnológico se complementa con un tablero de instrumentos análogo con un display central de 3,5 pulgadas, desde el cual es posible configurar y personalizar hasta 70 funciones según las necesidades de la operación.

Carrocería JGB Fascino: diseño yfuncionalidad

Sobre este chasis se monta la carrocería JGB Fascino, ajustada a un largo total de 8 metros, con una propuesta moderna y bien resuelta. Incorpora espejos adelantados de diseño carenado, aunque también puede configurarse con espejos virtuales mediante cámaras, mejorando la visibilidad en puntos ciegos y en condiciones adversas. La iluminación exterior es completamente LED, tanto en el frontal como en la parte posterior. La estructura se construye con parales curvados, lo que se refleja en una ventanería más rígida y una notable reducción de vibraciones durante la operación. Cuenta con ventanas corredizas, climatización Transaire, vidrio panorámico enterizo y una amplia puerta de conductor. La puerta de acceso para pasajeros es adelantada, de accionamiento vertical, provista por Masats, integrándose con el sistema de seguridad del chasis para impedir la marcha con la puerta abierta.

La configuración interior contempla 29 plazas, ampliables hasta 31 según requerimientos del cliente. Los tonos grises y oscuros favorecen una experiencia visual más relajada, acompañados de piso imitación madera e iluminación interior LED, con luces de penumbra y luces individuales de lectura. El diseño del puesto de conducción es uno de los puntos altos del conjunto: paneles bien integrados, escalera con peldaños iluminados, pasamanos ergonómicos y materiales pensados para resistir el desgaste operativo.

En el área del conductor se concentran los controles de climatización, iluminación y carrocería, junto con un sistema multiplex provisto por Mowin, cargadores de dispositivos, radio con pantalla, palanca de cambios y un completo sistema de cámaras, que en este caso alcanza seis unidades, además de una pantalla de 32 pulgadas con sistema de audio. La seguridad se refuerza con tres salidas de emergencia en el techo.

Operación y contexto

Estas unidades ya operan en Flota La Macarena, fortaleciendo la conectividad de poblaciones del Valle de Tenza en Boyacá, como Guateque, La Capilla, Tenza y Garagoa. Frente a la competencia, la incorporación de este tipo de vehículos ha elevado el estándar de confort, impulsando la demanda y consolidando la presencia del característico color naranja de la empresa en esta región montañosa.
No se descarta su expansión hacia rutas a los Llanos Orientales o al surde Cundinamarca.

Volkswagen, cada vez más fuerte en el mercado

El retorno de la marca Volkswagen al país con modelos como el Volksbus 9.180 y 1 1.180 representa una opción de altas prestaciones a un precio competitivo para el transportador nacional. La suavidad de la suspensión, la optimización de espacios gracias a la integración del sistema SCR y los tanques, y el respaldo de Volkswagen Buses y Camiones Colombia, amplían el abanico de posibilidades para carroceros y operadores, consolidando una propuesta técnica bien alineada con las exigencias del mercado colombiano, que busca marcas tradicionales, robusta y eficientes.



JGB Fascino MAX, Un midibus con esteroides.

Con gran aceptación en el mercado, JGB presenta el Fascino Max como una alternativa moderna y eficiente para el segmento ¡ntermumcipal y de turismo!

Con 50 años en el mercado, JGB, la carrocera bogotana, continúa consolidando su presencia en el segmento intermunicipal y de turismo, apostándole a productos que evolucionan al ritmo de la industria sin perder de vista la realidad operativa del transportador colombiano. Cinco décadas de experiencia no solo respaldan su trayectoria,
sino que reflejan una filosofía clara: innovación constante, altos estándares de calidad en producción y un impacto tangible tanto en transportadores como en pasajeros y entusiastas del autobús.

Durante este tiempo, JGB ha entendido que la clave no está únicamente en diseñar vehículos atractivos, sino en adaptar sus productos a diferentes alcances económicos permitiendo que operadores con presupuestos ajustados accedan a soluciones eficientes sin renunciar a
las ventajas estructurales y operativas de un autobús de gran tamaño y motor trasero. Esta visión ha sido determinante para que la marca se
mantenga vigente y competitiva en un mercado cada vez más exigente.

