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BMC impulsa la movilidad del futuro en Busworld Türkiye 2026

Busworld Türkiye 2026 volvió a consolidarse como el principal escenario para conocer el presente y el futuro del transporte público en Eurasia. Celebrada en el Istanbul Expo Center, la exposición reunió a fabricantes, operadores, proveedores de tecnología y autoridades de distintos mercados, confirmando que la transición energética, la digitalización y la eficiencia operativa continúan marcando el rumbo de la industria. Entre las compañías con mayor protagonismo destacó BMC, fabricante turco que presentó una gama completa de autobuses urbanos diseñada para responder a diferentes necesidades de operación mediante tecnologías eléctricas, diésel y a gas natural comprimido.

La estrategia exhibida por BMC demuestra una visión integral del transporte urbano. En lugar de concentrarse únicamente en la electrificación, la compañía apuesta por ofrecer soluciones adaptadas a la realidad de cada ciudad, considerando factores como infraestructura de carga, disponibilidad de combustibles, topografía, volumen de pasajeros y costos de operación. Esta filosofía permite atender mercados que avanzan a distintos ritmos hacia la descarbonización sin sacrificar eficiencia ni confiabilidad.

El modelo de mayor impacto durante la muestra fue el PROCITY+ 18M EV, un autobús articulado completamente eléctrico concebido para corredores de alta demanda. Su configuración permite movilizar grandes volúmenes de pasajeros con cero emisiones locales, reduciendo además la contaminación acústica gracias a su sistema de propulsión eléctrica. Incorpora baterías LFP con capacidades entre 466 y 704 kWh, dependiendo de la configuración elegida, permitiendo ajustar la autonomía según las necesidades de cada operador.

Uno de los aspectos técnicos más relevantes del PROCITY+ 18M EV es la compatibilidad con sistemas de carga mediante conector CCS2 y pantógrafo, desarrollados junto al especialista Kiepe. Esta flexibilidad facilita la integración del vehículo en diferentes esquemas operativos. Según BMC, la recarga del 20 al 80 % puede realizarse en aproximadamente tres horas mediante corriente continua, mientras que configuraciones específicas permiten reducir este tiempo hasta una hora y media, optimizando la disponibilidad diaria del autobús.

La familia eléctrica también incorpora el PROCITY+ 12M EV, vehículo que recibió el German Design Award 2026 gracias a la combinación entre diseño, funcionalidad y experiencia para pasajeros y conductor. Además del reconocimiento estético, el modelo sobresale por utilizar baterías NMC disponibles en capacidades de 362 y 434 kWh, capaces de ofrecer autonomías entre 350 y 450 kilómetros bajo condiciones normales de operación urbana, dependiendo del nivel de equipamiento y las condiciones del servicio.

El enfoque del PROCITY+ 12M EV privilegia igualmente la accesibilidad universal. Su piso completamente bajo facilita el ingreso de personas con movilidad reducida, adultos mayores y usuarios con coches infantiles, mientras que la distribución interior busca optimizar la circulación de pasajeros durante las horas pico. La arquitectura eléctrica también reduce significativamente las vibraciones, mejorando el confort durante la operación diaria y disminuyendo la fatiga del conductor.

Aunque la movilidad eléctrica fue uno de los principales atractivos de Busworld Türkiye, BMC dejó claro que los motores de combustión continúan desempeñando un papel importante en numerosos mercados. Por esta razón mantuvo dentro de su exhibición al PROCITY 12M Diésel, un modelo ampliamente conocido por operadores urbanos debido a su confiabilidad, facilidad de mantenimiento y bajos costos durante todo el ciclo de vida.

Este autobús incorpora un motor que cumple con la normativa Euro VI, permitiendo reducir considerablemente las emisiones contaminantes frente a generaciones anteriores. Su capacidad para transportar hasta 103 pasajeros, combinada con una estructura robusta, suspensión optimizada y un amplio puesto de conducción ergonómico, lo convierten en una alternativa competitiva para ciudades que aún desarrollan la transición hacia tecnologías de cero emisiones.

La oferta presentada se complementó con el PROCITY 12M GNC, diseñado para operadores que buscan disminuir emisiones sin depender de infraestructura eléctrica. Gracias a su motorización alimentada por gas natural comprimido, el vehículo ofrece menores emisiones respecto a tecnologías convencionales, además de costos operativos competitivos cuando existe disponibilidad de este combustible. Su configuración de piso bajo y elevada capacidad de pasajeros permiten mantener altos niveles de productividad en servicios urbanos.

Más allá de las especificaciones técnicas, la presencia de BMC en Busworld Türkiye evidencia el crecimiento internacional alcanzado por la marca durante los últimos años. Sus autobuses ya operan en diversos países europeos como Alemania, Italia, Polonia, Estonia, Portugal, República Checa y Macedonia del Norte, mercados donde la exigencia técnica, las normas ambientales y los procesos de licitación requieren elevados estándares de calidad, seguridad y desempeño operacional.

La compañía también destacó el desarrollo del NEOPORT, considerado el primer autobús aeroportuario nacional de Turquía, además de continuar fortaleciendo sus exportaciones hacia mercados como Kazajistán y Arabia Saudita. Estos proyectos reflejan la capacidad del fabricante para diversificar su portafolio más allá del transporte urbano convencional, atendiendo segmentos especializados mediante plataformas desarrolladas con ingeniería propia.

Para América Latina, las novedades presentadas durante Busworld Türkiye resultan especialmente relevantes. La región avanza hacia una movilidad más limpia, aunque mantiene diferentes niveles de madurez tecnológica entre países y ciudades. En ese contexto, disponer de soluciones eléctricas, diésel Euro VI y GNC dentro de un mismo portafolio permite adaptar las inversiones a la infraestructura existente, favoreciendo procesos de renovación graduales sin comprometer la continuidad del servicio.

Busworld Türkiye volvió a demostrar que la innovación ya no depende únicamente del tipo de energía utilizada, sino de la capacidad para desarrollar vehículos eficientes, accesibles, confiables y económicamente sostenibles. La propuesta de BMC refleja precisamente esa tendencia: ofrecer plataformas modernas que respondan a diferentes escenarios operativos, manteniendo como objetivo común una movilidad urbana más segura, confortable y ambientalmente responsable para las ciudades del futuro.

¿Qué son los proveedores de flota? Bogotá estrena modelo de renovación

TransMilenio S.A. adjudicó el contrato de concesión de provisión de flota eléctrica de la Etapa I de la Fase VI “La Nueva Era”, cerrando el proceso licitatorio TMSA-LP-09-2024. La ganadora fue la Promesa de Sociedad Futura E-BRT Móvil Provisión S.A.S., integrada por Buses S.A.S. y Transdev Colombia Holding S.A.S., que se impuso sobre Somos Provisión S.A.S. y la Estructura Plural ZEMobility Terpel. Según el ente gestor, la oferta ganadora implica un ahorro cercano al 21% frente al presupuesto oficial y una reducción del 9% en el costo total de propiedad frente a tecnologías a gas natural.