En este contexto nace el Fascino Max, una evolución natural del concepto Fascino, ahora con mejoras sustanciales en espacio, estética, habitabilidad y rendimiento. Se trata de un diseño que amplía sus posibilidades al poder configurarse sobre chasis de motor trasero, lo
que se traduce en un mejor comportamiento dinámico, mayor confort a bordo y un desempeño superior en carretera. Esta nueva propuesta se convierte así en una oportunidad real para plataformas como el Scania K320, especialmente en aplicaciones de distancias medias.

Paralelo a esta evolución, JGB ha demostrado su capacidad de adaptación a las tendencias globales de la industria, desarrollando variantes para plataformas eléctricas, como el E-Fascino sobre base BYD. Este modelo responde a los lineamientos actuales de sostenibilidad y eliminación de emisiones, ampliando el alcance del portafolio y mostrando una visión de futuro alineada con los nuevos desafíos del transporte. Todo ello complementa una oferta que abarca desde el Imperium hasta el Dynamic, con configuraciones especiales para artistas y empresas de alto nivel de lujo.

La carrocería: evolución funcional y estética

El JGB Fascino nació en 2020 como sucesor del Ibiza Maxxi, orientado inicialmente al mercado de chasis de motor frontal. Con el paso del
tiempo, este segmento tomó una relevancia importante entre los operadores de turismo y distancias como la Sabana de Bogotá. Para
2025, la marca presenta el Fascino Max, una versión profundamente
mejorada que amplía sus capacidades y alcance comercial.

En términos dimensionales, el Fascino Max alcanza 3,5 metros de altura, un largo máximo de 12,5 metros y un ancho de 2,5 metros, proporciones que permiten una mejor distribución interior y una presencia sólida en carretera. A esto se suma una bodega de 900 mm de altura, adecuada para niveles moderados de equipaje, aportando versatilidad sin comprometer el equilibrio del vehículo.

La iluminación exterior combina tecnología halógena y LED, logrando un balance entre eficiencia, costo y disponibilidad de componentes. Mantiene espejos físicos como estándar, pero ofrece la posibilidad de incorporar espejos virtuales, una solución que mejora significativamente el campo de visión en puntos ciegos, la conducción nocturna y el desempeño en condiciones climáticas adversas como lluvias intensas. Este tipo de opciones refuerza el carácter configurable del producto y lo hace más accesible para distintos perfiles de transportador.

En el interior el Fascino MAX apuesta por acabados en tonos grises y
negros, pensados para ofrecer comodidad visual y un ambiente más
sobrio y placentero para los pasajeros. El diseño prioriza la optimización del espacio, incorporando baño con puerta corrediza, sin perder elementos característicos del Fascino de motor frontal, como luces de lectura, piso vindico imitación madera, portapaquetes y sistema de audio.

La configuración presentada cuenta con 42 plazas, aunque el número puede variar según las necesidades del cliente, incluso con la posibilidad de instalar poltronas vicios de mayor confort. La iluminación interior LED, con luces de penumbra, contribuye a una atmósfera moderna, mientras que la cabina del conductor adopta terminados más austeros que no afectan la experiencia ni el precio final del producto.

El sistema de climatización Transaire, con una participación cercana
al 80 % en buses de larga distancia en Colombia, garantiza una adecuada gestión térmica del salón. A esto se suma un sistema multiplex, que centraliza el control de los diferentes sistemas del autobús en un solo punto, facilitando tanto la operación diaria como las labores de mantenimiento.

Gracias a sus dimensiones y diseño estructural, el Fascino Max está preparado para desempeñarse en carreteras de alta exigencia, respondiendo de manera eficiente al sistema montañoso característico
del país y redefiniendo la experiencia a bordo desde la perspectiva del pasajero.

El chasis: Scania K320 Midbus, equilibrio y tecnología.

El Fascino Max encuentra en el Scania K320 Midbus una de sus combinaciones más acertadas. Esta plata forma se posiciona como una de las más equilibradas dentro del segmento de distancias medias y turismo, destacándose por su arquitectura, confiabilidad y soluciones tecnológicas orientadas al operador.

Cumple con la normativa de emisiones Euro VI, incorporando un
motor DC09 de cinco cilindros y 9.300 cc de desplazamiento, capaz
de entregar 320 caballos de fuerza a 1.900 rpm y un torque de 1.600 Nm
constantes entre 1 .050 y 1 .400 rpm. Este rango de torque favorece la
respuesta en ascensos prolongados y adelantamientos, condiciones frecuentes en la operación.