El contrato contempla el suministro de 269 buses cien por ciento eléctricos —157 articulados y 112 biarticulados— junto con el diseño, suministro, instalación y mantenimiento de la infraestructura de recarga en dos patios: El Vínculo, en Soacha, y Calle Sexta, en Bogotá. Adicionalmente, el concesionario deberá instalar y operar un sistema de generación fotovoltaica en El Vínculo, así como un Sistema de Gestión de Energía para programar cargas y monitorear el desempeño energético de la flota. La entrada en operación se dará en tres lotes, previstos para febrero, julio y diciembre de 2027. El monto total del contrato asciende a 1,5 billones de pesos, financiados mediante un convenio de cofinanciación entre Nación y Distrito, con aportes del 62,4% y 37,6% respectivamente. Es la primera vez que la Nación cofinancia flota eléctrica para un sistema de transporte masivo en Colombia, respaldada por el Conpes 4168 de 2025.

El cambio de fondo: provisión desacoplada de la operación

Más allá de la cifra de buses, el hecho técnicamente relevante de esta adjudicación es el modelo contractual bajo el cual opera la Fase VI. A diferencia del esquema tradicional del sistema, donde un mismo concesionario compra los vehículos, contrata a los conductores y asume el mantenimiento integral de la flota, TransMilenio desacopló por primera vez el contrato de provisión del contrato de operación.

Bajo esta figura, el concesionario de provisión no operará los buses ni contratará personal de conducción. Su rol se limita a comprar la flota, financiarla, garantizar su disponibilidad técnica y entregarla en arrendamiento, junto con la infraestructura de recarga y energía asociada. Un segundo actor, el concesionario de operación —que se seleccionará en proceso de licitación independiente—, será quien reciba la flota en uso y control total, y quien asuma la prestación del servicio, el mantenimiento operativo diario de los vehículos y la vinculación laboral de los conductores, mediante un Acuerdo Entre Privados suscrito con el proveedor de la flota.

Este desacople responde a una lógica de especialización: separa el riesgo financiero y tecnológico de la compra de vehículos —que exige alta capacidad de crédito, garantías bancarias y experiencia en fabricación y financiamiento— del riesgo estrictamente operativo, ligado a la gestión de personal, rutas y mantenimiento correctivo. TransMilenio sostiene que este esquema reduce sobrecostos derivados de estructuras fijas innecesarias en un único operador integrado, y amplía la base de proponentes, dado que fondos de capital privado y fabricantes sin vocación operativa pueden ahora participar únicamente como arrendadores de flota, algo antes inviable bajo el modelo tradicional de concesionarios verticalmente integrados.

Para dimensionar el respaldo financiero exigido, los pliegos de la Etapa I fijaron requisitos de solvencia superiores a los de licitaciones previas: acreditación de 212.563 millones de pesos en patrimonio y 142.375 millones en recursos de deuda, mediante garantía bancaria, carta de crédito stand-by o compromiso irrevocable de inversión. Los tres proponentes contaron con respaldo de banca nacional, lo que TransMilenio interpreta como una señal de confianza del sector financiero en la solidez del esquema

Impacto en capacidad y hoja de ruta de electrificación

Con la incorporación de estos 269 buses, la flota troncal del sistema pasará de 2.203 a 2.472 vehículos, un incremento del 12% equivalente a 50.300 cupos adicionales, que reforzará la operación en las troncales Avenida 68, Ciudad de Cali y la extensión NQS–Soacha, consolidando además la integración regional con el municipio de Soacha a través de la Autopista Sur. Sumada a la renovación de la Fase III —que incorporará 411 buses nuevos entre 2026 y 2027— y a los 269 vehículos de la Fase VI, Bogotá alcanzará 2.166 buses eléctricos, la flota de este tipo más grande del país y la tercera a nivel mundial. TransMilenio estima que la operación completa de esta flota eléctrica evitará la emisión de más de 669.000 toneladas de CO2 en los próximos quince años.

El modelo de provisión desacoplada, validado ahora en la Fase VI, se perfila como referencia para las siguientes etapas de renovación del sistema, en la medida en que separa la compra y el arrendamiento de flota —función antes reservada casi exclusivamente a los operadores tradicionales— de la operación diaria del servicio, un paso adicional en la hoja de ruta de TransMilenio hacia la electrificación total de su componente troncal.

Transaire llegando mas allá

Una empresa orgullosamente colombiana con más de 32 años de experiencia en la industria, se ha consolidado como referente en la fabricación de sistemas de aire acondicionado para buses, comercialización de equipos de refrigeración para camiones, distribución de repuestos y servicios de mantenimiento a nivel nacional.

Hoy, su trayectoria le permite desarrollar soluciones a la vanguardia, alineadas con nuevas fuentes de energía, diseños innovadores en transporte y exigentes proyectos del sector turístico.

El camino recorrido ha fortalecido un conocimiento integral que se traduce en sistemas de climatización adaptados a las nuevas tendencias del mercado: movilidad sostenible, eficiencia energética y mayor confort para el pasajero. Entre los desarrollos más recientes se destacan soluciones para buses de doble piso, buses eléctricos y el bus turístico de Ba Tranquilla, Baq Tour.

Buses de doble piso: La climatización en buses de doble nivel representa un reto técnico importante debido a la necesidad de mantener condiciones térmicas homogéneas en dos espacios independientes. Para ello, TransAire implementa sistemas de distribución de aire multizona con control electrónico, que equilibran caudales y temperaturas entre ambos niveles.

Estos equipos integran refrigerantes ecológicos de bajo potencial de calentamiento global y sistemas de enfriamiento dual, que optimizan la deshumidificación y mejoran la sensación térmica del pasajero. Además, el diseño busca minimizar el consumo energético y la carga sobre el motor, manteniendo la eficiencia operativa del vehículo.


Buses eléctricos: La transición hacia la movilidad eléctrica exige soluciones de climatización altamente eficientes, dado que el sistema de aire acondicionado impacta directamente la autonomía del vehículo. TransAíre desarrolla equipos con compresores eléctricos de velocidad variable, intercambiadores de alta eficiencia y sistemas inteligentes de gestión energética que optimizan el consumo. Además, la integración con arquitecturas eléctricas del vehículo permite una operación coor¬
dinada con otros subsistemas críticos.

Estas tecnologías permiten reducir la demanda energética sin comprometer el confort, alineándose con estándares internacionales de sostenibilidad y contribuyendo a la reducción de emisiones. De esta manera, la compañía reafirma su compromiso con una movilidad más limpia y responsable, incorporando además monitoreo en tiempo real para optimizar el desempeño en operación.

Bus turístico- Baq Tour: El transporte turístico demanda soluciones versátiles que se adapten a diferentes experiencias de viaje. En Barranquilla, el bus turístico Baq Tour incorpora un sistema de climatización diseñado para operar en condiciones climáticas exigentes, con alta temperatura y humedad.

El vehículo ofrece dos modalidades: un espacio cerrado con control térmico mediante aire acondicionado de capacidad optimizada y filtración de aire, y un nivel semicubierto que permite disfrutar de la brisa caribeña. La ingeniería del sistema garantiza confort, renovación de aire y eficiencia, incluso en recorridos prolongados, manteniendo estabilidad térmica en escenarios de alta ocupación.

Marcopolo entrega 68 busetones eléctricos al TransmiZonal

El panorama del transporte urbano en Colombia está viviendo una metamorfosis técnica y estratégica de gran calado. La llegada de 68 autobuses eléctricos, carrozados por la industria nacional a través de Superpolo, marca un punto de inflexión no solo para el concesionario ETIB, sino para todo el sistema TransMilenio.

Esta entrega trasciende la mera renovación de flota; es una declaración de intenciones sobre hacia dónde se dirige el transporte público en la capital: un sistema más limpio, tecnológicamente avanzado y, principalmente, respaldado por la capacidad industrial colombiana.
Bogotá ha trazado una hoja de ruta ambiciosa. Con el objetivo de integrar 71 1 autobuses eléctricos entre 2026 y 2027, la capital busca jubilar de manera definitiva las unidades Diésel con más de quince años de servicio, aquellas que, si bien fueron el motor de la ciudad durante décadas, han cumplido su ciclo de vida útil en términos de emisiones y eficiencia. Esta transición sitúa a Bogotá como un referente regional en electromovilidad aplicada al transporte masivo, un modelo que otros países latinoamericanos observan con detenimiento.

Superpolo puso la marca “Hecho en Colombia”


Hablar de Superpolo es hablar de la columna vertebral de la industria carrocera en el país. En su planta de Cota, Cundinamarca, donde convergen conocimiento técnico y mano de obra calificada, se gestaron estas 68 unidades. hoy recorren las calles de la capital. No es un detalle menor: la fabricación de estos vehículos involucró a más de 1 .330 trabajadores directos, demostrando que Colombia no solo ensambla, sino que crea soluciones de movilidad de clase mundial.


El modelo elegido para esta operación es el moderno ATTIVI , una carrocería que ha sido adaptada meticulosamente a las exigentes topografías y condiciones operativas de Bogotá como el pare y arranque de la ciudad. Con capacidad hasta de 50 pasajeros, incorpora sillas de atención inclusiva preferentes y sillas prioritarias; las sillas de color verde para acompañantes de pasajeros especiales, silla más grande para madres lactantes o personas de talla grande y las sillas azules para personas con algún tipo de discapacidad e incluso con espacio para ayuda viva.

Estos buses también cuentan con espacio para silla de ruedas o para coche de bebés generando un servicio más inclusivo; en el apartado de tecnología, vienen equipados con conectores USB tipo A para dispositivos móviles y videovigilancia con 6 cámaras que ayudan a verificar el estado del conductor y de los pasajeros.

BYD y la Plataforma BC86S01

Bajo la piel del ATTIVI hay un corazón tecnológico de última generación provisto por el gigante chino BYD . La plataforma BC86S01 es la base sobre la cual se construye este proyecto de transporte sostenible. Se trata de un chasis diseñado específicamente para la operación urbana intensa, configurado en este lote para una tipología de “busetón” con un largo aproximado de 9 metros, plataforma alta y baterías bajo el piso del salón de pasajeros.

Estos vehículos incorporan un motor eléctrico central de transmisión directa que entrega una potencia de 268 caballos (1 97 kW) . Esta configuración no solo garantiza una respuesta inmediata en el arranque (una ventaja competitiva vital para el andar cambiante de las rutas zonales) sino que reduce considerablemente las vibraciones y el ruido
mecánico.

“Bogotá no se detiene en la modernización de su sistema de transporte. Este es un salto muy importante en movilidad, sostenibilidad y calidad de vida para la ciudadanía. Son buses de otra época los que salen. Hoy entran vehículos más seguros, más cómodos y amigables con el medio ambiente, que reflejan el avance de Bogotá hacia el transporte limpio.”

Carlos Fernando Galán, Alcalde Mayor de Bogotá

El resultado es una elevación inmediata del estándar de confort tanto para el operador, que ve reducida su fatiga auditiva, como para el usuario
final. La autonomía es, sin duda, la variable que permite la viabilidad de este proyecto. Gracias a sus paquetes de baterías de Litio-Hierro-Fosfato, estos autobuses pueden superar los 300 kilómetros de recorrido con una sola carga. En términos operativos, esto significa que una unidad puede cumplir su jornada completa de servicio sin necesidad de regresar a patio antes de tiempo para recargar.

La tecnología Blade de BYD, también ha reducido el peso y volumen. Además, el sistema de gestión energética de BYD admite recargas rápidas en un tiempo cercano a las 4 horas utilizando cargadores de 1 50 kW, lo que optimiza la disponibilidad de la flota en las franjas de mayor demanda y permite una rotación eficiente en los patios de ETIB.

Operación en el componente zonal

Las 68 unidades entregadas a ETIB se integran al componente TransMiZonal del sistema TransMilenio, reforzando la cobertura del transporte público en diferentes localidades de la ciudad. La primera ruta en entrar en operación con esta flota es la conexión entre la estación General Santander y el sector de Timiza, un corredor que conecta zonas residenciales con la red troncal del sistema.

Con el paso de los meses, estos buses se incorporarán gradualmente a otras rutas zonales, beneficiando a localidades como Bosa, Ciudad Bolívar, Tunjuelito, Puente Aranda, Chapinero, Teusaquillo y Santa Fe, donde la demanda de transporte público sigue en crecimiento. Se estima que los 68 buses permitirán evitar la emisión de aproximadamente 2.628 toneladas de dióxido de carbono al año, un impacto equivalente a sembrar más de 119.000 árboles en la ciudad.

“Esta flota es para todos los usuarios. Por eso invitamos a la ciudadanía a
cuidarla, porque está pensada para mejorar la calidad y la experiencia
de viaje en Bogotá. Son buses zonales que comienzan a operar en distintas localidades, pero que conectan la ciudad completa, mejorando el servicio y la experiencia delos usuarios.”

María Fernanda Ortíz, Gerente TransMilenio

¿Por qué la configuración interna?

La incorporación de los nuevos buses eléctricos BYD con carrocería Superpolo en el componente zonal de TransMilenio introduce un cambio relevante en el enfoque de diseño interior, donde la inclusión y la operación en condiciones reales toman protagonismo. Más allá de la electrificación, estos vehículos han sido concebidos para responder a una demanda urbana diversa, priorizando el espacio útil sobre la densidad de asientos.

En los busetones Attivi se ha reducido el número de plazas para ampliar pasillos y zonas de circulación, facilitando el flujo de pasajeros en horas pico y reduciendo los tiempos de ascenso y descenso. Esta decisión no solo mejora la eficiencia operativa, sino que permite integrar espacios adecuados para personas con movilidad reducida, usuarios en silla de ruedas, coches de bebé y pasajeros de distintas tallas. La redistribución interior responde así a una lógica más realista de operación: aumentar la capacidad efectiva del vehículo, entendida no como número de sillas, sino como volumen de pasajeros transportados en condiciones adecuadas.

Desde el punto de vista operativo, la elección de busetones ofrece ventajas claras. Su menor longitud frente a buses de mayor capacidad mejora la maniobrabilidad en rutas zonales, especialmente en sectores con geografía compleja, vías estrechas o tráfico denso. Esto se traduce en mayor flexibilidad y mejor cumplimiento de frecuencias.