El sistema de inyección de ultra alta presión optimiza el rendimiento del
combustible, que debe cumplir con un máximo de 1 0 ppm de azufre para garantizar el correcto funcionamiento del conjunto mecánico. La transmisión Opticruise de 12 velocidades, junto con la suspensión neumática ECAS regulada electrónicamente, permite absorbe vibraciones, mantener la estabilidad incluso con cargas desbalanceadas y mejorar el confort general del vehículo.

En materia de seguridad y asistencia, el K320 comparte tecnologías con plataformas de mayor potencia, como control de estabilidad, sistemas ABS y EBD, asistente de arranque en pendiente y retarder integrado.

Una propuesta alineada con la realidad del transportador

Como cierre, la propuesta que presenta JGB con el Fascino Max se acerca de forma clara a la cotidianidad del transportador colombiano,
especialmente en los segmentos de turismo y distancias medias. Ofrece
una solución más económica que permite elevar el nivel de confort
para los pasajeros sin renunciar a los beneficios de los autobuses de
motor trasero y gran tamaño, tanto en distribución de espacios como
en tecnología y desempeño del chasis seleccionado.

Como cierre, la propuesta que presenta JGB con el Fascino Max se acerca de forma clara a la cotidianidad del transportador colombiano,
especialmente en los segmentos de turismo y distancias medias. Ofrece
una solución más económica que permite elevar el nivel de confort para los pasajeros sin renunciar a los beneficios de los autobuses de motor trasero y gran tamaño, tanto en distribución de espacios como en tecnología y desempeño del chasis seleccionado.

Scania: Liderando el cambio también en 2026.

Latinobus conversa con Miguel Argüello, gerente comercial de Scania Colombia, sobre su trayectoria, la evolución del mercado de buses, los resultados de 2025 y los retos que enfrenta la industria en un entorno marcado por la incertidumbre, la competencia global y la transición tecnológica.

Una trayectoria que conecta las finanzas con el transporte


Hablar de Miguel Argüello es hablar de una mirada poco común en la industria del transporte: una visión que se construyó primero desde las finanzas y que hoy se traduce en una gestión comercial profundamente conectada con la realidad del negocio transportador.

Ingeniero de mercados de formación, Argüello inició su carrera profesional en la banca, sector en el que permaneció durante cerca de 17 años. Gran parte de ese tiempo lo desarrolló en Citibank, ocupando diversas posiciones vinculadas a la atención de clientes corporativos. Fue allí donde tuvo su primer acercamiento al sector del transporte, financiando empresas dedicadas tanto a la carga como a los pasajeros, incluyendo operaciones intermunicipales y sistemas BRT.
“Mi primera aproximación a esta industria fue desde los números: entender cómo funcionan administrativamente las empresas, cómo crecen, cómo se apalancan y qué necesitan para sostener su operación”, recuerda Argüello. Esa experiencia resultó clave para comprender que,
más allá de la marca o del producto, el transporte es ante todo un negocio que debe ser rentable

En 2020, en plena coyuntura pandémica, Argüello dio el salto a Scania, integrándose al naciente proyecto de Scania Finance en Colombia. Desde allí asumió la gerencia comercial de la financiera, una compañía hermana de la operación comercial de Scania, cuyo objetivo principal
es habilitar soluciones de crédito para los clientes de la marca.

Scania Finance: estar con el cliente en las buenas y en las malas


La llegada de Arguello a Scania Finance coincidió con uno de los momentos más complejos para el transporte de pasajeros en Colombia. La pandemia puso contra las cuerdas a empresas, afiliados y propietarios individuales, afectando directamente los flujos de caja y la capacidad de
pago.
“Entendimos muy rápido que no podíamos actuar como un banco tradicional. El bus es la única fuente de ingreso de muchos de nuestros clientes; apretarlos no era una opción”, explica.

Durante ese periodo, Scania Finance desarrolló esquemas de financiación flexibles, planes de pago adaptados y mecanismos de alivio para situaciones extraordinarias: desde cierres de vías y problemas de seguridad, hasta siniestros o paradas prolongadas por mantenimiento. El resultado fue contundente: de cerca de 180 créditos activos en 2020, apenas uno o dos casos terminaron con la devolución del activo.
Este enfoque permitió a Scania fortalecer una relación de largo plazo con sus clientes, alineada con el propósito global de la marca: impulsar un sistema de transporte sostenible, pero también rentable para quienes invierten en él.

Dos mundos, una misma lógica: rentabilidad


Uno de los mayores desafíos que enfrentó Argüello fue comprender y conectar dos realidades muy distintas: la del gran cliente corporativo y la del pequeño propietario, el llamado “hombre bus”.
“Una empresa que compra 60 buses tiene una estructura financiera y un conocimiento muy distinto al de un propietario individual que fue conductor y hoy tiene un solo vehículo. Pero ambos buscan exactamente lo mismo: que el negocio funcione”, afirma

Para lograr ese entendimiento, Scania trabajó de la mano con empresas transportadoras como Brasilia, Copetran y Coflonorte, analizando cómo facilitar la renovación de flota cuando los afiliados son quienes realizan la inversión final. De allí surgieron acuerdos tripartitos entre fabricante, financiera y empresa de transporte, donde incluso las compañías apoyan a sus afiliados mediante esquemas de recaudo y fuentes de pago.
“El resultado es un vínculo muy especial. Cuando uno realmente le da la mano al cliente en el momento difícil, esa relación se consolida por años”, señala Arguello.


Del mundo financiero a la operación comercial


Tras cinco años en Scania Finance, y con un profundo conocimiento de los clientes, la operación y el mercado, Argüello fue invitado a asumir la gerencia comercial de buses de Scania Colombia. Su llegada se dio en diciembre, en un contexto que exigía rapidez y continuidad.


“La mayoría de los clientes ya me conocían. Eso facilitó mucho el proceso, porque no se trataba de empezar una relación desde cero”, comenta. Esa cercanía también se reflejó en los resultados: Colombia se ubicó entre los países con mejor desempeño comercial dentro de la red global de
Scania.

Hoy, con apenas algunas semanas en el cargo, Argüello asume el reto de complementar su experiencia financiera con un aprendizaje profundo de los aspectos técnicos, la relación con fábrica y la evolución del producto.

2025: cifras sólidas en un año de incertidumbre


El desempeño de Scania en 2025 confirma la fortaleza de su posicionamiento en el mercado colombiano. Durante el año, la marca entregó 352 buses, con una clara predominancia del segmento intermunicipal.
“Cerca del 70 % correspondió a buses intermunicipales, principalmente K410. También tuvimos operaciones urbanas en ciudades como Pereira y Barranquilla”, detalla Arguello

Colombia se mueve en bus… y en Scania


Pese a la incertidumbre política y económica, el mercado respondió mejor de lo esperado. “No hubo una sobre ejecución exagerada; estuvimos cerca de lo proyectado, ligeramente por encima, impulsados en parte por el segmento urbano”, explica Argüello.
Más allá de los números, hay una realidad estructural: Colombia sigue moviéndose sobre ruedas. Con presencia en sistemas como TransMilenio, operaciones urbanas en varias ciudades y más del 70 % de los buses de rutas largas rodando con la marca, Scania se ha convertido en un actor clave del transporte nacional.
“Es un motivo de orgullo, pero también una enorme responsabilidad. Resolver situaciones en carretera, en servicio y en postventa es lo que realmente consolida la relación con los clientes”, afirma.

Scania K320 Cuando el mercado marca el camino

Uno de los hitos del año fue la introducción del chasis K320, un producto que rápidamente encontró aceptación en el mercado y que permitió a Scania incursionar en un segmento intermedio, con motor trasero y una propuesta equilibrada entre costo, eficiencia y desempeño.
En términos de participación de mercado, Scania cerró 2025 con cifras cercanas al 73 %, manteniéndose por encima del 70 % y alineada con sus proyecciones



Electromovilidad: prudencia, no improvisación


La transición hacia la electromovilidad es uno de los grandes debates del sector. En un mercado donde los fabricantes chinos avanzan con rapidez y precios agresivos, Scania ha optado por una estrategia cautelosa.
“La tecnología avanza muy rápido. Hoy no se trata solo de lanzar un producto, sino de garantizar que sea competitivo, confiable y sostenible en el tiempo”, explica Arguello.


Actualmente, Scania ya tiene buses eléctricos en pruebas y pilotos, principalmente en aplicaciones urbanas y rutas controladas. Sin embargo, el uso intermunicipal sigue siendo un desafío por temas de infraestructura, autonomía y costos.
“La electromovilidad llegará, pero debe hacerlo en las condiciones correctas. No queremos prometer algo que aún no está listo para la realidad colombiana”, enfatiza.