Por su parte, la configuración de piso alto responde a las condiciones topográficas de Bogotá, donde las pendientes pronunciadas exigen soluciones estructurales más robustas. Este diseño permite además una integración más eficiente de los componentes eléctricos, como baterías y
sistemas de potencia, sin comprometer el espacio interior ni la durabilidad del vehículo En conjunto, estos buses reflejan una evolución en el transporte público: menos centrada en la capacidad nominal y más enfocada en la calidad del espacio, inclusión y eficiencia.

El Desafío Financiero: La Realidad de una Tecnología Superior

No podemos ignorar la compleja realidad económica que rodea a la tecnología eléctrica. Un autobús de esta características tiene un costo de adquisición que llega a ser tres veces superior al de un vehículo convencional Diésel o incluso a gas. Esta diferencia de precio se debe
principalmente al alto costo de los minerales y la tecnología de las baterías, así como a la sofisticación de los inversores y sistemas de refrigeración de potencia.

Sin embargo, el Distrito y los operadores han entendido que la inversión no debe verse solo como un gasto inicial, sino como una inversión a largo plazo en salud pública y reducción de costos operativos (energía vs. combustible). Para lograr la entrada de estos 68 autobuses, fue necesaria una arquitectura financiera innovadora. Debido a su alto costo, se requirieron fuentes de financiación diferenciadas, incluyendo créditos de fomento y el apoyo de organismos internacionales que promueven el transporte limpio. Es una apuesta por la sostenibilidad que requiere que el Gobierno Nacional y Distrital aseguren la sostenibilidad del fondo de estabilización tarifaria mientras la ciudad capitaliza los beneficios de una tecnología que no emite material particulado ni gases de efecto invernadero.

El futuro del transporte urbano

La llegada de estos 68 autobuses eléctricos es mucho más que una simple renovación de flota. Es el inicio de una era donde convergen la innovación, la sostenibilidad ambiental y el fortalecimiento de la industria nacional donde la tecnología eléctrica comienza a consolidarse
como una alternativa viable para la operación urbana. Al mismo tiempo, el hecho de que estas unidades hayan sido carrozadas en Colombia demuestra que el país cuenta con la capacidad industrial y técnica para participar en la transición hacia la movilidad sostenible.

Para el sistema TransMilenio, la incorporación de estos vehículos marca el inicio de una nueva etapa en la que la innovación tecnológica, la sostenibilidad ambiental y el fortalecimiento de la industria nacional avanzan en la misma dirección, estamos ante un punto de inflexión en la historia del sector; el compromiso con el medio ambiente y la eficiencia operativa ha sido asumido por la industria.

“TransMilenio es un proyecto fundamental para Superpolo y para el desarrollo de la industria en Colombia. Este tipo de programas permiten consolidar capacidades industriales y seguir fortaleciendo la producción nacional, con vehículos diseñados específicamente para las condiciones del sistema. Es una oportunidad para demostrar el nivel de Ingeniería que hay en el país, desarrollando productos adaptados a la realidad de nuestras ciudades, con soluciones pensadas para la operación diaria, la eficiencia y las necesidades de los usuarios.”

James Posada, Gerente Superpolo

El dragón de acero: La silenciosa conquista china de las fábricas automotrices en Europa y México

Por: Equipo Editorial

En un movimiento magistral en el tablero de ajedrez de la industria automotriz mundial, los gigantes asiáticos han dejado de ser simples exportadores para convertirse en fabricantes locales. ¿Su estrategia? Adquirir las plantas ensambladoras que las marcas tradicionales han abandonado. Un “plug-and-play” industrial que está reescribiendo las reglas del juego global.

La industria automotriz está atravesando una metamorfosis sin precedentes. Mientras que las marcas tradicionales de Europa y Estados Unidos se enfrentan a reestructuraciones masivas, altos costos operativos y dolorosos cierres de fábricas, los fabricantes chinos han encontrado en esta crisis su mayor oportunidad de expansión. Lejos de construir instalaciones desde cero, empresas como BYD, Geely y Chery se están dando un verdadero festín adquiriendo plantas industriales ya establecidas, consolidando su presencia en dos mercados clave: Europa y México.

Europa: Esquivando aranceles con pasaporte local

El mercado europeo ha sido históricamente uno de los más exigentes y cerrados del mundo. Ante la avalancha de vehículos eléctricos chinos (competitivos en precio y tecnología), la Unión Europea impuso recientemente nuevos y severos aranceles. La respuesta de China fue rápida y contundente: si no podemos exportar desde Asia, fabricaremos en Europa.

El caso de España es uno de los más representativos. Recientemente, ha cobrado fuerza el desembarco del Grupo Geely (dueños de Volvo, Polestar y Lotus) con la mirada puesta en la región de Valencia. Aprovechando la incertidumbre en la histórica fábrica de Ford en Almussafes, el gigante asiático evalúa esquemas de producción que le permitan ensamblar vehículos en suelo español. Este movimiento no es aislado. Anteriormente, Chery llegó a un acuerdo histórico para producir vehículos en las antiguas instalaciones de Nissan en la Zona Franca de Barcelona, salvando empleos y ganándose el favor político local.

Al comprar y reactivar estas plantas, las marcas chinas logran dos objetivos fundamentales: sus vehículos obtienen el sello “Made in Europe”, evitando por completo los aranceles de importación, y se ahorran los años de burocracia, permisos y construcción que requiere levantar una “megafábrica” desde los cimientos.

México: El trampolín dorado hacia Norteamérica

Si Europa es un mercado de prestigio, México es la joya de la corona estratégica. La cercanía con Estados Unidos y las ventajas del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) han convertido al país azteca en el imán principal del nearshoring automotriz. Las marcas chinas han entendido que entrar al mercado estadounidense directamente desde Asia es una tarea casi imposible debido a las barreras comerciales impuestas por Washington. Sin embargo, fabricar en México cambia las reglas del juego. Diversos reportes de la industria, incluyendo análisis recientes de Motorpasión y Pulso SLP, destacan cómo empresas chinas están sondeando, y en algunos casos adquiriendo, infraestructura industrial que firmas estadounidenses o japonesas han dejado subutilizada o abandonada en el territorio mexicano.

Esta “compra de oportunidades” le permite a gigantes como BYD, MG (SAIC) y Changan establecer cadenas de suministro robustas en tiempo récord. Al adquirir plantas preexistentes, heredan no solo las naves industriales y la maquinaria, sino también el acceso a una mano de obra mexicana altamente calificada que ya conoce a la perfección los estándares de ensamblaje automotriz.