Un enfoque comercial centrado en el servicio


La llegada de Argüello marca un nuevo énfasis en la integración entre venta, postventa y servicio. Para 2026, Scania Colombia fortalecerá su presencia regional, con equipos trabajando directamente en las operaciones de los clientes, no solo en oficinas, sino también en patios y rutas.
“El objetivo no es vender más buses, sino asegurar que los que ya están rodando lo hagan el mayor tiempo posible”, afirma. Programas de mantenimiento, diagnósticos tempranos y una coordinación estrecha entre Scania y las empresas transportadoras buscan reducir tiempos de taller y aumentar la rentabilidad.

2026 y más allá: consolidar antes de crecer


De cara a 2026, Scania se plantea dos grandes metas: consolidar su infraestructura de servicio y mantener su liderazgo en el mercado. En paralelo, se prepara el terreno para la llegada de nuevas tecnologías, ya probadas a nivel global, que podrían materializarse en Colombia hacia 2027.
“Queremos traer innovación, pero bien hecha, probada y con las mejores condiciones para nuestros clientes”, concluye Argüello.
Con una visión que combina finanzas, operación y cercanía con el cliente, Scania reafirma su compromiso con un transporte más eficiente, rentable y sostenible, en un país que, sin duda, seguirá moviéndose en bus.




LA VCA DEL GOBIERNO BRITANICO NOS PRESENTÓ Y ENSEÑA EN COLOMBIA ASPECTOS NORMATIVOS PARA BUSES Y VEHÍCULOS

Esta prestigiosa y experimentada agencia expuso y enseño acerca de certificaciones en materia automotriz

El pasado jueves 13 de abril, gracias a la invitación de la Embajada Británica a través de Asonicar tuvimos la oportunidad de acompañar el workshop realizado por la Vehicle Certification Agency (VCA), organismo que estuvo en el país exponiendo, enseñando acerca de temas de gestión de certificación y detalles de aplicación para el cumplimiento de normatividad de la ONU, Unión Europea. La VCA es la autoridad británica responsable por la certificación de nuevos vehículos, sistemas y componentes automotrices, estamento ejecutivo del gobierno con más de 40 años de experiencia en el sector.

Con un corum de casi el 100%, a esta invitación que fue hecha para toda clase de fabricantes de vehículos en general, agremiaciones y fabricantes de autopartes; varios de participantes eran del sector carrocero de buses entre los que se encontraban Marcopolo Superpolo, Autobuses AGA, Carrocerías JGB, también agremiaciones como Asonicar, ANSV; Fenalco, y automotrices como Porsche, Autogermana, Volvo buses Colombia, Susuki motos, entre otros.

La VCA tiene como objetivo general mejorar la seguridad de los vehículos y la protección del medio ambiente. Para esta presentación en Colombia el objetivo era dar a conocer las certificaciones y procesos de Type Approval y CoP (Conformidad de la Producción). La importancia de esta presentación y el interés radica en que este ente puede convertirse en una especie de pauta en la tarea que tienen tanto fabricantes como distribuidores de partes automotrices en Colombia, especialmente para el sector de los autobuses donde muchas cosas no se han terminado de definir, ni se han podido cerrar en cuestión normativa, definición de parámetros de certificación, ensayos y homologación para buses. Las ocasiones que el gobierno nacional a través del Ministerio de Transporte ha querido establecer normativas para definir la fabricación y homologación de buses han cometido errores de fondo que se llevan por delante a los empresarios colombianos donde muchos ya han tenido que cerrar en definitiva.

El desconocimiento de los procesos normativos y su impacto por parte del Ministerio de Transporte, la falta de compromiso, de liderazgo, lo mismo que la falta de constancia por las áreas encargadas han roto las posibilidades de definir los reglamentos para el desarrollo y fabricación de buses, donde implantar de buenas a primeras modelos, parámetros estipulados en otras regiones del mundo no es la solución eficaz.

La VCA ayuda y ayudó durante dicha presentación a dar claridad a varias dudas que tienen empresarios, fabricantes, representantes del sector y que se vuelve crucial, fundamental en temas de seguridad tanto activa como pasiva para usuarios, agentes viales y los entornos de la dinámica de movilidad en general.

Durante la presentación se expuso acerca de los Reportes de Ensayo para Type Approval o tercera parte para homologación que pueden avalar un producto y dar respaldo en alrededor de 70 países alrededor del mundo, además de países de América Latina como Colombia. El Type Approval es en sí un procedimiento que requiere en primera instancia tener demostrado un proceso de producción (CoP), que respalda la confiabilidad en la producción de productos de acuerdo a lo aprobado técnicamente, es decir que esté validada por parámetros, reglamentos emitidos en un país y/o estamento de control incluso. En segundo lugar de debe cumplir por el fabricante del producto debe presentar informes de ensayos a través de pruebas presenciales y deben medibles y verificables en su totalidad, demostrando así la conformidad técnica del producto. Dicha aprobación se debe hacer antes de iniciar las ventas, pues con esta clase de diligencia se obtiene la debida homologación.

El CoP es una certificación de los procesos productivos de un fabricante en el cual la empresa puede garantizar que productos están conforme a los requisitos del proyecto, este proceso debe ser evaluado periódicamente para asegurar que se mantiene o mejora. Es de carácter obligatorio para obtener el Type Approval.

Acerca de la participación de este foro de gran bagaje por la calidad del conocimiento técnico y especifico, el director de Asonicar, Juan Pablo Puentes declaró, ¨Es un proceso nuevo, se están explorando los caminos, aún no se conoce la normatividad que se va a aplicar, se están mostrando cómo funcionan estos procesos, estos modelos en el mundo, y nos están enseñando así los caminos que se deben recorrer para llegar a esos alcances. Es un comienzo, un primer paso y muchas dudas se irán resolviendo por el camino. Estuvo interesante como primer ejercicio acerca del conocimiento de las formas de certificación en el mundo bajo las normas de la Naciones Unidas¨. Así que es un aporte valioso el que ha hecho la VCA para todo el sector automotriz de Colombia.

Varias dudas por parte de los participantes fueron resueltas y analizadas a lo largo de la presentación, donde se dejaron las puertas abiertas a cualquier clase de asesoramiento y/o acompañamiento de ser el caso. Finalmente los representantes Carlos Benote y Orlando Mazzini hicieron una mesa de reunión para las empresas, agremiaciones con más interés en profundizar y conectar con los servicios de la VCA, donde estuvo Asonicar, Marcopolo Superpolo, Autobuses AGA, Carrocerías JGB, de los más destacados.

LA NORMATIVIDAD CARROCERA EN COLOMBIA ESTÁ “EN VEREMOS”

El debate acerca de las normas definitivas a establecer para la fabricación y homologación de carrocerías de buses y los buses como tal sigue en vilo en el país

Por: Juan Pablo Puentes-Director ejecutivo Asonicar

Una de las fortalezas y funciones de un estado, es mantener el control, vigencia y oportunidad del funcionamiento de los sistemas que conforman el esquema productivo del país, y el transporte es uno de esos sistemas vitales de la economía y funcionamiento de una nación.

Sin mencionar otros modos de transporte como el aéreo, férreo o fluvial, el de pasajeros, que es gran dinamizador de la economía, ha sufrido muchos traspiés enfrentando retos jamás imaginados: salir de una pandemia con una lenta reactivación, costos de operación exagerados derivados de los incrementos en impuestos, combustible, precio de repuestos y equipos importados a la par de la disparada del dólar; las altas tasas de interés crediticio, y la más reciente, la increíble escasez de mano de obra, ponen en serios aprietos esta industria que a como dé lugar, quiere seguir siendo impulsora del crecimiento del país.

En nuestro caso, para lo que nos interesa en relación al transporte terrestre, Colombia ha venido creciendo de manera paulatina y constante en el establecimiento e implementación de un conjunto de normas que buscan mejorar este medio desde varias perspectivas: la operación, la viabilidad financiera, el negocio orientado hacia el turismo y la movilidad sostenible, además de garantizar la seguridad hacia el usuario de los vehículos.

En relación a los buses y a la normativa de seguridad, ya conocemos con suficiencia y lo hemos tratado en números anteriores, sobre la reglamentación que ha aplicado en materia de fabricación de carrocerías para automotores para pasajeros en servicio público en el territorio nacional.