Un impacto profundo para el sector de vehículos pesados

Para los lectores y analistas del sector de autobuses y transporte de carga, esta tendencia es un indicador crucial. La infraestructura que hoy se compra para ensamblar vehículos ligeros eléctricos es la misma que pavimentará el camino para la producción masiva de vehículos comerciales pesados y autobuses de nueva energía en la región. Marcas como BYD o Yutong ya dominan el mercado de autobuses eléctricos en América Latina a través de importaciones; tener bases de fabricación en México fortalecerá exponencialmente su logística, disponibilidad de repuestos y tiempos de entrega para flotillas en Colombia, Chile, Brasil y Centroamérica

El nuevo mapa automotriz

La estrategia de China es brillante por su pragmatismo: comprar tiempo y neutralizar barreras comerciales a punta de chequera. Mientras Occidente debate cómo frenar la importación de autos asiáticos, el “dragón” ya está durmiendo en casa, reactivando las fábricas que Occidente cerró. La industria automotriz ya no se divide entre “oriente” y “occidente”, sino entre quienes se adaptan a esta nueva velocidad de producción y quienes se quedan con fábricas vacías.

¿Qué esta pasando con la Electromovilidad? Cambio para el ambiente y para la conducción

La industria automotriz atraviesa una de las metamorfosis más profundas de su historia. No se trata solo de un cambio de combustible, sino de una reingeniería completa de la relación entre el hombre y la máquina. Históricamente, la Fórmula 1 ha servido como el laboratorio de pruebas más exigentes del mundo, donde la vanguardia tecnológica nace para luego filtrarse hacia las calles y eventualmente, hacia los robustos chasis del transporte público masivo.

Hoy, la electrificación no es una promesa de futuro; es una realidad operativa que exige nuevos protocolos. Sin embargo, este avance trae consigo desafíos técnicos y humanos que han quedado evidenciados incluso en la máxima categoría del automovilismo, recordándonos que la potencia eléctrica requiere una gestión de energía mucho más estratégica que la combustión tradicional.

La F1: El espejo de la movilidad urbana

La Fórmula 1 es, por definición, el epicentro de la innovación. Muchos de los sistemas que hoy vemos en autobuses eléctricos de última generación, como el frenado regenerativo o los sistemas de gestión térmica de baterías, tuvieron sus ancestros en los sistemas KERS y ERS de los monoplazas. La eficiencia es el eje central de la competencia, y la electrificación ha convertido las carreras en un juego de ajedrez energético.

Recientemente, el Gran Premio de Japón fue escenario de un incidente que puso de manifiesto esta nueva dinámica. El accidente de Oliver Bearman tras intentar esquivar a Franco Colapinto no fue solo un error de cálculo en pista; fue una consecuencia indirecta de los modos de gestión de energía. En la F1 moderna, los vehículos híbridos deben utilizar su motor de combustión interna para generar energía destinada al motor eléctrico en fases específicas.

Este proceso, conocido como cosecha o recolección de energía, obliga a los pilotos a circular a velocidades significativamente reducidas en ciertos sectores de la pista para “recargar” el sistema. Esta disparidad de velocidades en pista vehículos en modo de ataque versus vehículos en modo de recarga crea situaciones de riesgo y convierte sectores de la carrera en un entorno más lento y complejo. Lo que sucede en el circuito de Suzuka es una advertencia técnica para lo que ocurre en las avenidas de nuestras ciudades.

Del monoplaza al bus eléctrico: La gestión de la autonomía

Al igual que en la F1, donde un piloto debe decidir cuándo usar su reserva eléctrica, los conductores de los nuevos sistemas de transporte masivo, como el de Bogotá , se enfrentan a un cambio de paradigma en sus “costumbres” de conducción. La llegada de flotas eléctricas masivas a la capital colombiana en este 2026 marca un hito, pero también exige una transformación en la pedagogía del operador.

En un autobús diésel convencional, la aceleración brusca resultaba en un desperdicio de combustible y emisiones, pero la “recarga” era cuestión de minutos en una estación. En la electromovilidad, la autonomía es un recurso finito y extremadamente sensible al comportamiento humano. Existe una técnica de compresión directa: entre más agresiva sea el perfil de aceleración, más rápida es la descarga de los paquetes de baterías de litio-ferrofosfato (LFP) o níquel-manganeso-cobalto (NMC).

La física detrás de esto es simple pero implacable. Los picos de demanda de corriente (amperaje) generan calor en las celdas, lo que reduce la eficiencia química y drena la energía útil de forma exponencial. Por ello, los sistemas de transporte masivo requieren hoy una conducción sostenida y predictiva . Un conductor que no entiende la inercia y la regeneración eléctrica está condenado a dejar su vehículo fuera de servicio antes de terminar la jornada.

Modos de conducción: La técnica detrás de la sostenibilidad

La explicación técnica de por qué la F1 y el transporte masivo comparten esta problemática reside en la gestión de potencia . En ambos casos, el motor eléctrico entrega el 100% de su torque de manera casi instantánea. Si un conductor de autobús en Bogotá acelera a fondo en cada arranque, está sometiendo al inversor ya la batería a un estrés térmico innecesario. Para maximizar la autonomía y la vida útil del vehículo, se deben adoptar los siguientes pilares técnicos:

Aceleración Progresiva: Evitar los picos de descarga iniciales para mantener la estabilidad del voltaje en la batería.

Frenado Regenerativo Eficaz: Aprender a usar el freno motor eléctrico para devolver energía al sistema, reduciendo el desgaste de las bandas de freno mecánicos.

Conducción Predictiva: Anticipar el tráfico para evitar frenadas innecesarias, tal como los pilotos de F1 gestionan el lift-and-coast (soltar el acelerador antes de la curva) para ahorrar combustible y energía.

Esta transformación de “costumbres” es necesaria para evitar que el transporte urbano se convierta en un entorno de “velocidades variables” peligrosas, similar a las que causaron el incidente entre Bearman y Colapinto. La seguridad vial en la era eléctrica depende de la uniformidad del flujo vehicular.

Un cambio cultural en el puesto de mando

Es válido afirmar que la electromovilidad ha democratizado la tecnología de punta. Lo que antes era exclusivo de un ingeniero de pista en una escudería europea, hoy es parte del tablero de instrumentos de un operador en el patio-taller de una troncal urbana. La telemetría en tiempo real ahora monitorea si el conductor está siendo “amigable” con la batería o si está comprometiendo la operación de la flota.

Este cambio de hábitos es la verdadera transformación ambiental. De nada sirve tener un vehículo de cero emisiones si el modo de conducción obliga a ciclos de carga más frecuentes, aumentando la huella de carbono indirecta y el costo operativo. La eficiencia no es solo un dato en la ficha técnica del fabricante del chasis; es una habilidad que se desarrolla tras el volante.

JMC CPR EV Eficiencia eléctrica asequible

El JMC CPR EV, representado por Astara, se posiciona en el segmento de microbuses y busetas eléctricas. Está homologado para 19 a 24 pasajeros y orientado a operación urbana, intermunicipal corta y transporte especial.

El chasis incorpora un motor síncrono de imanes permanentes desarrollado por BOSCH®, con una potencia máxima de 180 kW (241 HP) a 4.500 rpm y un torque de42 kgm en el mismo rango. Este conjunto trabaja con una transmisión automática y una relación de eje final de
4.010, lo que permite una entrega de potencia continua, sin interrupciones y con menor desgaste frente a configuraciones Diésel tradicionales.