Pero hoy tenemos otra realidad; tal vez una más agobiante e incierta para la industria. Y es que el tener muchas normas o demasiado exigentes (o innovadoras), no significa que el transporte vaya a ser mejor, o que la seguridad de los vehículos mejore sustancialmente. Podemos decir que la accidentalidad y la fatalidad en los accidentes de tránsito de los últimos 10 años ha sido mayor y que las normas no han servido de nada, si justificamos erróneamente esos accidentes y fatalidades; o podemos decir que las normas han servido inmensamente para salvar muchas vidas dependiendo del enfoque o justificación que quiera mostrarse.

Esta situación se puede ilustrar mediante un simple ejemplo: sin entrar en cifras ni en detalles, es claro que las motos, las bicicletas y los automóviles forman parte del transporte terrestre al igual que los buses, y que la cantidad de vehículos en general, está en constante aumento. El incremento del número de unidades móviles, supone casi que una relación directamente proporcional al aumento de accidentes. Es como decir, que si se hacen más vías en una ciudad, aumenta la cantidad de vehículos que transitan por esa nueva vía. Pues bien, eso está sucediendo en este momento con la industria del transporte.

La actualización de los reglamentos. ¿Imposible de cumplir?

La Agencia Nacional de Seguridad Vial, como organismo delegado y adscrito del Ministerio de Transporte, en cumplimiento de sus responsabilidades de actualizar las normas, ha emitido un documento llamado Análisis de Impacto Normativo en el cual muestra precisamente estadísticas del incremento de accidentalidad y fatalidades del transporte de pasajeros, pero que vemos que no están relacionadas, ni se demuestra que estén derivadas de factores de inseguridad vehicular.

Sumando a esto, en el afán de cumplir con compromisos internacionales en relación al establecimiento de normatividad para el transporte, Colombia mediante la Ley de la República No. 2290 de febrero 13 de 2023, aprobó adherirse al “Acuerdo relativo a la adopción de reglamentos técnicos armonizados de las Naciones Unidas, aplicables a los vehículos de ruedas y los equipos y piezas que puedan montarse o utilizarse en éstos, y sobre las condiciones de reconocimiento recíproco de las homologaciones concedidas confirma a dichos reglamentos de las Naciones Unidas, suscrito en Ginebra el 20 de marzo de 1958”. Pero, ¿qué significa toda esto? Pues es el compromiso del país, de buscar la implementación de normas de las Naciones Unidas para ser aplicadas en los vehículos de pasajeros y sus partes.

Actualmente, la normatividad vehicular se realiza en los comités de normalización técnica del Icontec, donde se elaboran Normas Técnicas Colombianas (NTC) que luego, el gobierno a través de resoluciones decide hacer obligatoria, las cuales pueden ser adoptadas total o parcialmente y que es en ese momento donde se convierten en Reglamentos Técnicos.

Pero ahora, la nueva directriz, indica es que se deben usar los reglamentos de las Naciones Unidas, y no las normas hechas por todo el sector, de modo que se busca armonizar la normatividad del país con la normatividad internacional. Y aunque pese a que ese sería el ideal y un espacio para tecnificar aún más la industria y mejorar las condiciones de seguridad de los vehículos, ¿será que el país sí está preparado para un paso tan drástico y que en muchos temas es casi imposible de implementar?

Hoy por ejemplo, existe un Reglamento Técnico Vehicular (la Resolución 3753 de 2015), del cual no tenemos la más mínima certeza ni conocimiento si está vigente o no, porque mediante el artículo 2 de la Resolución 20213040009145 del 2021 emitido por el Ministerio de Transporte, dicho reglamento perdió vigencia el 31 de enero de 2023 y a la fecha, no hay un acto administrativo firmado que prorrogue la vigencia de tal reglamento.

Sin embargo y suponiendo que siga vigente (como lastimosamente toca por la inseguridad jurídica y la falta de claridad que este tipo de decisiones administrativas generan), hoy en día no hay un sistema adecuado de verificación del cumplimiento de las pocas y sencillas normas que exigen. Con la disposición de un único laboratorio que no está acreditado en el país, no ha sido posible, hacer un proceso de pruebas y ensayos. Los altísimos costos bajo el modelo actual, hacen que para someter a pruebas y ensayos un vehículo, una empresa carrocera tenga la obligación de invertir entre 400 y 600 millones de pesos por cada prototipo de vehículo, cada vez que desee homologarlo, en el caso que se exija una certificación de tercera parte.

No obstante, ahora las empresas están haciendo sus pruebas y ensayos en los laboratorios que han implementado en sus propias fábricas (con el seguimiento y visitas de verificación que realiza el Ministerio de Transporte), demostrado que cumpliendo la normatividad colombiana, puede incrementarse la seguridad de los vehículos que comercializan.

El Reglamento Técnico de la Resolución 3753, hace obligatorias normas internacionales de las Naciones Unidas como el Reglamento 107 (ensayo de estabilidad), el Reglamento 80 (resistencia de anclaje de sillas), el Reglamento 66 (resistencia estructural), y normas específicas para vidrios, frenos, llantas y cinturones, que se suman a más de 52 requisitos técnicos de las NTC5206 y 4901 adicionando aspectos tales como dimensiones, pesos, prevención de riesgos de incendio, accesibilidad y seguridad.

Pero, por causa del acuerdo firmado y al que Colombia se comprometió, y según lo que propone la ANSV, seria “necesario” implementar un aproximado de 67 Reglamentos Técnicos para los vehículos. Y es aquí cuando se llega a punto de quiebre y donde se debe buscar una real necesidad de implementación de requisitos técnicos que en algunos casos sólo podrán ser evaluados en Europa porque ni siquiera en América hay la capacidad técnica para someterlos a prueba.

Listado de requisitos propuestos por la ANSV

Estándares asociados a prevención de incendios.

Estándares asociados a iluminación, asientos, frenos y transmisión.

Estándares asociados a la construcción del vehículo y otros.

Reglamentos asociados a prevención de incendios, sistemas de propulsión, llantas y acristalamiento (vidrios).

Reglamento para asientos, reflectividad, sistemas de frenado y de dirección.

Es el momento de evaluar la pertinencia de implementar un esquema excesivamente robusto de normas, solo por un enfoque sobreestimado de la accidentalidad donde en muchos casos no dependen del equipo (es decir, del vehículo en su construcción) sino del mantenimiento, condiciones atmosféricas, estado de las vías, capacidad y experiencia de los conductores, condiciones de operación de los vehículos, imprudencias y un largo etcétera.

De seguir por este camino, no habrá otra consecuencia que la total quiebra y desaparición de la industria carrocera local, ante la dificultad, no sólo para cumplir con este interminable listado de requerimientos, sino de pagar los casi el estimado de 900 millones de pesos que costarían las pruebas de laboratorio para lograr que por ejemplo, una buseta Hino FC9J o un microbús Chevrolet NKR sean homologados.

Si no hay carroceras que puedan pagar y probar sus vehículos en el país, si no hay industria, aparte de la razonable pérdida de empleos, competitividad y crecimiento, la situación obligará a que los nuevos vehículos sean importados. Los fabricantes de chasises y sus concesionarios prácticamente desaparecerán, puesto que no habrá quien carroce el producto que comercializan.

La complejidad de los supuestos vehículos que lleguen, también encarecerá la factura final, no sólo de cada unidad, sino del mantenimiento, tocando directamente el bolsillo de los transportadores y afectando en cadena al consumidor final, quien tendrá que pagar en el valor del pasaje, todo este compendio de normas que, según los análisis de la Agencia Nacional de Seguridad Vial, salvarán vidas en la vía, pero enterrarán de una vez por todas la industria nacional, que pasó de más de 300 empresas en 1995, a un puñado de sólo 20 en la actualidad.

Toda vida es sagrada, y seguramente si se salva al menos una, hay una justificación para el cambio normativo; aun así, creemos, que la propuesto en las normas presentadas por la ANSV no dista mucho de logrado por años por los comités de desarrollo normativo local, al cual los carroceros se han acogido con la mejor voluntad de ofrecer productos a la altura de los estándares internacionales.

Sin embargo, estamos seguros que convertir el proceso de homologación en una tarea cara y engorrosa no cambiará en demasía los índices de fatalidades, ya que lo que verdaderamente afecta su incremento, (y que aún no ha sido expuesto en los análisis técnicos y estudios expuestos) no se está tocando con la misma intensidad que se pretende hacer con los vehículos. ¿Será que la topografía, modo de uso del transporte, las vías y el tipo de servicios prestados en el país son iguales a las de las naciones europeas para las cuales han sido emitidos los reglamentos que se quieren imponer en Colombia?