El sistema de almacenamiento energético está compuesto por baterías CATL® de Litio Ferrofosfato (LFP), con una capacidad de 100 kWh (140 Ah / 700 V). Esta química prioriza estabilidad térmica y durabilidad, con una vida útil estimada de 6.000 ciclos de carga. En términos de operación, el CPR EV alcanza una autonomía de hasta 310 km bajo ciclo CWTVC y 254 km bajo estándar WLTP, cifras suficientes para cubrir jornadas completas en entornos urbanos sin recargas intermedias. El sistema admite carga rápida en corriente continua (DC) del 0 al 80% en 1,5 horas mediante conector GBT, e incorpora una batería auxiliar de 12 V para sistemas secundarios.

En dimensiones, el chasis presenta una longitud total de 7.025 mm, una distancia entre ejes de 3.815 mm y un ancho total de 2.180 mm, con ancho de llantas traseras de 2.140 mm. El voladizo delantero es de 1.150 mm y el trasero de 2.060 mm, con un ancho entre bastidores de 900 mm. Estas proporciones permiten configuraciones compactas y adaptables a distintas carrocerías dentro del segmento; así podría utilizarse como microbús de 19 pasajeros, o minibuseta de 25 viajeros.

Resistencia y control

El peso bruto vehicular es de 8.000 kg, con una capacidad de carga de
5.810 kg. El eje delantero soporta hasta 2.980 kg, mientras que el eje
trasero alcanza una capacidad máxima de 8.400 kg, lo que permite una distribución adecuada del peso en aplicaciones de transporte de pasajeros y la instalación de carrocerías con suficiente espacio interior para llevar sus usuarios.

El sistema de suspensión mantiene una configuración convencional con ballestas reforzadas en el eje delantero, acompañadas de amortiguadores y barra estabilizadora. En el eje trasero se utiliza un eje rígido con ballestas, amortiguadores inclinados y contrapuestos. Este esquema prioriza robustez y facilidad de mantenimiento en condiciones
de operación exigentes.

Astara respalda la operación de vehículos comerciales en Colombia con una red estructurada de distribución, servicio y soporte posventa. Su presencia cubre las principales regiones del país, con atención enfocada en disponibilidad de repuestos, mantenimiento programado y respuesta técnica en operación.

En el segmento comercial, este respaldo es determinante, ya que reduce tiempos de inmovilización y mejora la continuidad del negocio. Además, Astara integra procesos de capacitación para operadores y personal técnico, fortaleciendo el uso adecuado de las unidades. Este enfoque permite acompañar la adopción de nuevas tecnologías, incluyendo plataformas eléctricas, con un soporte acorde a las exigencias del transporte actual.

El JMC CPR EV es una propuesta enfocada en electrificación aplicada
a operación real. Combina componentes reconocidos, autonomía
funcional y una arquitectura técnica sencilla, con el respaldo de Astara
en el mercado colombiano.

Volvo cero emisiones El portafolio eléctrico ya está en Colombia

Conversamos con Andrés Caicedo, Gerente Comercial de Volvo Group Colombia, sobre la visión operativa de la electrificación, y con Luis Miranda, Gerente General, quien complementa con la perspectiva estratégica de la compañía a nivel global.

Hablar de electromovilidad ya no es referirse a una tendencia futura, sino a una realidad en consolidación. Volvo Group ha sido uno de los protagonistas silenciosos pero contundentes en esta transformación, apostándole a una transición directa hacia tecnologías cero emisiones. En esta conversación conjunta, que integra la visión comercial y gerencial, se revela cómo la compañía ha construido una estrategia sólida que hoy marca el rumbo del transporte urbano en mercados exigentes como el colombiano.

Del Diésel a la electrificación: una decisión sin escalas
Para Volvo, el camino hacia la electromovilidad no tuvo escalas intermedias. La decisión fue clara: migrar directamente desde tecnologías diésel Euro V y Euro 6 hacia soluciones eléctricas. Andrés Caicedo lo explica desde una lógica técnica y ambiental: las tecnologías de transición, como el gas o híbridos parciales, representan soluciones
temporales que no eliminan el problema de fondo.

La visión de la compañía ha sido consistente con su propósito global: alcanzar ciudades con cero emisiones, cero accidentes y cero congestión. Bajo esa premisa, la electrificación no es solo una innovación tecnológica, sino una respuesta estructural a los desafíos urbanos. Luis Miranda complementa esta idea desde el enfoque estratégico: la electromovilidad ya no tiene marcha atrás. En ciudades como Bogotá, donde las decisiones regulatorias apuntan a flotas 1 00% eléctricas en futuras troncales, Volvo llega con una ventaja clave: experiencia acumulada y productos listos para operación, no prototipos.

Un portafolio diseñado para la flexibilidad operativa

Uno de los pilares más destacados de Volvo en esta transición es la
simplicidad aplicada a la ingeniería. Lejos de fragmentar su oferta, la
compañía ha desarrollado plataformas modulares capaces de adaptarse a múltiples tipologías de servicio. El chasis BZR se convierte en el eje de esta estrategia. Su versatilidad permite configuraciones para buses padrón, articulados y biarticulados, manteniendo una alta estandarización de componentes. Esta decisión no solo optimiza costos de mantenimiento, sino que facilita la operación para los transportadores, quienes ya están familiarizados con tecnologías previas de la marca.

A este portafolio se suma el BZL, orientado a soluciones de piso bajo, ideal para sistemas como el SITP. La apuesta es clara: cubrir todo el espectro del transporte urbano con soluciones eléctricas adaptadas a cada necesidad.

Desde la visión gerencial, Miranda: “estos vehículos ya son una realidad operativa en América Latina. La experiencia en ciudades como Goiánia valida su desempeño y demuestra que la electrificación no está en fase experimental, sino en etapa de consolidación”

La batería como eje estratégico: personalización y control

En electromovilidad, la batería es el corazón del sistema. Volvo ha optado por un enfoque personalizado, diseñando soluciones a la medida de cada operación. No existe una configuración única: los vehículos pueden integrar entre tres y ocho paquetes de baterías, dependiendo de factores como rutas, topografía, frecuencia y tiempos de carga.

Este nivel de adaptación permite optimizar la inversión, uno de los principales retos en la adopción de tecnologías eléctricas. Además, el desarrollo de baterías propias y sistemas avanzados de gestión energética garantiza más control del consumo y eficiencia.

Más allá del vehículo: una solución integral

La electromovilidad no se limita al bus. Requiere infraestructura, financiamiento, mantenimiento y conocimiento técnico. En este punto, Volvo ha definido claramente su rol: ser un integrador de soluciones. Aunque no desarrolla directamente infraestructura de carga, la compañía establece alianzas estratégicas con proveedores especializados. Sin embargo, su mayor fortaleza está en el acompañamiento financiero y operativo. Volvo Financial Services y Volvo Trade Finance permiten estructurar proyectos de gran escala, facilitando el acceso a capital y reduciendo las barreras de entrada para los operadores. En palabras de Miranda, esta capacidad de financiamiento representa una ventaja competitiva frente a otros actores del mercado.

Además, la marca ofrece contratos de mantenimiento a largo plazo
hasta 15 años garantizando confiabilidad y control de costos. Este modelo resulta especialmente atractivo en esquemas donde los
operadores ya no son propietarios directos de los vehículos, sino proveedores de servicios.

El desafío asiático: precio vs. confiabilidad

Uno de los temas más sensibles en el mercado actual es la creciente presencia de fabricantes asiáticos, con ofertas altamente competitivas en precio. Sin embargo, Volvo plantea una propuesta diferente: priorizar el costo total de operación sobre el costo inicial. La experiencia en sistemas como TransMilenio demuestra que la confiabilidad, la disponibilidad y el soporte postventa son determinantes en el éxito de una flota. Un vehículo más económico puede resultar más costoso a largo plazo si no cumple con los estándares operativos.

En este sentido, Volvo apuesta por su trayectoria, su red de servicio y la robustez de sus productos. La compañía ha construido una reputación basada en desempeño sostenido, un factor que cobra aún más relevancia en la transición hacia nuevas tecnologías.

Carroceros locales: una alianza estratégica

A diferencia de otros fabricantes que importan soluciones completas, Volvo mantiene una estrecha relación con la industria local. Empresas como Busscar de Colombia y Superpolo, son aliados fundamentales en la
configuración final del producto.

Esta colaboración permite optimizar aspectos críticos como el peso, la distribución de cargas y la adaptación a condiciones específicas del mercado colombiano. Además, fortalece la cadena de valor nacional y mejora el servicio postventa. El resultado es un producto integral, donde chasis y carrocería trabajan en armonía para cumplir con exigentes normativas técnicas y operativas

La arquitectura Volvo: conservar lo mejor

Volvo no partió de cero en electrificación. Su familia Volvo BZL, Volvo BZRy Volvo BZRT hereda la lógica estructural de plataformas probadas a Diésel como el Volvo B8R o el Volvo B340M: bastidor robusto, distribución de masas optimizada y estandarización de interfaces para carroceros. La diferencia está en el corazón eléctrico.

La arquitectura se basa en un sistema de alto voltaje cercano a 600 V, con baterías modulares que pueden configurarse según la misión: desde operaciones urbanas con menor capacidad energética hasta aplicaciones interurbanas o BRT que superan fácilmente los 720 kWh. Esta modularidad permite mantener la misma base estructural adaptando
únicamente el paquete energético.

En el tren motriz, volvo apuesta por la eficiencia y la escalabilidad. Los chasises pueden equipar uno o dos motores eléctricos, entregando entre 200 y 400 kW, con niveles de torque que superan los 30.000 Nm a rueda en configuraciones duales. A esto se suma una transmisión automatizada de dos velocidades tipo l-Shift, heredada conceptualmente del mundo Diésel, que optimiza el consumo energético y mejora la gestión en pendientes y arranques.

Red de servicio y respaldo: derribando mitos

Durante años, Volvo enfrentó percepciones negativas relacionadas
con disponibilidad de repuestos y costos de mantenimiento. Hoy, esa
realidad ha cambiado. Con más de 3.600 vehículos operando en sistemas como TransMilenio y presencia en múltiples patios, la compañía ha consolidado una red robusta de soporte. Un inventario superior a 6 millones de dólares en repuestos y tiempos de respuesta competitivos refuerzan esta transformación.

Luis Miranda lo resume con claridad: “la falta de repuestos era más un mito que una realidad. La expansión en el segmento intermunicipal ha permitido demostrar la capacidad logística y técnica de la marca en el país”.

Más allá de Bogotá: oportunidades en expansión

Aunque Bogotá lidera la adopción de electromovilidad, Volvo visualiza
oportunidades en otras ciudades. Cali, Barranquilla y Pereira representan escenarios distintos, con retos específicos en infraestructura y modelos energéticos. La compañía mantiene una estrategia abierta, adaptándose a las condiciones de cada mercado. Sin
embargo, reconoce que factores como la disponibilidad de energía y los
costos siguen siendo determinantes.

En segmentos como transporte especial y minería, ya se están realizando pruebas con vehículos eléctricos. Aunque aún existen limitaciones en autonomía e infraestructura, el desarrollo tecnológico avanza rápidamente.

Carretera y eficiencia: un crecimiento sostenido

Paralelamente a la electrificación urbana, Volvo ha fortalecido su presencia en el segmento de carretera. El portafolio Euro VI ha permitido aumentar significativamente su participación de mercado, pasando de cifras básicas a niveles cercanos al 25%.

La clave ha sido combinar eficiencia, seguridad y confiabilidad, junto con
una estrategia comercial más cercana al cliente. Este crecimiento refuerza la imagen de la marca como un actor integral en el transporte.

Una visión compartida: innovación con propósito

Al integrar las voces de Andrés Caicedo y Luis Miranda, se construye una narrativa coherente: Volvo no solo está vendiendo buses eléctricos, está redefiniendo la forma en que se concibe la movilidad. Desde la ingeniería hasta la financiación, pasando por la operación y el servicio, la compañía ha diseñado un ecosistema que responde a las necesidades actuales y futuras del transporte.

El mensaje final es claro: la electromovilidad no es una apuesta, es una convicción. Y en ese camino, Volvo busca no solo participar, sino liderar. En un contexto donde las ciudades exigen soluciones sostenibles y eficientes, la “revolución silenciosa” de Volvo avanza con paso firme. No hace ruido, pero transforma.





Brasil electrifica el BRT Goiânia estrena sus primeros biarticulados eléctricos 🌎⚡

Latinoamérica ha llevado uno de los procesos más significativos en la conversión de sus sistemas de transporte masivo a un modelo de energías alternativas; un ejemplo claro es Goiânia, Brasil, que está haciendo historia en BRT electrificado.

La ciudad ha recibido ahora 21 autobuses Volvo BZRT totalmente eléctricos, incluyendo 16 modelos articulados y 5 modelos biarticulados. Con el comienzo de las operaciones regulares, Goiânia es la primera ciudad del mundo en operar autobuses eléctricos biarticulados en servicio diario.

Construido en la plataforma Volvo BZR Electric, el Volvo BZrT combina una alta capacidad de pasajeros con cero emisiones, bajos niveles de ruido y sistemas avanzados de seguridad activos. Fabricado en Curitiba, Brasil, marca el próximo capítulo de BRT sostenible.

En un contexto regional marcado por la necesidad de modernizar los sistemas de transporte masivo, reducir emisiones, mejorar la eficiencia operativa, la incorporación de tecnologías basadas en energías alternativas como la electromovilidad se consolida como un eje estratégico para América Latina. Casos como el de Goiânia no solo validan la viabilidad técnica de los buses eléctricos de alta capacidad en operación real, sino que también evidencian el papel del transporte público como catalizador de la transición energética, en un enfoque de integralidad para un transporte más eficiente y con mayor alcance donde la sostenibilidad, la innovación industrial y planificación urbana coexisten en un mismo ecosistema de movilidad.

Fuente: FB Volvo Buses

Fotografías: FB Volvobus https://www.facebook.com/share/p/17n2KV9MDL/

ATTIVI: ahora con corazón 100% Mexicano

Desde Expoforo Movilidad 2026 emerge una propuesta que no solo electrifica el transporte, sino que reivindica la ingeniería regional como motor de transformación.

La integración industrial

En medio de un escenario global marcado por la transición energética y la necesidad de descarbonizar el transporte público, México presenta una propuesta que trasciende el lanzamiento de un vehículo para convertirse en un hito industrial. El nuevo ATTIVI, desarrollado por Marcopolo sobre el chasis DINA Silux E con tecnología de Megaflux, representa la consolidación de un ecosistema de electromovilidad con identidad propia. No se trata únicamente de un autobús eléctrico, sino de una solución concebida desde la integración regional, donde cada componente responde a una lógica de desarrollo local.

El proyecto articula tres actores estratégicos. Marcopolo aporta su experiencia en diseño y carrocerías de transporte de pasajeros, DINA consolida su rol como fabricante de chasis con una plataforma específicamente eléctrica, mientras que Megaflux integra el sistema de propulsión, incluyendo motor, inversor y gestión energética desarrollados en México. Esta sinergia rompe con el esquema tradicional de ensamblaje dependiente de tecnología extranjera y posiciona al ATTIVI como un producto competitivo, adaptable y alineado con las necesidades reales de las ciudades latinoamericanas.

¿Quién es Megaflux? 

Megaflux se consolida como un actor estratégico en la nueva ingeniería de la movilidad eléctrica en América Latina, al especializarse en el desarrollo de trenes motrices eléctricos, baterías y soluciones integrales para la electrificación de flotas comerciales y de pasajeros. Con más de una década de experiencia, la compañía no solo diseña y fabrica tecnología propia en México, iniciando con un prototipo hasta ser un fabricante especializado que acompaña a operadores en toda la transición energética, desde la infraestructura de carga hasta el soporte operativo. Su relevancia radica en controlar la motorización eléctrica, un componente históricamente importado, permitiendo reducir costos, fortalecer la industria regional y acelerar la adopción de transporte cero emisiones.

Silux E: arquitectura con esencia latina 

El chasis DINA Silux E se convierte en uno de los pilares técnicos del ATTIVI, al ser una plataforma concebida desde cero para aplicaciones eléctricas. A diferencia de otras soluciones que parten de adaptaciones diésel, este desarrollo responde a una arquitectura específica que optimiza la integración de baterías, mejora la distribución de pesos y reduce el centro de gravedad. Esto se traduce en una operación más estable, eficiente y confortable, especialmente en entornos urbanos con alta exigencia operativa.

La configuración del Silux E permite alojar de manera estratégica los componentes de alta tensión, operando en rangos cercanos a los 695 Vdc, lo que garantiza un desempeño robusto en ciclos intensivos de trabajo. Asimismo, su diseño facilita tareas de mantenimiento al ofrecer accesibilidad a los sistemas críticos, un factor determinante para operadores que buscan maximizar la disponibilidad de flota y reducir tiempos de inactividad.

Eléctrico pensado para la ciudad

El ATTIVI se posiciona dentro del segmento de autobuses urbanos de alta capacidad, con una longitud cercana a los 12 metros y una configuración apta para atender corredores estructurados o rutas de alta demanda. Con capacidad de aproximadamente 80 pasajeros es ideal para sistemas BRT o auxiliares. El conjunto motriz entrega una potencia que oscila entre los 150 y 230 kW, acompañada de un torque elevado que favorece la respuesta en arranques y pendientes. A esto se suma un paquete de baterías con capacidad cercana a los 329 kWh, que permite alcanzar autonomías de hasta 250 kilómetros por carga, dependiendo de las condiciones de operación.

Este rango operativo resulta suficiente para cubrir jornadas completas en entornos urbanos, lo que reduce la necesidad de recargas intermedias y simplifica la logística de operación. La compatibilidad con sistemas de carga bajo estándar CCS-2 DC facilita su integración en infraestructuras existentes o en expansión, permitiendo tiempos de recarga eficientes que se adaptan a los ciclos operativos de los sistemas de transporte público. De esta manera, el ATTIVI no solo responde a la demanda energética, sino que se integra de manera coherente con los ecosistemas de movilidad actuales.

Confort y seguridad como ejes de la experiencia

Más allá de su propuesta tecnológica, el ATTIVI también pone el foco en la experiencia del usuario y en las condiciones de operación del conductor. La incorporación de suspensión neumática integral, junto con sistemas electrónicos de control de altura, permite una marcha más suave y estable, reduciendo vibraciones y mejorando la percepción de confort a bordo. Este aspecto cobra especial relevancia en ciudades donde la calidad de la infraestructura vial puede ser variable.

En términos de seguridad, el vehículo integra soluciones que cumplen con estándares internacionales, incluyendo sistemas de frenos electro asistidos, antibloqueo y control de tracción. La configuración de frenos de disco en el eje delantero y la asistencia electrónica contribuyen a una respuesta más precisa y segura, especialmente en condiciones de tráfico denso. Este enfoque integral no solo protege a los pasajeros, sino que también optimiza la operación diaria del sistema.

Electromovilidad con identidad latinoamericana

Uno de los elementos más diferenciadores del ATTIVI es su enfoque estratégico orientado a la región. A diferencia de propuestas importadas, este modelo ha sido concebido considerando las condiciones específicas de América Latina, desde las características de las vías hasta los modelos de negocio de los operadores. Esto permite una mayor adaptación y una implementación más eficiente en distintos contextos urbanos.

El desarrollo 100 % local implica también beneficios económicos y logísticos, como la disponibilidad de refacciones en el mercado nacional, soporte técnico cercano y la posibilidad de operar bajo esquemas financieros en moneda local, reduciendo la exposición a variaciones cambiarias. Este enfoque fortalece la industria regional y genera un impacto positivo en la cadena de valor, promoviendo el crecimiento de proveedores y el desarrollo tecnológico interno.

Expoforo Movilidad 2026: escenario de innovación

La presentación del ATTIVI en Expoforo Movilidad 2026 consolida a este evento como una plataforma clave para la exhibición de soluciones de transporte en América Latina. En este contexto, el modelo no solo destacó por su propuesta técnica, sino también por su mensaje de transformación industrial. La presencia de este autobús eléctrico evidenció que la región avanza hacia una movilidad más sostenible con desarrollos propios y competitivos.

Marcopolo reafirma así su compromiso con la innovación en mercados emergentes, apostando por soluciones que combinan tecnología global con producción local. Este enfoque permite acelerar la adopción de la electromovilidad en ciudades que enfrentan retos estructurales, pero que al mismo tiempo buscan modernizar sus sistemas de transporte.

El ATTIVI proyecta un alcance regional con alto potencial de implementación en países como Colombia, Chile y Perú, donde la transición hacia flotas eléctricas ya es una realidad en crecimiento. Su diseño y características técnicas lo hacen compatible con sistemas BRT, corredores urbanos y esquemas de transporte concesionado, ampliando su campo de aplicación.

La posibilidad de replicar modelos de integración industrial en otros países abre la puerta a nuevas oportunidades de desarrollo para la industria latinoamericana. En este sentido, el ATTIVI no solo representa un avance tecnológico, sino también un modelo de colaboración que puede ser adaptado en diferentes mercados.

El futuro de la movilidad ya está en marcha, y esta vez, habla con acento latinoamericano. 🚍⚡